Translate

miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿SE ESPERA UN INVIERNO HÚMEDO?

Las predicciones estacionales parecen apuntar a un invierno húmedo en las latitudes mediterráneas
 

    En diciembre podemos considerar que entramos en el invierno meteorológico, aunque astronómicamente estemos en otoño. Dada la extraña evolución de la circulación atmosférica que estamos viendo en las latitudes más altas del hemisferio norte hay cierto desconcierto y, tal vez, prevención en cuanto a sacar conclusiones, sobre todo  de las temperaturas, de como va a ser el tiempo de los próximos diciembre, enero y febrero. Las diferentes instituciones empiezan a tener listos sus productos.
      Un organismo internacional que se dedica a hacer predicciones estacionales para el Mediterráneo es MedCOF, foro regional internacional sobre la evolución probable del clima y en el que participan entre otros AEMET y METEOFRANCE. Su objetivo es reunir periódicamente a expertos de la región mediterránea para general una predicción estacional consensuada. 
 
   La reciente predicción de MEDCOF para los meses de diciembre, enero y febrero está basada en la salida de modelos dinámicos, modelos estadísticos y conocidas teleconexiones de rasgos climáticos de gran escala. Una débil La Niña está ahora en marcha en la zona tropical del Océano Pacífico y parece que se mantendrá durante el resto del otoño y parte del invierno, aunque no está demostrada la influencia del Pacífico en el clima europeo. La burbuja de agua fría que ocupa una gran área al sur de Groenlandia muestra también un tendencia a debilitarse, tendiendo a desaparecer la tendencia hacia un índice AMO (Atlantic Multidecadal Oscillation) negativo.

    No obstante, parece que dentro de un marco de mucha incertidumbre se apunta a la posibilidad de eventuales episodios de NAO (North Atlantic Oscillation) negativas. Esto implica como se ve en la figura, una situación invertida a la normal, con borrascas pasando por latitudes mediterráneas mientras que el norte de Europa se presenta el típico tiempo anticiclónico.
 
 
                             FUENTE   http://www3.uah.es/clima/prediccion/nao.htm
 
 
    En conclusión se predice para buena parte del Mediterráneo, incluido casi todo nuestro país mayores probabilidades de que se produzcan precipitaciones superiores a lo normal. 


Precipitación prevista por Medcof para el invierno

 
  En cuanto a las temperaturas en España, en las costas mediterráneas es más probable que las temperaturas estén por encima de los normal, mientras que en el resto se muevan en valores normales.




Temperatura prevista por Medcof para el invierno 
 
   La agencia norteamericana NOAA también se aventura a hacer predicciones estacionales, aunque se renuevan decenalmente. La última salida contradice en parte las predicciones anteriores en cuanto a las precipitaciones, que esperan por encima de lo normal en la fachada atlántica de la península y normales en el resto.

En cuanto a las temperaturas, se esperan superiores a lo normal en toda Europa occidental
 
 
    Por último, la empresa The Weather Company aventura también un invierno con situaciones de bloqueo, debidas a la debilidad del vórtice polar, que tal vez podrían facilitar eventualmente el descuelgue de bajas frías desde el norte hacia la cuenca mediterránea. En cualquier caso predice temperaturas más frías en el norte europeo.
 
 
 
                                  http://www.theweathercompany.com/
 

lunes, 21 de noviembre de 2016

RECORDS HISTÉRICOS DE LA TEMPERATURA

La OMM aprovecha el último estirón de el fenómeno El Niño para apuntalar el Acuerdo de París







     En su habitual tono catastrofista y con atribuciones confusas la OMM ha emitido su informe provisional climático correspondiente a octubre. La gráfica que se muestra arriba, y que es un compendio de las temperaturas en superficie (tierra y océanos) de los principales centros mundiales "oficializados" por el IPCC, muestra al final la impresionante forma de palo de hockey tan querida y anhelada por los agoreros del cambio climático antropogénico y catastrófico.

     "Es muy probable que 2016 sea el año más cálido del que se tenga constancia.." Esta inicial afirmación esconde la incómoda realidad de que los datos de superficie, cuando los hay, son harto dudosos y discutibles, por las diversas razones muchas veces explicadas en este blog. Por otro lado, considerar datos globales de temperatura medidos en el siglo XIX, e incluso parte del principio del XX es una mera broma.

