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miércoles, 31 de agosto de 2016

LA REALIDAD ES QUE EL MAR NO AVANZA, RETROCEDE

La observación objetiva de los satélites contradice las conclusiones del IPCC respecto a la discutible elevación del nivel del mar






















     Un trabajo, llevado a cabo en el "Deltares Research Institute" en Holanda, ha sido publicado en la revista "Nature Climate Change". Los investigadores analizaron imágenes de satélite registrado por los satélites Landsat de la Nasa, que llevan ya décadas de servicio, con una resolución de 30 metros.
 
     Se han utilizado imágenes de satélite para estudiar como el agua en la superficie de la Tierra ha cambiado en 30 años. Sorprendentemente han encontrado que 115.000 kilómetros cuadrados de tierra está cubierta ahora por el agua pero otros 173.000 de agua está cubierto de tierra. Es decir el planeta ha ganado 58.000 kilómetros cuadrados, el equivalente a dos veces el reino de Bélgica por ejemplo.

     El mayor incremento en superficie de agua está en la meseta Tibetana, mientras que el mar de Aral ha sufrido el proceso contrario, seguramente gracias a las inteligentes políticas económicas de la antigua Unión Soviética. Las costas también han cambiado significativamente.
El Mar de Aral o lo que queda del mismo tras las sangrías de sus tributarios
      Hay curiosidades como los nuevos lagos de la meseta tibetana atribuidos a deshielos de glaciares. Y otros a pantanos construidos en zonas con poca información de retorno como Corea del Norte.
 
     Pero la mayor sorpresa ha venido de las zonas costeras donde también hay más superficie cubierta por la tierra, 33.700 kilómetros cuadrados, que la inundada 20.100, es decir una ganancia neta de 13.600 kilómetros cuadrados de terrenos ganados al mar, nada que ver con el alarmismo climático.
 
    El Dr Baart, uno de los investigadores afirma textualmente: "Esperábamos que la línea de costa empezaría a retirarse debido al ascenso del nivel del mar, pero lo sorprendente es que las costas están avanzando en todo el mundo" (...coasts are growing all over the world).
 
   Hay constancia de cambios costeros debidos a la acción humana como en Dubai o en China, desde el Mar Amarillo hasta Honk Kong. En algunas áreas como en el Amazonas los cambios de tierra y agua y viceversa, debidos a la natural evolución del sistema fluvial, se compensan. 
 
 


Las costas de Dubai con las construcciones sobre el mar
   En lo que respecta a España es interesante analizar en lo que quedó uno de los mitos catastrófistas del ecologismo español y de la polémica hidrológica: la irreversible pérdida de nada menos que 1 metro de costa al año en el delta del Ebro por la pérdida de los sedimentos retenidos río arriba por los pantanos del franquismo. Contemplado con la perspectiva de los 30 años, parece que no sólo la propia existencia del delta no está amenazada si no que incluso el perímetro con ganancias supera ampliamente el de pérdidas. Nada que ver con el bombardeo mediático/ecologista. 





FUENTES
http://aqua-monitor.appspot.com/
http://www.bbc.com/news/science-environment-37187100


sábado, 27 de agosto de 2016

CAMBIO CLIMÁTICO Y DESINFORMACIÓN


La desinformación sobre presuntos resultados alarmantes de los estudios de cambio climático es una constante


      Una noticia difundida estos días sobre un  estudio científico a propósito del hielo antártico puede ser una muestra paradigmática de deformación de la realidad con el fin de realzar el alarmismo sobre el clima, un tanto de capa caída ultimamente. Se repitió machaconamente en los canales de rtve y se presentó como un deshielo generalizado de la superficie antártica (ni 10 ni 100, 8000 lagos).
 


     La noticia se basa en un trabajo publicado en la revista "Geophysical Research Letters" sobre un fenómeno que se sabe natural: el hecho de que durante breves momentos del verano, en los glaciares más cercanos al mar antártico, a unos 18 kilómetros como mucho, se producen algunos pequeños estanques de agua por deshielo en un glaciar de la Antártida oriental.

