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viernes, 15 de marzo de 2019

600 AÑOS DE SEQUÍA

Lo normal en la Historia del Clima son eventos mucho más drásticos que los del presente



Poblado/Fortificación de Motilla del Azuer (Ciudad Real). En la Edad de Bronce la
protección de los recursos en medio de una crisis climática se convirtió en prioritaria
















El descubrimiento arqueológico de dos esqueletos que vivieron hace 4500 años en la provincia de Ciudad Real y el posterior estudio genético, ha levantado considerable polvareda en el mundillo profesional de la Historia Antigua. Parece que hace unos 45 siglos la población de la península ibérica sufrió un importante cambio en su composición genética fruto de una invasión o sustitución por parte de individuos provenientes del este de Europa. 

Lo de menos en cuanto al interés de este blog son los detalles de carácter más propiamente histórico. Lo que es más preocupante es el contexto de drástico cambio climático que parece ser la causa generadora de los movimientos de pueblos, interpretación histórica muy querida por los profesionales románticos del XIX y tan denostada por la historiografía marxista.

Los cambios, en esa transición hacia la Edad de Bronce, supusieron además perturbaciones que cambiaron los patrones de asentamiento hacia colinas mas fácilmente defendible para amparar personas y recursos. Los expertos lo asocian a un momento de “estrés ambiental”, un eufemismo que significa importantes cambios climáticos. En concreto es bastante conocido un evento denominado "Sequía de 4200 antes del presente", que supuso una aridificación de repercusión mundial que se prolongó durante unos 600 años. Si supiéramos el detalle sería interesante saber que supuso para el Sistema Climático ese suceso y cual fue su causa. Pero como suelo repetir en este blog es mucho más lo que desconocemos del mismo que nuestras certezas aunque nos vendan lo contrario.

Los expertos reconocen una fase de aridez 4200 años antes del presente en el Norte de África, Oriente Medio, el mar Rojo, la Península arábiga, la India y Norte América. De hecho el fin del período de construcción de las grandes pirámides del Imperio Antiguo se asocia con ese cambio que parece corresponderse con un enfriamiento global ya que se constata el avance de los glaciares y un enfriamiento del Atlántico Norte. En cualquier caso su alcance es discutido como suele ocurrir con los sucesos tan antiguos.

Los climatólogos progres tan poco parecen tener mucha querencia a valorar como determinante la variabilidad climática en los sucesos históricos ya que pondría en duda la actual interpretación políticamente correcta: “el Clima era constante hasta que su naturaleza benevolente fue erradicada por la lamentable irrupción del heteropatriarcado capitalista”. En realidad la Paleoclimatología y la Climatología histórica son implacables en señalar la gran variabilidad climática que ha sufrido nuestro planeta en todas las escalas de tiempo, incluídos grandes eventos climáticos que hoy llamaríamos catastróficos y sobre los cuales deberíamos estar avisados.


viernes, 15 de febrero de 2019

SE CONFIRMA QUE GROENLANDIA FUE VERDE HACE UN MILENIO


Dentro de un cuadro de gran variabilidad el clima actual de la isla no es muy distinto a otros períodos históricos



Se convirtió en un lugar común de los estudiosos de la Historia del Clima que la ocupación por los vikingos de Groenlandia en la Edad Media se correspondía con un período climático templado en las altas latitudes y que se vino en llamar Período Cálido Medieval. El voluntarismo de los negacionistas de la variabilidad natural se ha enfrentado durante años para conseguir cambiar ese nombre por el de Optimo Climático Medieval e impedir asociarlo a un clima parecido al actual y de carácter global como parece señalar la Paleoclimatología. 


Un equipo de investigadores de la Northwestern University ha publicado en la revista Geology un estudio de como podrían haber sido las temperaturas de verano en el sur de Groenlandia durante los últimos 3.000 años. Para ello se ha medido las composiciones isotópicas del oxígeno de ciertos insectos cuyos cuerpos fueron quedando sedimentados y conservados en el fondo de un lago. Hay una relación directa entre las proporciones de dichos isótopos y la temperatura reinante en el momento de la vida de esos insectos.

La conclusión es que durante la presencia de los escandinavos en esa isla (985-1450) las temperaturas de verano rondaron valores muy parecidos a los del corriente período cálido, unos 10ºC. Esto reafirma las ideas previas de que aprovecharon estas circunstancias históricas con temperaturas soportables y superiores a los siglos anteriores y posteriores. 

