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jueves, 22 de enero de 2026

LLUVIAS PERSISTENTES ATLÁNTICAS PARA ACABAR EL MES DE ENERO

 Los patrones meteorológicos para final de enero parecen conducir a acumulados importantes en los próximos días



Los mapas previstos del Centro Europeo para la precipitación acumulada de los próximos 10 días (en tonos rojizos y ocres) señalan claramente la dirección e intensidad de los patrones meteorológicos que fomentan la lluvia. Dejan una huella zonal de oeste a este a lo largo del Atlántico en las latitudes paralelas a las de la Península Ibérica. Señalan la línea persistente de inestabilidades asociadas a los frentes encadenados que se sucederán y que a nuestro país afectarán básicamente a las cuencas de los ríos que desembocan en el Atlántico.











Una visión mas cercana nos permite pronosticar importantes acumulados: más de 100 mm de largo en Galicia, donde puede llegar a casi los 300 en las rías bajas; también más de 100 en muchas zonas de montaña y sus proximidades; y entre 50 y 100 en las demás zonas atlánticas.  




Estas situaciones de frentes encadenados en nuestras latitudes, donde predominan muchas veces los anticiclones, están asociados en los meses invernales a los índices de la NAO (North Atlantic Oscillation) y la AO (Arctic Oscillation). Como se ve, durante todo el mes de enero ha predominado un índice de la AO negativo, profundizándose para la próxima quincena.



El patrón de la Oscilación Ártica está relacionado con la diferencia de presión entre la zona ártica del Polo Norte y las latitudes medias del Pacífico y Atlántico. En este caso, la OA negativa supone que las presiones son altas en el Ártico, compensándose con presiones bajas en las latitudes medias.



Como se espera el martes 26: Unas altísimas presiones en superficie que se espera que superen los 1065 hpa. Esta situación favorece las lluvias persistentes en latitudes medias y el enfriamiento de la zona ártica por irradiación.



Y ¿Cuál ha sido la evolución en las últimas décadas de la Oscilación Ártica durante el invierno?

Como vemos abajo, hasta mediados de los años 80 predominaron (enero, febrero y marzo) situaciones de OA negativa. Se relaciona con las lluvias frecuentes de finales de los 50 y principios de los 60 en España. También las situaciones muy positivas de los años 90 y de los últimos 10 años se pueden relacionar con la pérdida de hielo en el Ártico.


Por otra parte hay relación entre la estratosfera polar (en forma de vórtice en invierno) del Hemisferio Norte y la presión en superficie. De hecho hay una correlación de 0,45 entre el índice OA y el viento zonas medio de la latitud 60º en los 10 hpa. Cuanto más lenta es la velocidad de ese flujo en la estratosfera polar, mayor tiende a ser la presión en superficie. Este invierno esa velocidad ha estado por debajo de la media y parece que va a continuar durante el mes de febrero por lo que cabe suponer que se pueden repetir estas condiciones.



jueves, 15 de enero de 2026

A PROPÓSITO DEL DESHIELO DE GROENLANDIA

 Hace sólo unos pocos miles de años era bastante más cálida y con menos hielo


https://www.researchgate.net/publication/399479694_Deglaciation_of_the_Prudhoe_Dome_in_northwestern_Greenland_in_response_to_Holocene_warming

DEGLATIATION OF TH PRUDHOE DOME IN NORTHWESTERN GREENLAND IN RESPONSE TO HOLOCENE WARMING.  Walcott-George et al., 2026


Tras el rápido final de la última edad de hielo, hace unos 12000 años, se produjo un rápido calentamiento que condujo a unas temperaturas en general superiores a las actuales y especialmente en las zonas árticas. Esto ocurrió hace entre 8 y 4 mil años. Aunque los último informes del IPCC pretenden minimizar o negar la realidad de los números retorciendo los análisis paleoclimáticos, los estudios sobre el tema suelen ser contundentes. Todo esto es muy importante porque si durante el presente período interglaciar y el anterior, el eemiense, hace unos 125000 años, el clima terrestre era significativamente más cálido que el actual, atribuído de forma catastrófica al calentamiento global antropogénico, los fundamentos de las demenciales políticas europeas se caen del guindo.