     Literalmente la noticia de la web de Rtve hace chocar los tiempos verbales, no seguramente por ignorancia si no por contradicción conceptual in terminis: "La predicción de los investigadores que han llevado a cabo este estudio es que, a medida que el clima se calienta (presente), estos lagos superficiales de la Antártida oriental tendrán (futuro) influencia en la capa de hielo, como se ha observado en Groenlandia durante las últimas tres décadas".
 
     Lo que quieren decir los investigadores es que si se produjera un auténtico deshielo de la Antártida el proceso se amplificaría por medio de esos laguitos. En realidad no es un gran descubrimiento pero se beneficia de estar en el orden de cosas de lo políticamente correcto: una filfa.
 
    Para entender la naturaleza del asunto hay que entender que la Antártida es un continente de 14 millones de kilómetros cuadrados (28 veces España) casi totalmente cubierta por un espeso manto de hielo. La media de espesor de ese manto de de 2500 metros, alcanzando en algún punto casi 5000 metros: una gigantesca nevera. Obsérvemos además las temperaturas medias de verano e invierno. Incluso en pleno verano del hemisferio sur (Diciembre, enero y febrero) las temperaturas en casi todo ese continente están bien por debajo de cero.


FUENTE: WIKIPEDIA

    Es decir, incluso en el caso de una  subida catastrófica como la predicha por el IPCC, 3ºC, la "nevera" continuaría siéndolo. De hecho la antigüedad del casquete polar es de 33 millones de años, muy anterior a la era de las glaciaciones modernas del último millón y medio de años, y se formó en una época en la que la temperatura del planeta era muy superior a la actual.
 
    En cuanto a los datos más recientes podemos ver lo que  nos dice la medida de temperatura desde satélite con las emisiones de microondas del aire cercano a la superficie, valores disponibles desde 1979: más bien muestran un cierto descenso.
 
 

 
    Como dato interesante y contradictorio con lo que ocurre en el hemisferio norte, el aumento de la extensión de mar helado en torno a ese continente:
 

     Aunque en auténtica perspectiva, con el contador a cero, vemos que, como ocurre con otros datos maliciosamente presentados, la cosa no es para tanto:
 
 

 
     En cuanto a los datos de estaciones de tierra, aunque son de una integración y valor dudoso, la NOAA en su archivo (desde 1948) presenta la siguiente paradoja: en su verano la zona entre 70 y 90ºS se ha producido una disminución de la temperatura, poco coherente con un deshielo:
 
    Imagen contraria es la de los invierno que muestran una tendencia al alza: obsérvense los valores cercanos a los -30ºC:
 
 
 
 
En conclusión: no hay ninguna razón para alarmarse de un posible deshielo de la Antártida y si de la manipulación de la información con ánimo de confundir.
 
 

lunes, 22 de agosto de 2016

¿ES CATASTRÓFICA LA MODERNA DISMINUCIÓN DEL HIELO ÁRTICO?


 La disminución de extensión de la banquisa ártica desde 1850 puede explicarse por razones naturales


     Nuestros conocimientos sobre el clima ártico son escasos dado que los registros sobre las variables de esa zona del planeta son cortas, incluso más cortas que la de otros lugares. Además y por ello es difícil conocer cuanta significación tienen esos datos en un contexto global. Por eso se utilizan registros de variables paleoclimáticas o datos históricos que nos pueden dar una información sobre unos cuantos cientos de años, aunque no sean de primera mano.

     Por otro lado la versión del IPCC sobre la evolución de la extensión de mar helado, ya sea visto a lo largo del año o estacionalmente, es que hasta la llegada de la era industrial su superficie se mantenía prácticamente constante. Con la contaminación principalmente de anhídrido carbónico y sólo a consecuencia de la misma, se produciría un drástico descenso a partir de los años setenta. Nada que ver aparantemente con una posible contribución de la variabilidad natural.
 
    El reflejo  de esa circunstancia se hace visible con figura reflejada en la página 326 del 5º informe, con los colores indicando las distintas versiones utilizadas.