Como he reiterado muchas veces en este blog, la Paleoclimatología nos brinda una perspectiva de gran variabilidad del Clima que contrasta con el afán activista de querer presentar al Sistema Climático con un comportamiento perfectamente equilibrado y constante, tan solo perturbado por la contaminación generada por el "capitalismo heteropatriarcal".

Entre los muchos trabajos publicados sobre este tema he encontrado uno sobre la influencia histórica de las erupciones volcánicas en el clima de Groenlandia , de Kobashi et al, 2016: "Volcanic influence on centennial to millenial Holocene Greenland temperature change" publicado en la revista Nature.      https://www.nature.com/articles/s41598-017-01451-7

Del mismo he extraído un par de gráficas muy explicativas. La primera expresa medidas de variables histórica en Summit, zona central de Groenlandia, y de las que se calcula la temperatura del aire correspondiente. En a) la temperatura deducida de los isótopos de Argón y Nitrógeno, b) La frecuencia de días de deshielo en la superficie, c) La temperatura deducida de las proporciones de isótopos de oxígeno y d) la temperatura deducida de la cata de temperatura "fósil" de un sondeo de la capa de hielo. 




Lo primero que llama la atención en todas ellas es la evolución claramente ascendente tras el fin de la anterior Era Glacial (unos 12.000 años), un máximo entre 5.000 y 8.000 años y un progresivo y punteado descenso, eso sí todo enmarcado en una estructura de diente de sierra que nos muestra la gran variabilidad interna. En períodos históricos más recientes MCA marca el período del que hablamos, tras el que desarrolló la Pequeña Edad de Hielo para llegar a estos últimos 170 años de fase cálida. 

En Summit hay un observatorio con datos desde 1988 que muestran una subida de la temperatura hasta comienzos del siglo XXI y cierta tendencia al descenso en los últimos años. En la segunda figura de abajo se ve su evolución, deducida indirectamente y no por medida directa, desde el final de la Pequeña Edad de Hielo (mediados del siglo XIX). El actual ciclo cálido, que puede estar concluyendo, tiene la misma magnitud que el registrado entre 1930 y 1950 aproximadamente al que siguió el período frío de los años sesenta y sobre todo setenta. Por cierto que los volcanes tienen un efecto bien visible, aparte de otros forzamientos. 







viernes, 4 de enero de 2019

EL HIELO ÁRTICO SE RECUPERA DEL RECIENTE "EL NIÑO"


La evolución del hielo ártico y la cubierta de nieve del HN ponen en duda las tendencias catastrofistas




El servicio meteorológico danés hace un seguimiento aproximado del volumen de hielo marino en el entorno del Océano Ártico. En realidad los datos diarios se calculan mediante el artificio de un modelo y aclaran que aunque es relativamente bien conocida la concentración de hielo, no ocurre lo mismo con la otra variable esencial: el espesor. Así que, con todas las limitaciones, desde 2003 reconstruyen día a día el volumen de hielo marino que, bastante más que la simple concentración, es fundamental para conocer su evolución y la implicación de la variabilidad climática natural o la del calentamiento global. 

Se pueden comparar datos diarios de 16 años (2003-2018) que he representado abajo, con la media de los 16 en negro. El año 2018 comenzó en el rango bajo recuperándose al final de período de crecimiento, marzo y abril, y comparativamente entre los meses de mayo a agosto. El comienzo de formación otoñal se retrasó pero luego sufrió una importante recuperación situándose al final del año casi en la media. Cierto es que los tres primeros años, 2003 a 2005 suelen ocupar posiciones con más volumen de hielo.








Esta variable puede estar relacionada con la evolución de las temperaturas del planeta. La última actualización de la temperatura desde satélite por la Universidad de Alabama/Hunstville en diciembre, bajo la dirección de Roy Spencer, nos puede dar algo de luz. Desde 2016 la baja atmósfera del planeta parece haber sufrido una espectacular bajada de temperatura tras el episodio muy fuerte de "El Niño" 2015-2016. 