Los detalles en la extensión de la capa de hielo tierra adentro de Groenlandia durante el holoceno medio (hace entre 8 y 4 mil años antes de ahora), no son muy conocidos porque los registros geológicos de fases con menos hielo que las modernas permanecen escondidas bajo el hielo moderno. Los investigadores perforaron 509 metros en el domo Prudhoe, en el noroeste de Groenlandia, para obtener material que evidencie la respuesta de la capa de hielo al calentamiento del Holoceno. Presentan pruebas, con la técnica de medidas de luminiscencia infrarroja estimulada de los sedimentos bajo el hielo, que indican que el suelo, actualmente bajo el hielo, estuvo expuesto a la luz del Sol hace 7.1 mil años, más/menos 1.1. 

En cualquier caso, se sabe que la capa de hielo de Groenlandia alcanzó el mínimo del Holoceno entre hace 5 y 3 mil años antes del presente, y luego avanzó hasta alcanzar su máximo en 1850 aproximadamente. Otros estudios realizados en la capa de hielo al sur de este domo, en Deltaso, revelan que era más pequeña que en el presente o ausente desde hace 10.1 mil años y 1850. En gran parte del Ártico las capas de hielo crecieron a partir de hace 4000 años tras su alcanzar su mínimo.

Esta completa desglaciación del domo de hielo, de 2500 km2 de extensión, situado en el extremo norte de la isla, va de la mano de una extensión reducida de otras capas de hielo en dicha zona, y es coherente con valores del isótopo O18, válido para analizar las temperaturas,  y utilizado también para modelar la profundidad de la capa de hielo. Los resultados apuntan una importante respuesta de la capa de hielo del noroeste de Groenlandia al calentamiento de principios del Holoceno, que se estima entre 3 y 5ºC superiores a las actuales. La desglaciación estuvo favorecida por las temperaturas de verano, que alcanzaron su máximo en el noroeste de Groenlandia entre hace 10 y 7 mil años, con valores entre 3 a 7ºC superiores a las actuales. 


miércoles, 31 de diciembre de 2025

POCOS CAMBIOS EN EL HIELO POLAR

 La Agencia Espacial Europea no detecta cambios significativos en el volumen de hielo Ártico


Se ha aireado últimamente que el volumen de hielo ártico para el mes de noviembre ha alcanzado un récord mínimo, en realidad casi a la par que el dato de 2016. Hay dos fuentes principales de datos de hielo Ártico: PIOMAS y CryoSat-AWI. La fuente de los datos que utilizan tienen orígenes bastante diferentes; el primero es básicamente un modelo y el segundo observa las zonas polares con altímetros desde satélite. 

PIOMAS: Pan-Arctic Ice Ocean Modeling and Assimilation System (Zhang and Rothrock, 2003). Las anomalías para cada año se calculan con respecto al período 1979-2023 para cada día del año. Es propiamente un reanálisis, no utiliza datos generados por ellos, y que usa un modelo acoplado de hielo y océano para proveer datos diarios y mensuales de estimaciones del espesor del hielo Ártio. El modelo ha sido desarrollado y mantenido por el PSC (Polar Science Center) en el Laboratorio de Física Aplicada (APL), un departamento de la Universidad de Washington. Asimila datos observados y utiliza como campos atmosféricos de superficie los reanálisis del NCEP-NCAR. Schweiger, A., R. Lindsay, J. Zhang, M. Steele, H. Stern, Uncertainty in modeled arctic sea ice volume, J. Geophys. Res., doi:10.1029/2011JC007084, 2011

Cryosat-AWI: la misión de la Agencia Espacial Europea, Earth Explorer CryoSat, es medir el espesor del hielo marino polar y monitorear los cambios en el hielo que cubre Groenlandia y la Antártida. Lleva a bordo un altímetro de interferometría de radar diseñado para medir los cambios del hielo en los márgenes de las vastas extensiones de hielo continental y del flotante en los océanos polares. El objetivo principal de Cryosat, cuya órbita pasa por los polos terrestres, es medir el grosor del hielo marino polar y monitorizar sus cambios en Groenlandia y la Antártida. 

https://www.esa.int/Applications/Observing_the_Earth/FutureEO/CryoSat

Pues bien, las medidas de la Agencia Espacial Europea para noviembre no indican ningún cambio significativo desde que hay datos (2011), mientras que la tendencia de PIOMAS es negativa. Si PIOMAS ingesta datos, como los que produce aquella, es sorprendente el resultado cuando menos.