 
     Pero otros trabajos como "Historical variability of sea ice edge position in the Nordic Seas" de Dmitry V. Divine y Chad Dick (2006) o "Climate oscillations as recorded in Svalbard ice core O18 records between ad 1200 and 1997" de E Isaksson et al.(2005) utilizan datos históricos o paleoclimáticos para conocer la evolución del hielo en las cercanías de Groenlandia y las islas Svalbard, precisamente los lugares donde se registra la mayor variabilidad en cuanto a la extensión del hielo. También T. Vinje (1999 y 2001) ha rastreado con los registros históricos de navegaciones de barcos los avances y retrocesos del hielo hasta el año 1600.
 
    De la variabilidad histórica del hielo desde 1850 es muy  gráfica la siguiente imagen del primero de los trabajos citados:








 

      En cuanto a la extensión del hielo y su evolución en esos mares queda muy clara la gran variablidad y la disminución constante de su extensión desde mediados del siglo XIX:




 

 
     También con gran presencia de variabilidad en la extensión de hielo y temperatura desde hace siglo, en el regisgtro de Vinje (arriba) se observa la mayor y creciente extensión de hielo en la llamada "Pequeña edad de hielo", hasta 1850, y el posterior descenso desde entonces, mucho antes de las famosas emisiones de invernadero.
 
 
   
 

      También de Poljakov et al. (2003) se observa la variabilidad durante el siglo XX con ciclos de aumento y disminución de la banquisa ártica:
 
 
 
 

 

     En conclusión, autores como Polyakov y Johnson han sugerido la influencia de la llamada Oscilación Ártica actuando en conjunción con una oscilación de baja frecuencia en escalas de tiempo de 60 a 80 años para explicar la variabilidad en las cercanías del Polo norte.

    Los resultados de Vinje (2001) suponen la demostración de una retirada persistente y continua desde la segunda mitad del siglo XIX. Esta tendencia está superimpuesta a las propias oscilaciones multidecadales. Los análisis sugieren la presencia de una variabilidad de 60 a 80 años. Dado que el último período frío observado en el Ártico fue al final de los años 60 del pasado siglo, el actual mínimo estará asociado al apogeo contrario del ciclo. Una similar disminución de hielo se dio en los años 20 y 40, cuando la influencia antropogénica era despreciable. Pero de esto el IPCC no parece darse por enterado. 
 
    Además habría que buscar una explicación para la contraria evolución del hielo del hemisferio sur que contradice la teoría:






 

viernes, 29 de julio de 2016

LOS AUGURIOS SOBRE LA BANQUISA ÁRTICA ESTÁN LEJOS DE CUMPLIRSE

La banquisa del ártico decepciona con valores similares al de años anteriores


     El cambio de instrumento de observación DMSP-F17 SSMIS por la versión DMSP-F18 permitió, tras un parón de unos meses, reanudaron la medición por satélite de la banquisa de hielo por parte de la NOAA a partir de abril. Será casualidad que ese cambio ha coincidido con un mínimo invernal que preludiaba para este verano un nuevo mínimo absoluto de hielo. 
 
    No obstante, ya he comentado en el anterior artículo las discrepancias entre las observaciones puramente de satélite y las realizadas además con mediciones in situ, como hace en Canadá el Canadian Ice Servic. En cualquier caso se observa una corrección paulatina hacia valores más normales. También hay que tener en cuenta que las medidas de la banquisa más o menos objetivas y continuas existen desde 1979.



    En comparación con años anteriores, aunque hay que tener en cuenta que con unos sensores diferentes, los valores de extensión de hielo se mantienen en valores parecidos a años anteriores:


                                          FUENTE: http://www.iup.uni-bremen.de:8084/amsr2/

    En cuanto al espesor del hielo también se mueve en valores parecidos, con su parte más sustancial muy alejado de las profecías de hace unos años sobre una inminente total desaparición de la banquisa:

FUENTE: http://ocean.dmi.dk/arctic/icecover.uk.php

    Como curiosidad destacar la presencia todavía en el Mar de Laptev de una importante cantidad de hielo en mitad de la llamada "ruta del noreste".
 


    Debido sobre todo a unas temperaturas de julio bastante bajas en esa zona cerca a Siberia, lo contrario que en los mares de Barents y Kara.