De hecho, representando los últimos 5 años se observa que el 2014 ostentó valores claramente más altos mientras que se observa la progresiva recuperación tras el 2016:






En cuanto a la extensión de manto nivoso en el HN, con 47 años de datos, la media anual no dan una evolución preocupante aunque evidentemente los años setenta fueron años con valores más altos y los noventa más bajos, y los últimos 2 años por encima de la media:




De hecho no hay tendencia en la cubierta nivosa en los últimos 40 años:




El IPCC en su último informe solo podía destacar una clara disminución de la extensión de terreno nevado en el HN en la primavera, justificándolo por la subida de temperatura (segunda gráfica de abajo). En la primera gráfica de abajo hay que tener en cuenta que los datos de antes de 1966 no tienen soporte de satélite.


Extensión de la superficie nevada 
Correlación de extensión nevada y temperatura en abril 



Pero los datos de las dos últimas primaveras parecen desmentir esa tendencia:





Como conclusión: para los partidarios del cambio climático catastrófico una buena noticia y otra mala. Estos últimos años el hielo antártico se desenvuelve muy pobremente en contradicción con la tendencia creciente  de años pasados. La mala noticia es que el nuevo episodio El Niño no acaba de arrancar con fuerza abriendo la posibilidad para que dentro de unos meses se desarrolle un episodio frío La Niña de cierta magnitud, en correspondencia con el mínimo del ciclo solar. Pero esto será objeto del próximo artículo.


miércoles, 28 de noviembre de 2018

CAMBIO CLIMÁTICO "CONNECTION"

Acerca de los sorprendentes "conflictos" de intereses que genera la industria del cambio climático 



















Para los ingenuos que crean que las élites "progresistas" les van a conducir al paraíso en la (madre) Tierra viene a cuento la historia de una pareja: Borrell, actual ministro de Asuntos Exteriores y Cristina Narbona presente Secretaria General del PSOE. Borrell, como sabemos, ha sido multado por la CNMV con 30.000 euros por usar información privilegiada y vender sus acciones de ABENGOA justo antes de quebrar. Por cierto y para cerrar el círculo, según OK diario, el actual Secretario de Estado de Energía, Domínguez Abascal, entonces presidente no ejecutivo de esa firma fue el encargado del chivatazo. 

Borrell fue consejero de ABENGOA entre 2009 y 2016. Hay que recalcar también que en esos años Borrell cobró en salarios unos 2.000.000 de euros. Desde luego la multa no es mas que un arañazo. Hay gente que cae de pie.

Según WIKIPEDIA Abengoa es una empresa multinacional española especializada en los sectores de la energía y el medioambiente, generando electricidad a partir de recursos renovables, transformando biomasa en biocombustibles o produciendo agua potable a partir del agua de mar. 


 Por su parte, Cristina Narbona fue la ministra ultraecologista de Zapatero entre 2004 y 2008, y consejera del CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) entre 2012 y 2017 actuando dentro de esa institución para liquidar la industria nuclear española, objetivo en el que el nuevo gobierno está comprometido. También fue la ministra famosa por promover las costosísimas plantas desaladoras, contraprogramación del trasvase de Ebro, sin contar con el efecto contaminante de los metales pesados en la tierra y de la salmuera lanzada al mar. Como idea del éxito de las mismas, el consumo energético de las plantas murcianas es igual al consumo en electricidad de toda la población de esa región. Los agricultores deben recibir una subvención para que el uso de esa agua en el regadío sea algo rentable.

Entre medias, la economista socialista, fue miembro del panel de sostenibilidad global, una especie de burocracia mundialista para imponer una dictadura ecosocialista mundial. Como muestra de su ascendente con el activismo ecosocialista las cinco mayores ONGs ecologistas hicieron, tras salir de su cargo de ministra de Medio Ambiente, una rueda de prensa lamentando su salida del Ministerio.

En resumidas cuentas Borrell ejercía de consejero de una empresa con intereses en renovables y desaladoras entre 2009 y 2016, y Narbona ministra de Medio ambiente entre 2004 y 2008 poniendo en marcha el programa de desaladoras que continúa hasta ahora, y consejera del CSN entre 2012 y 2017 a caballo del objetivo de desmontar la producción de energía eléctrica nuclear, y actualmente como ministra también de la generada por los combustibles fósiles. Como objetivo final como bien sabemos ahora, sustituirlo por renovables. Y luego se dice que en España no sabemos trabajar en equipo.


miércoles, 14 de noviembre de 2018

¿PRODUCIRÁ EL MINIMO SOLAR UN ENFRIAMIENTO GLOBAL?