También hay fuertes discrepancias en la anomalía del espesor de hielo para ese mes.  La observación por satélite sitúa con bastante mas resolución esa variable en el caso del cryosat, mientras que el modelo PIOMAS es mucho más burdo:


En conclusión parece bastante claro que al verosimilitud de los datos extraídos por la misión europea es bastante mayor que la del PIOMAS.


martes, 16 de diciembre de 2025

¿Acabará 2025 como un año normal en precipitaciones?

 Con las precipitaciones observadas y previstas este diciembre, 2025 puede acabar como un año pluviométrico normal en España


Tras los años secos de 2022 y 2023 se temía la reproducción de una típica sequía española, como la de el principio de los años 90 del pasado siglo. Luego, 2024 fue un año algo más húmedo de lo normal y 2025 parece que, tras superar un otoño relativamente seco, acabará como un año muy cerca de la media de 637 mm (1990-2020).

De enero a noviembre se han registrado 516 mm, por lo que la media de diciembre debería superar los 100 mm para acercarse a la anual normal. La media de diciembre es de 72 mm y considerando que este diciembre apunta a un mes húmedo, es bastante probable que se aproxime a esos 100 mm. Abajo, la precipitación media peninsular desde 1961. Se aprecian los años húmedos (los 60 y finales de los 70) y la sequía de principio de los años 90. Desde esta última sucesión de 6 años secos, los últimos 30 años no hemos sufrido graves aprietos de falta de lluvias. 



Esto se hace muy visible en el agua embalsada, con datos desde finales de los años 80, de forma que comienza con datos bajos relacionados con la dicha sequía:

https://www.embalses.net/

Con los datos de los calendarios meteorológicos de AEMET he reconstruido las series de volúmenes de precipitación deducidas de los caudales de las confederaciones hidrográficas. Hay datos desde 1947. Se observan algunos años secos al principio, la singularidad de los años sesenta, años con predominio de sequía en los 80 y 90, y la normalización de este siglo:


Como he comentado en algún artículo anterior, las reconstrucciones que se han hecho con las series largas de precipitación, desde 1900, no apuntan a ninguna tendencia, aunque con singularidades secas y húmedas:

https://www.aemet.es/es/idi/clima/registros_climaticos

Voviendo al principio y como conclusión, esta última quincena del año se esperan precipitaciones que, sumadas a las de la primera quincena, podrán alcanzar valores cercanos a esos 100 mm necesarios para acercarse mucho a la media normal anual. Qué sean en forma de lluvia o de nieve ya se comentará. En principio se esperan para las dos semanas navideñas temperaturas por debajo de lo normal.









viernes, 14 de noviembre de 2025

¿Cambio de patrones meteorológicos para este invierno 2025-2026?

 Las previsiones apuntan a un comienzo de invierno meteorológico con un vórtice polar debilitado


A mediados de noviembre, el enfriamiento por radiación en el Hemisferio Norte suele alcanzar valores que causan finalmente el establecimiento de las condiciones sinópticas propias de la estación invernal. De esta forma comienza las posibilidades de que se produzcan entradas frías por descolgamiento de masas de aire polares o cercanas a los polos. Como es sabido estas disrupciones están favorecidas por los calentamientos de los vórtices polares estratosféricos. 

Por cierto, los tres anteriores inviernos (2022 a 2024) se han caracterizado por temperaturas muy suaves en nuestro país coincidente, como veremos, con un vórtice polar estratosférico con ninguna o débiles rupturas. La variabilidad climática al final está determinada por múltiples factores, de forma que se producen intentos de interpretación y correlación adecuados para dilucidar los fenómenos, y que tengan funciones predictivas. 