    Se habla de temperaturas más de 1ºC por encima de los niveles preindustriales (o sea del siglo XIX), mezclados con calentamiento producido por fenómenos naturales como El Niño, o con eventos habituales y corrientes como el huracán Matthew. Por cierto la temporada de huracanes ha sido decepcionante. Otro año será, no hay más que esperar. 
 
     Otras afirmaciones son sencillamente acientíficas: "Debido al cambio climático, ha aumentado la incidencia y los efectos de los  fenómenos extremos". Es indemostrable que episodios aislados meteorológicos puedan ser atribuídos al cambio climático cuando desconocemos la mayor parte del funcionamiento y variabilidad del Sistema climático.

    Vayamos a los datos. Las dos terceras partes del planeta son mares, así que la consideración reciente de valorar la temperatura de la superficie del mar es determinante. Se ha elegido así porque se daba la coincidencia de un fenómeno El Niño fuerte junto con temperaturas en el norte del Pacífico y del Índico muy por encima de lo normal. Como se ve durante el último mes, la situación se mueve hacia mares más fríos, como expuse en un anterior artículo.

    Los datos que, aunque con reservas, se pueden considerar realmente globales y libres de efectos locales son los obtenidos por los satélites. De ellos sólo tenemos información desde 1979, y son tratados por dos instituciones independientes, La Universidad de Alabama/Huntsville y RSS. Como se ve abajo, hasta el mes de octubre, por parte de UAH el año es el de mayor temperatura de capas bajas registrado, debido también en gran medida al fenómeno natural de El Niño. No hay que más que fijarse en los años 1998 y 2010 cuando también hubos eventos reseñables de ese tipo.



 
     La contribución de la temperatura atmosférica sobre los mares pesa más que la de los continentes, como muestro en la siguiente gráfica.  Por cierto, es curiosa la evolución de ambos grupos de datos, con una tendencia al alza más clara de los primeros que de los segundos.  La inercia térmica hará que este año posiblemente se batirá por el anterior máximo de 1998, seguramente no por mucho.
 
 
 
Remote Sensing System (RSS) da para el mes de octubre un valor decididamente más bajo. Fuente: Bob Tisdale.
 
 
    Igualmente, en un gráfico reunido por Bob Tisdale en el que se muestran las tendencias de los compendios de las medidas de estaciones de tierra/superficie del océano con los de los satélites, es fácil ver la divergencia que se está produciendo desde hace 18 años en los datos, sospechosamente desde los últimos ajustes.

 
 
 
    Y compárese con el mismo período del gráfico de la OMM. Cualquier parecido es mera coincidencia.
    Con todo esto la OMM pretende que el Acuerdo de París se transforme en acciones. 
Literalmente se dice: "Si se dispone de mejores predicciones climáticas en escalas temporales de semanas a décadas, los sectores fundamentales como la agricultura, la gestión de los recursos hídricos, la salud y la energía podrán adoptar medidas de planificación y adaptación de cara al futuro". Nótese que esos sectores prácticamente lo abarcan todo. En consecuencia: gobierno mundial, economía centralizada y regímenes totalitarios....si nadie lo  remedia.

FUENTES

viernes, 4 de noviembre de 2016

¿DISMINUCIÓN CATASTRÓFICA DEL HIELO EN EL ÁRTICO?

La disminución de la banquisa del Ártico y el aumento de la extensión nevada en el hemisferio norte son consecuencias de cambios en la circulación atmosférica
 
 
     Durante el mes de octubre se ha producido un gran retraso en la formación de la capa de hielo del Ártico que está dando lugar a explicaciones catastrofistas sobre el efecto del calentamiento global en este área. De ser así, estaríamos asistiendo a unos efectos fulgurantes de algo que en sí debería actuar de forma lenta y progresiva. En realidad lo que habría que explicar es más bien en los efectos de ese calentamiento sobre la circulación atmosférica que, a fin de cuentas, es la auténtica causante de esa ralentización.



 
Extensión de la banquisa ártica a fecha de 3 de noviembre, según NOAA



     Con el reanálisis NCEP, y en una visión zenital virtual sobre el Polo norte, observemos la variable temperatura media de octubre a nivel del mar. Vemos la curiosa, y casi simétrica, configuración. Sobre casi todo el ártico se han producido temperaturas muy superiores a la media de hasta 14ºC, mientras que en un orla alrededor, en latitudes algo más bajas, por el contrario, se han registrado temperaturas muy inferiores a las normales. Esto ha tenido consecuencias en otra gélida variable: la cubierta de nieve, como veremos luego.