    Por otra parte en la "cúpula" polar, entre los 80º y los 90ºN, las temperaturas se han mantenido como años anteriores ligeramente por debajo de lo normal, siempre rozando los 0 o +1ºC.




    En cuanto al casquete de Groenlandia, sobre el que de vez en cuando se habla en términos alarmantes, tras un invierno-primavera con importantes acumulaciones de hielo por encima de lo normal, asistimos a la habitual pérdida veraniega del hielo acumulado, algo mayor de lo normal durante el mes de julio, pero nada catastrófico:







En cuanto a la superficie afectada por el deshielo también en valores normales de los últimos 25 años. 

 
 
    En conclusión parece que este año, en lo que respecta al hielo ártico, no va a haber grandes novedades que hagan juego con el supuestamente desbocado calentamiento brutal del clima que vivimos estos últimos dos años.
 
 

viernes, 15 de julio de 2016

MISTERIOSA DESAPARICIÓN DE HIELO EN EL ÁRTICO

Sospechosas discrepancias de la extensión medida de la banquisa de hielo en el Ártico


     No se si tal vez como resultado de los ajustes de los sensosres de satélite, o por las mismas razones que el año pasado, o por otras razones que se me escapan, vuelve a haber importantes discrepancias en una variable tan usada como ejemplo del supuestamente catastróficamente cambio climático: la extensión de banquisa o océano helado en las zonas árticas.
 
    La disparidad se produce entre los datos del NSIDC (National Snow and Ice Data Center) norteamericano, realizados por satélite, y los del Canadian Ice Service que utiliza también datos de primera mano de sus costas con informes de barcos y aviones, y que tiene un uso operativo para la navegación por lo que son muy precisos y descriptivos.  
 
   Empecemos con los primeros. Como se ve en el mapa del 13 de julio, la banquisa aparentemente ha casi desaparecido de la zona de la Bahía de Hudson (recuadrado en rojo). Fijémonos en las zonas aledañas aunque allí las distribuciones de hielo están más ajustadas. Se miden áreas marinas con más de un 15% de extensión cubierta de hielo.
http://nsidc.org/data/seaice_index/

Una vista más cercana nos aclara la situación:
 
 
 
    El Canadian Ice Service nos da una visión más detallada y se aprecian importantes diferencias de extensión de hielo allí donde hay más de un 10%, distinguiendo por colores el resto. A simple vista se observa al menos un tercio de la Bahía de Hudson cubierto por más de un 30% de hielo. Corresponde al 14 de julio.

 
He recuadrado el área con más del 30% de hielo:

 
 
Y ahora la comparación:
 
 



     El proceso que utiliza el NSIDC para crear las imágenes de extensión y concentración de hielo se realiza a traves de los productos de observación de microondas con satélites: NRTSI (Near-Real-Time DMSP SSM/I-SSMIS Daily Polar Gridded Sea Ice Concentrations) y del Sea Ice Concentrations from Nimbus-7 SMMR and DMSP SSM/I-SSMIS Passive Microwave Data.

     La concentración de menos del 15% se mapea como agua, no como hielo y la supuesta precisión con la que se hace todo esto es del 5% en invierno y del 15% en verano. En la letra pequeña se advierte que puede haber importantes diferencias con otros mapas operativos. La imagen muestra el resultado de la medida para cada célula de aproximadamente 25 kilómetros cuadrados.

     En las, como es habitual, prolijas explicaciones de como se elaboran el producto hay, digamos, una clausula de precaución. Se refiere al efecto de que aparezca como baja concentración de hielo marino a cambios en la atmosfera o en la naturaleza de la superficie.