Los vórtices polares estratosféricos se general en los respectivos inviernos de ambas zonas polares, en niveles (de 7 a 45 km de altitud) por encima de los fenómenos meteorológicos de superficie, pero influyen en los mismos. No todos los inviernos, sino unas 6 veces por década, se produce un evento de calentamiento que produce una drástica disminución del viento que fluye de oeste a este o, incluso, un cambio en su dirección. Esto tiene una potente influencia en el tiempo meteorológico de buena parte de las latitudes medias y altas. Para empezar debilita las corrientes en chorro de forma que el contenido air frio dentro de el tiende a expandirse invadiendo las latitudes medias de forma un tanto aleatoria.

Las ondas largas atmosféricas solo pueden viajar en vientos que soplen de oeste a este. Esa es la dirección en la que vuelan los vientos estratosféricos en la mayor parte de los polos y las medias latitudes en invierno. Pero más al sur entra en juego la Oscilación Quasi-bienal (QBO).

La QBO tiene un ciclo de aproximadamente 2 años. El ciclo alterna la dirección del viento del este al oeste de la estratosfera tropical. Si sopla del oeste, permite ondas en la estratosfera en las regiones subtropicales o si es del este los fuerza a romper cerca del polo. Esto explica porqué hay vientos del vórtice polar más débiles y mayores probabilidades de repentinos calentamientos estratrosféricos durante la fase este que en la oeste. En este momento estamos en una fase de la QBO del este, lo que favorece esa debilidad. No obstante la fase de La Niña en la que estamos es menos favorecedora  que la fase de El Niño.




A propósito del calentamiento global, no se ha encontrado un patrón que relacione este fenómenos con el mismo, como pasa con todos los relacionados con la variabilidad climática. Además los modelos climáticos no son capaces de predecir una tendencia. En cualquier caso los modelos meteorológicos para la segunda quincena de noviembre insisten en predecir una situación de debilitamiento del vórtice. Abajo en el gráfico de la NASA se observa rodeado en rojo la evolución prevista en los próximos día. Además se ve que el invierno pasado se caracterizó por un un vórtice con vientos del oeste muy por encima de la media, salvo el mes de marzo. 



Algo parecido ocurrió en los anteriores noviembres, con vientos zonales (del oeste) medios por encima de lo normal al nivel de los 10 hPa. Sospechosamente tras la explosión del Hunga Tonga (enero 2022) que emitió grandes cantidades de vapor de agua a la estratosfera. 


De forma que los noviembres de 2022, 2023 y 2024 fueron muy suaves con predominio de flujo de componente oeste o suroeste sobre España:



En la evolución 1961-2024 de la temperatura de noviembre en la Península se observan tres períodos: de 1961 a 1980, 1981-2021, y los tres últimos, claramente anómalos:


En cualquier caso la previsión para los próximos días es que se decelere hasta casi a cero el viento zonal medio de la corriente estratosférica del vórtice. Las consecuencias la sufrirán determinadas zonas del Hemisferio Norte, con descuelgue de masas de aire polares. Parece que en principio Europa Occidental, incluído el norte de España puede ser una de esas zonas.


En conclusión y viendo la predicción de la evolución del vórtice estratosférico polar para lo que queda de año, parece que el comienzo del invierno meteorológico tendrá unos patrones distintos a los anteriores, con situaciones de norte que no se han visto en los tres años anteriores. 



viernes, 24 de octubre de 2025

OBSERVATORIOS CHAPUCEROS (5): ALICANTE

 Alicante es un ejemplo paradigmático de observatorio "contaminado" por la isla térmica urbana


El concepto de noche tropical se basa simplemente en la convención de considerar como tales a aquellas en las que la temperatura mínima no desciende de los 20ºC. Parece que AEMET está muy satisfecha con el comportamiento del observatorio de Alicante/Ciudad Jardín, en cuanto al incremento de este tipo de noches en la serie histórica. Este año la cosecha de temperaturas récords de las máximas no está siendo tan generosa como en otros años por lo que hay volver la vista a otros parámetros.