     El origen de esta configuración tiene que ver con la circulación en altura. Tal vez la escasa extensión de setiembre de la banquisa ha inducido una circulación zonal en altura a latitudes medias-altas,  mientras que sobre el Ártico ha imperado un calentamiento dinámico producido por aire descendente, como se ve en la anomalía en 500 hpa (a unos 5500 metros de altitud). La correlación entre el geopotencial en 500 hpa y la temperatura en superficie se hace muy visible.




      La anomalía del viento a 300 hpa nos demuestra que se produce un debilitamiento del chorro en donde debería en estas fechas estár más fuerte, y un aumento de la circulación del oeste en latitudes más bajas. Seguramente esta circunstancia es la que ha favorecido el relajamiento de la sequía en lugares de costa de latitudes medias como California o el suroeste de la península ibérica.

     Para rebajar la euforia de los partidarios de las consecuencias drásticas del calentamiento global antropogénico, otra variable del "frío" como es la cubierta de nieve del hemisferio norte (número de kilómetros cuadrados cubiertos por nieve) se ha adelantado este año, muy en la línea de estos últimos 20 años. La Rutgers University nos muestra para el mes de octubre una extensión de 22.95 millones de kilómetros cuadrados.
 
 
 
 
   Eso supone la tercera extensión mayor en octubre desde 1967 (en la imagen falta la de este año):
 

 
Las anomalías positivas de octubre en el norte de Eurasia y de América son evidentes: 
 

 l

Para terminar, frente a agoreros que anuncian que la nieve será un fenómeno dífícil de ver dentro de unos, la realidad es que al menos en otoño y en invierno la tendencia de este último siglo es a un aumento de la superficie nevada. 

 

 
 

 
 FUENTES

lunes, 31 de octubre de 2016

MARES MÁS FRÍOS QUE HACE UN AÑO


La introducción del artificio de usar temperaturas marinas en pleno El Niño para batir presuntos records "históricos" puede ser de  ida y vuelta


    El seguimiento de las temperaturas de la atmósfera, para certificar el presunto calentamiento global antropogénico, se pretende mejorar utilizando predominantemente datos oceánicos. Aparentemente es razonable porque los oceános abarcan el 70% de la superficie.
 
    No obstante es evidente las carencias inevitables de este sistema dada la ausencia, como pasa en muchas zonas emergidas, de cobertura suficiente para justificar un buen registro. El problema se resuelve de una forma muy peculiar.

   La agencia norteamericana NOAA usa datos de estaciones de tierra como los de la red llamada GHCN (Global Historical Climate Network).  Durante años se criticaron las carencias de ese seguimiento de temperaturas mundiales por la escasa cobertura de las mismas. Por esta razón, añadido a la argucia de hacerlo coincidir con un período de incremento de temperaturas marinas (por El Niño), el año 2015 se amplió con los datos de la temperatura de la superficie del mar, ERSST (Extended Reconstructed Sea Surface Temperature).
 
    En realidad es una síntesis entre el uso de datos dispersos y escasos y el de métodos estadísticos para conseguir un resultado un tanto artificial. Todo sea por la causa. Los datos utilizados se remontan hasta 1880 nada menos.
 
   Como se puede hacer la comparación entre los relativamente abundantes datos de ahora y las evidentes lagunas enormes y falta de fiabilidad de datos más antiguos, la chapuza se acaba arreglando con "improved methods of identifying and using persistent statistical relationships between neighboring regions to help validate observations and address missing data" , es decir métodos mejorados de identificación y uso de relaciones estadísticas entre regiones vecinas.

    El resultado es la versíon 4 del ERSST, con un ejemplo, el de abajo, correspondiente al pasado setiembre. El año pasado fue objeto de una polémica por considerarse el año más cálido de la "historia", en realidad desde 1880. La principal razón que empujó hacia esa consideración fue la coincidencia de altas temperaturas marinas por el fenómeno de El Niño, el llamado "blob" del Pacífico Norte, una surgencia de agua cálida en esa zona, y otras temperaturas también relativamente altas de la superficie del mar de otras zonas. Precisamente coincide con la consideración del cambio de variables utilizando en gran medida esa temperatura. El resultado final es ese supuesto record "histórico", con minúsculas más bien.




     Hagamos un repaso de las diferencias entre los datos más recientes y los de hace exactamente un año.
    La primera muy clara es en el Pacífico ecuatorial, entre El Niño de hace un año y La Niña (débil) de este año. La diferencia es evidente.