    Otra claúsula advierte en que se debe evitar utilizar el perfil de hielo mostrado para propósitos operacionales. Es evidente después de lo aquí descrito que puede conllevar alguna sorpresa para el tráfico marítimo:

Caution: The location of the ice edge is not accurate enough for operational purposes

     No obstante sorprende bastante que en un producto cuya evolución tiene tanta importancia para evaluar las evoluciones del Sistema Climático, haya una infraestimación tan importante. Y además levanta sospechas sobre la autenticidad de la evolución precisa de todas las variables climáticas. El satélite TERRA de la NASA nos muestra la clara presencia del hielo.
 


jueves, 7 de julio de 2016

EL CALENTAMIENTO GLOBAL DISMINUYE LA MORTALIDAD


Es frecuente observar un sesgo en el análisis de los datos para atribuir efectos perniciosos a un eventual aumento de temperaturas global


     Es muy recurrente y además tratado de forma claramente alarmista el tema del efecto del cambio climático sobre la salud. Especialmente, se suele hacer hincapié en los medios de comunicación en los presuntamente nocivos efectos sobre la misma que tendrán, o tienen ya según algunos, los aumentos de la temperatura ambiental. Los datos reales nos informan de otra cosa, en este caso absolutamente contraria.
 
     Utilizando los datos oficiales de fallecimientos en España del Instituto Nacional de Estadística, he representado la gráfica comparativa de los meses de verano y de invierno. La tendencia al aumento en ambas estaciones es lógica y se basa en el hecho evidente de una mayor población y más envejecida. Por otro lado hay claramente mayor mortalidad en invierno que en verano.
 
   La gráfica del verano tiene menos variabilidad seguramente porque el comportamiento de la meteorología es más regular que la de invierno. Se aprecia en el verano de 2003 el pico correspondiente a la mortalidad provocada por las agobiantes temperatura de ese año. No obstante, incluso ese año los fallecidos en invierno son más que los de verano. En invierno son fácilmente visibles los altibajos entre distintos años.
 
 
 
 
     Yendo a las series de temperatura de verano e invierno (AEMET) es fácilmente visible el mortal verano de 2003, sin ninguna duda excepcional. En invierno son menos evidentes las explicaciones pero si  coinciden en algunos casos medias invernales bajas con mayor mortalidad, aunque son en gran medida los episodios de temperaturas extremas los que juegan su papel.
 
 
 

 
 
 

     Se han realizado numerosos estudios sobre el efecto de las temperaturas en la mortalidad y en especial sobre el efecto de las temperaturas extremas y de las olas de calor o de frio. Cabe destacar entre ellos: "Temperaturas umbrales de disparo de la mortalidad atribuible al frío en España en el período 2000-2009. Comparación con la mortalidad atribuible al calor" Carmona Alférez, E. et al.

       Se reconoce que aunque el efecto de calor se estudia más que el del frío, al calor, y nunca mejor dicho, de los beneficios del cambio climático,  los efectos del frío sobre la mortalidad son más importantes. El efecto del frío en la mortalidad, a nivel global es 20 veces mayor que el del calor y para España 5 veces más (Gasparrini et al. 2015a). Por cierto entre 14 países europeos España ostenta la segunda mayor tasa de exceso de mortalidad por frío (Healy 2003).
  
     Las bajas temperaturas se asocian con una mayor incidencia de infecciones de las vías respiratorias, enfermedades respiratorias, exceso de mortalidad y morbilidad por enfermedades cardiovasculares y paro cardíaco. Se justifica el mayor énfasis sobre el calor por la "memorable" ola de calor del verano de 2003 pero por detrás el interés en moverse corriente a favor de la histeria alarmista del cambio climático.
     Los autores citan curiosamente el trabajo de análisis de temperaturas en Castilla-La Mancha de Linares et al. 2015b en el que se concluye sorprendentemente:
 
"que las olas de frío no han producido una elevación de las temperaturas mínimas medias invernales ni tampoco se ha observado una disminución del número de días con ola de frío ni en su intensidad"
contradiciendo lo más elemental de la ciencia atribuida al fenómeno, y añade
 
 "lo que es coherente con algunos estudios realizados en el contexto del cambio climático que indican que hay modelos climáticos que predicen que los fenómenos meteorológicos de frío extremo ocurrirán probablemente en áreas de Europa continental, y en regiones de latitudes medias y altas, bajo escenarios de calentamiento del siglo XXI "(Kodra et al. 2011).
 
      Es decir, que según los autores, el impacto de frío sobre la mortalidad se mantendrá constante en el futuro aunque cambien las temperaturas. Todo un ejercicio de voluntarismo calentólogo.
 