En cualquier caso obsérvese que, desde que su emplazamiento está donde está, 1938, hay una disminución de las mismas entre 1938 y los años setenta, aumentando posteriormente. Es decir, su trazado sigue en líneas generales la evolución de la temperatura general mundial. Incluso se percibe el famoso hiato al principio del siglo XXI.





Para seguir las evoluciones del observatorio y su entorno tenemos en internet un interesante artículo que describe todas su vicisitudes:

https://www.divulgameteo.es/Historia-del-Observatorio-meteorologico-de-Alicante/

Situándonos gracias a google earth lo primero que se observa es que el emplazamiento está muy cerca de las afueras de la ciudad hoy en día. Evidentemente en 1938 su situación, muy adecuada para un observatorio, era aún más excéntrica:



Existe testimonio fotográfico de su carácter "rural". En la foto de abajo, del año 1940, se aprecia claramente, además de la típica utilización de una garita grande de madera tipo Stevenson, usadas hasta hace no muchos años.



Hoy en día (abajo) la zona está completamente urbanizada y rodeada por grandes desarrollos que han cambiado totalmente el entorno de la ciudad. Calles asfaltadas y edificios que actúan como concentradores de calor que es emitido lentamente por la noche. Todo esto justifica el aumento general de la temperatura y desde luego también por la noche.




El crecimiento en población, y por lo tanto de la edificabilidad, de la ciudad de Alicante es espectacular desde los años setenta precisamente. Actualmente es casi el doble de lo que fue hace 55 años. La conexión entre estas circunstancias y las propias mediciones son evidentes. Por cierto, que se señala que los antiguos termómetros de cristal apuntan en este caso a valores parecidos. No obstante, habría que ver si se han utilizado las actualmente usadas garitas pequeñas. 
Para más información sobre los errores de observación ver los enlaces del final. 



MAS INFORMACIÓN

jueves, 16 de octubre de 2025

¿ES HORA DE UNA SEQUÍA OTOÑAL?

 Un repunte otoñal de "La Niña" podría favorecer condiciones de pocas lluvias en las cuencas atlánticas


El período de otoño climatológico (setiembre, octubre y noviembre) ha comenzado con escasas precipitaciones sobre nuestro país, después de dos otoños (2023 y 2024) húmedos. En concreto, hasta la fecha del 10 de octubre, la mayor parte de las cuencas atlánticas han recibido  muy pocas precipitaciones, bien al contrario de las zonas mediterráneas como bien sabemos. Esa dualidad de precipitaciones desfasadas entre ambas zonas es un producto de los distintos regímenes sinópticos.



Tras la habitual y asegurada sequía veraniega, las lluvias otoñales son importantes para el propio estado de los campos y de la naturaleza en general. Como ya he comentado en otros artículos sí parece haber una correlación en cuanto a la precipitación en la Península con respecto a un fenómeno tan alejado de nosotros como es el famoso ENSO (El Niño Southern Oscillation). Estando en una situación de La Niña débil, parecen las predicciones indicar un repunte eventual a La Niña moderada (por debajo de -0,5ºC en la zona 3,4 de ENSO).



Esta circunstancia sería muy fugaz, pasándose rápidamente a un estado de ENSO neutral, que tendría menos incidencia en el tiempo en nuestro país:

https://iri.columbia.edu/our-expertise/climate/forecasts/enso/current/?enso_tab=enso-sst_table



Según los cálculos de correlaciones del fenómeno ENSO con la precipitación en distintas zonas del planeta, sí parecen existir en otoño (SON), aunque son débiles:

https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/precip/CWlink/ENSO/regressions/diag.prec.regr.SON.png



He recreado sobre un histograma de precipitaciones otoñales peninsulares de AEMET, los correspondientes estados ENSO de cada año. A simple vista parece que los años de El Niño, la fase cálida, reflejan unas precipitaciones más abundantes de lo normal, y sobre todo los de El Niño fuerte (F). La influencia de La Niña en la carencia de lluvias no es tan evidente, pero si se observan buenas correlaciones en los curiosos y fríos años setenta:



En conclusión, pasado ya la mitad del otoño climatológico, todo apunta a un balance hidrológico negativo al final de mismo. Esperemos que la naturaleza y la variabilidad natural climática nos sorprenda.