La zona del "blob" también ha experimentado un cambio muy significativo hacia temperaturas más bajas.

 
   La zona del Atlántico norte correspondiente al índice AMO (Atlantic Multidecadal Oscillation) se mantiene en valores cercanos al cambio de ciclo, aunque sin pasarlo. Aún así, aguas más frías que hace un año.
 
 
 
     El Indico también muestra una evolución a temperaturas más bajas.

 
 
   La contraparte de El Niño, es el agua cercan al sureste asiático. Ahí lógicamente se produce un aumento de la temperatura.
 
 
     En el atlántico sur se observa un débil calentamiento.
 
 
     Y por fin, las aguas ultimamente más frías de lo normal cercanas al Antártico, hay temperaturas ligeramente superiores a las del año pasado. No hay que dejarse engañar por la proyección del gráfico: las mayores superficies corresponden a las zonas cercanas al Ecuador.
 

 
    En conclusión, el procedimiento de valorar sobre todo la temperatura de la superficie del mar, a costa de las clásicas estaciones de tierra ha sido pan de hoy y hambre de mañana, y ha redundado en una separación en la medición de las diferencias de temperatura observadas por los satélites y las estaciones de tierra, como se ve abajo. El resultado es el  desprestigio del método científico.
(UAH y RSS son las instituciones encargadas de valorar la evolución de la temperatura de la atmósfera por medio de los satélites). 
 
 

 
FUENTES
http://www.ospo.noaa.gov/Products/ocean/sst/anomaly/
 
 
Bob Tisdale
 

miércoles, 19 de octubre de 2016

BASE ALEMANA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL A 1000 KILÓMETROS DEL POLO NORTE

Ciertos restos históricos abren interrogantes sobre el comportamiento del clima en el pasado


    Ha trascendido la noticia del descubrimiento en el ártico ruso de los restos de una antigua base meteorológica alemana de la segunda guerra mundial, concretamente en la isla Alexandra, del archipiélago de la tierra de Francisco José. En realidad es un redescubrimiento, ya que parece ser que la base fue demolida en los años cincuenta del siglo pasado. Lo sorprendente es que está situada en una zona no siempre accesible debido a la presencia de hielo en el mar.







    La isla, como se ve en el mapa de Wikipedia, está situada al norte del archipiélago de Nueva Zembla, a una alta latitud de 80º38´N, a unos 1000 kilómetros del Polo Norte, en una zona en la que hoy sabemos que se sitúa el límite de la banquisa de hielo en verano, y bien dentro de ella en invierno. Cosa distinta es que no sabemos con precisión los distintos posible ciclos que actúan para que esa banquisa se extienda más o menos. Datos de satélite solo los tenemos desde los años setenta, observándose a partir de los años noventa una clara tendencia a la disminución.

 
 
     En el mapa de la extensión de hielo del pasado setiembre he señalado dentro de un círculo negro la situación del archipiélago,y la circunstancia de la escasez de hielo, común a los últimos años. Cabe colegir el fácil acceso a esas islas en los ciclos de menos hielo.
 


     Con los datos disponibles desde 1979 de la NOAA norteamericana podemos ver esas dos circunstancias, las de un archipiélago rodeado en julio por el hielo en 1979 y la contraria del último julio.





   También se admite por investigadores (citados en anteriores artículos) la circunstancia de que en los años treinta y cuarenta del siglo XX se vivieron en la zona ártica años de más temperatura y menos hielo, que podrían ser comparables a los de los últimos 20 años. Para más detalle recomiendo la lectura del artículo del excelente blog "Banquisa en el ártico"
https://diablobanquisa.wordpress.com/2016/09/19/analizando-la-nueva-serie-de-walsh-correlacion-con-la-temperatura-en-el-artico/

    Por ejemplo los datos de la estación Ostrov-Dokson (datos GISS-NASA) situada en la costa rusa del Ártico, y no demasiada alejada de esas islas se pueden ver fácilmente las relativamente "suaves" temperaturas de los años  1943 y 1944, cuando la estación meteorológica con claros objetivos militares estuvo en acción.




FUENTE: http://data.giss.nasa.gov/gistemp/station_data/

    La estación estuvo activa entre setiembre de 1943 a julio de 1944.  La estación, llamada SCHATZGRÄBER se encontraba en la isla de Tierra de Alexandra a unos 500 metros de la costa a una altitud de 30 metros sobre el nivel del mar, con el mar visible. Desde noviembre 1943 hasta julio 1944 la estación envió más de 700 informes meteorológicos sinópticos. En julio de 1944, la estación fue evacuada a causa de la infección por triquinosis como resultado del consumo de carne de oso polar. Cabe deducir cierta facilidad de evacuación en un mes, julio, en el que la banquisa todavía no ha sufrido su mayor deshielo.
 