     Veamos lo que dicen las proyecciones climáticas AEMET para las temperaturas mínimas invernales,  realizadas con modelos climáticos para los futuros inviernos hispanos. He seleccionado las pestañas peninsular y la de Ciudad Real, y desde luego predicen un aumento de la temperatura de las temperaturas entrando en contradicción con lo expuesto anteriormente.
http://www.aemet.es/es/serviciosclimaticos/cambio_climat/result_graf



 
 
 

martes, 7 de junio de 2016

¿SERÁ EL VERANO 2016 EN ESPAÑA SUAVE O CÁLIDO?

Las previsiones del tiempo para este verano en España apuntan a una estación más bien normal, menos cálida que la de 2015


     Ya están elaboradas las controvertidas predicciones estacionales para este verano y los resultados son a veces contradictorios pero casi todas apuntan en la dirección de la corriente. Empecemos por la propia AEMET.

     Se hace componiendo el resultado de diversos modelos por lo que el resultado tiene mucha relación con el de otras instituciones. No son concluyentes casi nunca. Se muestran por cuadrantes para la temperatura y precipitación y con la probabilidad expresada porcentualmente para las tres categorías: normal, superior a lo normal e inferior a lo normal con respecto a 1981/2010.

     Como se ve, en temperatura valores normales en el oeste y probabilidad ligeramente más alta de valores por encima de lo normal en la mitad este, básicamente el área mediterránea. En cuanto a la precipitación se esperan con más probabilidad valores por debajo de lo normal. No obstante, la precipitación en verano en casi toda España nunca es significativa.





     Un organismo internacional interesante y que se dedica a hacer predicciones estacionales para el Mediterráneo es MedCOF, foro regional internacional sobre la evolución probable del clima y en el que participa AEMET. Su objetivo es reunir periódicamente a expertos de la región mediterránea para general una predicción consensuada. Como es lógico coinciden en nuestro país con la elaborada por AEMET. 
 
 



    En cuanto a la agencia norteamericana NOAA sólo apunta a temperatura algo mayores de lo normal en el Cantábrico y parte de la costa mediterránea, y precipitaciones algo superiores a lo normal en los Pirineos y en el Sistema cantábrico.
 
 
     El International Research Institute for Climate and Society de la Universidad de Columbia marca altas probabilidades para temperaturas por encima de lo normal y precipitaciones normales.
 


    La previsión de Meteofrance coincide con la de AEMET, salvo que predice precipitaciones normales en el oeste peninsular.




     El organismo europeo EFFIS European Forest Fire Information System utiliza predicciones del Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio (ECMWF) para elaborar la predicción estacional por meses. En general se esperan temperaturas normales en el noroeste y por encima de lo normal en el resto  (izquierda). Precipitaciones, por debajo de lo normal (derecha). 
http://forest.jrc.ec.europa.eu/effis/applications/long-term-forecast/seasonal-forecast/






 
 
     La empresa privada norteamericana TheWeather Company es mucho más explícita, se moja más en las predicciones y las apoya con opiniones de los expertos. Predice un verano fresco y húmedo en las Islas Británicas y en el oeste del continente europeo, incluyendo el noroeste de la Península. Esto implicaría un mal verano en el Cantábrico, menos cálido de lo normal en el interior norte y normal o cálido en el Mediterráneo.
 
 
 
     También es muy claro en cuanto a predecir una importante anomalía positiva en Escandinavia y norte de Rusia, acompañada de condiciones más secas. La explicación del porqué la explica el Meteorólogo jefe de la compañía, Todd Crawford:
 
"Las temperaturas del océano al oeste de Europa, se espera que sean las más frías en muchos años y las copiosas lluvias de primavera en el sur de Europa apoyan la idea que habrá menos calores anómalos. La excepción será Escandinavia, donde se espera un verano cálido"

     Esta circunstancia ya la comenté en un artículo anterior en el que relacionaba la temperatura en España con la del Atlántico. Como se ve en el gráfico es muy notable el descenso de la temperatura de ese océano durante los últimos 2 años. En cualquier caso habrá que ver quién tiene razón y si este verano es al final más o menos cálido.