    Se han recogido unos 500 artículos de valor histórico: equipo militar, material logístico, objetos personales y equipos meteorológicos.  Parece que la estación fue destruida deliberadamente en los años 50 del pasado siglo. Tras los años de oscurantismo soviético se intentan estudiar los restos encontrados y deducir exactamente los detalles relativos a su funcionamiento. La retirada de los últimos restos combatientes alemanes a las zonas árticas e incluso antárticas son leyendas de gran predicamento en los medios conspiranoicos en Internet. La curiosa realidad es que los últimos resistentes, a su pesar, de la Wermacht se entregaron varios meses despúes de la derrota total de Alemania. Eran la guarnición y equipo meteorológico de las islas Svalbard, prácticamente ignorada y olvidada en esas remotas y vecinas islas de la isla Alexandra.
FUENTES
http://data.giss.nasa.gov/gistemp/station_data/
 

martes, 11 de octubre de 2016

HURACANES ATLÁNTICOS: CALENTAMIENTO GLOBAL O CICLOS NATURALES

Las recientemente poco activas estaciones de huracanes implican explicaciones más complejas que el recurrente calentamiento global



     Parece que las previsiones al alza, en la última actualización de agosto, de un año de huracanes atlánticos cerca o ligeramente por encima de lo normal poco a poco se va cumpliendo después del paso del potente Mathew y del más modesto Nicole. Como vemos en la tabla de abajo, y a falta de más y medio del fin de la temporada, al menos se han sobrepasado los límites inferiores del pronóstico.


 
Número de tempestades tropicales previstas y observadas en el Atlántico durante 2016 a fecha de 11 de octubre
 
 
Tempestades
totales
 
Total de huracanes
Huracanes intensos
Previstas
          12-17
 
            5-8
            2-4
Observadas
            13
 
              5
             2


    Un tanto crípticamente el National Hurricane Center, dependiente de NOAA, explica como se llevan a cabo esas predicciones, que están basadas en dos líneas de acción. Una es la de los modelos climáticos que predicen directamente la actividad de la estación de huracanes. La otra es la de usar predicciones de factores climáticos de gran escala que se sabe influyen en dicha actividad. Es una forma de sopesar un tanto empíricamente los factores que pueden realzarla.
 
    Todo esto es bastante discutible y hay cierto desconcierto entre el mundo de la predicción tras unos años decepcionantes que siguieron a algún año espectacular que parecía preludiar un efecto catastrófico del calentamiento global, y que dió lugar a muchas polémicas.
 
    Los factores principales que pueden conducir a una estación mas activa son: la desaparición de la influencia de El Niño, una cizalladura vertical del viento más débil, vientos alisios más débiles en la zona usual de formación y un monzón más fuerte en África occidental.   

Las fuentes de incertidumbre son:
  1. El posible cambio de fase de la Atlantic Multidecadal Oscillation (AMO). Se ignora que relación existe entre ambos fenómenos pero como luego veremos van en fase.
  2. Las dudas sobre la evolución de los fenómenos El Niño o La Niña que también parecen ejercer bastante influencia.
  3. Con las mismas condiciones climáticas puede haber bastante variabilidad fenomenológica.
  4. Los modelos tienen muchas limitaciones para predecir los factores que favorecen a los huracanes.

    Yendo a la pregunta importante de si el número o la intensidad de las tempestades tropicales está siendo afectada o no por los cambios en el sistema climático debidos al calentamiento global, empecemos observando un discutible gráfico del NHC que refleja el recuento histórico de los huracanes atlánticos. En el sitio donde lo he obtenido no explica como se han conseguido los datos referidos a épocas muy anteriores a los satélites http://www.nhc.noaa.gov/climo/  
 
    En amarillo, la suma de todos los tipos de tempestades, en rojo todos los huracanes y en morado los huracanes de categoría superior a 3 en la escala Safir/Simpson. Vuelvo a insistir que tanto el número como la categoría de esos sistemas no es obvio conseguirlos en fechas anteriores a los años cincuenta del siglo XX, cuando empezaron a "bautizarse" con nombres.



    Con una simple ojeada se puede llegar a la conclusión de un aumento lineal tanto del número como de la intensidad de los sistemas, aunque la imposibilidad de disponer en épocas tan alejadas de la tecnología de observación moderna hacen muy endeble la homogeneidad de los datos. Superpuesta a esa primera impresión también se puede intuir, aunque apenas es discernible, un comportamiento cíclico.  También es fácil de ver el gran número de sistemas durante algunos años de principio de este siglo, con el espectacular año 2005.
 
    Utilizando estos datos he representado por separado los datos de los sistemas más fáciles de detectar por su intensidad, los huracanes. La visión del comportamiento cíclico es fácil de detectar, con fases de más o menos huracanes de unos 30 años, y en períodos muy parecidos a los del Atlantic Multidecadal Oscillation. Al final de la gráfica vemos las muy activas estaciones de los últimos 20 años correspondientes a la presente fase positiva del AMO y los "decepcionantes" últimos 3 años.
 


    La correlación entre AMO y número de huracanes está demostrada y es usada como fuente predictiva por el National Hurricane Center. La coincidencia que represento abajo es muy llamativa, aunque los últimos 3 años parecen salirse un tanto de la norma. ¿Estamos en camino a un cambio de fase de AMO? 


 

FUENTE: National Hurricane Center

martes, 4 de octubre de 2016

BLOQUEOS, GOTAS FRÍAS E INESTABILIDAD EN OTOÑO

 
Los bloqueos anticiclónicos en latitudes altas favorecen la inestabilidad en nuestra zona mediterránea
 
 
    Los modelos apuntan para los próximos días al posicionamiento de un potente anticiclón en las cercanías de Escandinavia, como se ve en el mapa previsto para el día 7 de octubre.
 
     Esta situación es bastante típica de los otoños y favorece entre otras cosas que la circulación de bajas o borrascas, que promueven un tiempo más lluvioso, se desplacen a latitudes cercanas a nuestro país, como se ve en el mapa previsto en 500 hpa para ese mismo día 7. Además estas situaciones, que suelen ser muy persistentes, pueden impedir la entrada de aire y agua más cálida hacia el Ártico, generando un enfriamiento más decidido allí, que sería igual a más hielo a la larga. Pero eso está por ver.
 
 

 
 
    La pregunta recurrente en los comienzos de todos los otoños es si producirán las temidas "gotas frías" en la zona mediterránea, como la famosa de hace 34 años que se llevó por delante los muros de la presa de Tous y muchas vidas (abajo figura de la lluvia acumulada los días 19 y 20 de octubre de 1982 según reflejaba el entonces INM).
 
 
 

    Tambíen una pregunta interesante es si, ya sea debido a la existencia de ciclos climáticos propios de la natural variabilidad, o a otras causas, se producen ahora menos eventos de ese tipo y de menos intensidad que los que se produjeron en algunas zonas mediterráneos en aquellas décadas. Me valdré del reanálisis de la NOAA para intentar dar algo de luz, aunque en realidad sólo tenemos datos aceptables de los últimos 60 o 65 años.
 
    Comparando los datos de geopotencial en 500 hpa de octubre y noviembre entre los últimos 26 años (1994-2105)y los 26 años más cercanos al anterior ciclo de la Atlantic Multidecadal Oscillation (1964-1985), se puede ver que hay una clara diferencia, con mayor tendencia a presiones más altas en latitudes más altas, mientras que en las latitudes mediterráneas ocurre al contrario. En esa disposición se puede leer que las bajas en nuestro Mediterráneo eran más frecuentes entonces (más lluvias), mientras ocurría lo inverso en las cuencas atlánticas.

    Esta circunstancia es más "pura" en el mes de octubre, con más tendencia a presiones más altas entre Escandinavia y el Atlantico, y por lo tanto mas proclive a la formación de gotas frías en el Mediterráneo Occidental:
 


 La temperaturas más bajas en altitud, a unos 5500 metros (colores azul/violeta) que favorecen la convección son también una marca de la casa:
 
 
    Y todo esto se convierte en evidencia al observar que se producían hace décadas más lluvias en otoño en la vertiente mediterránea y menos en la atlántica.
 
    Como he comentado en artículos anteriores parece haber cierta tendencia a un cambio de ciclo en la Atlantic Multidecadal Oscillation, con temperaturas algo más bajas en el Atlántico, aunque estos últimos meses parece que esa tendencia se ha debilitado un tanto por lo que un pronóstico de lluvias para este otoño sea muy aventurado haciendo tan simples analogías.