La plenitud de un mínimo solar puede tener consecuencias en el comportamiento atmosférico 



Aunque la posible evidencia de la influencia de la variabilidad solar en el Clima no atraviesa su mayor credibilidad la presente entrada en un mínimo, dentro del ciclo habitual de 11 años, es un buen momento para probar la tesis. Más aún cuando, tras un Sol muy activo durante la segunda mitad del siglo XX, seguramente la mayor en cientos o incluso miles de años, este final del ciclo 24 marca una gran diferencia con los anteriores, considerándose el de menor actividad al menos de los últimos 100 años. 

Hay que tener muy claro que los ciclos no son siempre de la misma intensidad y que conocemos por ejemplo que una desaparición de las manchas solares en el siglo XVII parece coincidir con la llamada Pequeña Edad de Hielo, época conocida de grandes fríos en Europa. Las manchas solares son un reflejo visible y contable de la actividad solar porque realmente desconocemos muchas cosas sobre el funcionamiento del Sol y las variaciones de las distintas emisiones de radiaciones y eyecciones particulares. Seguramente la observación desde satélite ayudará a resolver algunos de los enigmas.





Como se ve en el gráfico que refleja el número anual de manchas solares desde que existen observaciones por telescopio, los mínimos solares coinciden con épocas de clima frío en general, y también el máximo moderno del siglo XX coincide evidentemente con un período comparativamente cálido.

 Las medidas de los satélites de la radiación solar total de los últimos 3 ciclos solares no han logrado demostrar cambios significativos de la misma que pudiera tener incidencia en el Clima en principio. No obstante si hay muchos estudios que recalcan posibles amplificaciones de la señal por la influencia de las variaciones en longitudes de onda determinada, como la UV, o de las de la radiación cósmica sobre la nucleación nubosa.

Según Wooling et al., 2010, parece haber relación entre la actividad solar y los bloqueos anticiclónicos en las cercanías del norte de Europa que dejan inviernos fríos en este continente. Los años setenta de clima bastante frío en Europa parecen coincidir con un mínimo relativo de actividad solar. ¿Ocurrirá lo mismo este invierno y los siguientes?






Viene esto a cuento de la situación esperada para los próximos días. Tengamos en cuenta que el invierno meteorológico se puede decir que empieza en el Hemisferio Norte en torno a mediados o finales de noviembre. 

Durante los próximos días un potente anticiclón se afianzará sobre el norte de Europa, situación relativamente anómala que favorece buen tiempo en zonas poco propicias para ello, paso de borrascas en la zona mediterránea y ocasionalmente pulsos de aire muy frio que se descuelgan en la parte oriental del anticiclón afectando a buena parte de Europa Occidental.



http://www.meteociel.fr/

Se supone que los períodos históricamente fríos en Europa, como lo fue la Pequeña Edad de Hielo, están relacionados con la persistencia de este tipo de configuración. Una segunda consecuencia es también el cambio de patrones de circulación en el Ártico. Como se ve abajo, estos días sea afianzarán las altas presiones sobre el Océano ya congelado. El aire con menos nubosidad favorecerá la salida de radiación  de superficie, sumida en la obscuridad invernal, incrementando la extensión y espesor del hielo. Prolongado en el tiempo esta situación tiene implicaciones en el aumento del hielo polar a largo plazo y, por medio de la llamada amplificación ártica, en todo el clima mundial.



https://www.ecmwf.int/

El seguimiento de los índices de circulacion de la llamada Oscilación Ártica (AO) y de la Oscilación del Atlántico Norte (NAO), muy relacionada con la anterior indican una tendencia clara a valores negativos con anomalías positivas de presión en altas latitudes y negativas en las mas bajas, como las de nuestro país,



http://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/precip/CWlink/daily_ao_index/ao.shtml

Todo esto, que es pura variabilidad natural del Clima, es indiscernible de otras hipotéticas influencias como la de los gases invernadero. Dada la coincidencia entre el comienzo del gran máximo moderno de actividad solar y el aumento también de la temperatura de nuestro planeta es difícil concluir las relaciones causa/efecto exactas. Simular que conocemos con precisión de ingeniero el funcionamiento de nuestro Sistema Climático es fraudulento.

jueves, 1 de noviembre de 2018

MENTIRAS, GRANDES MENTIRAS, ESTADÍSTICAS Y CAMBIO CLIMÁTICO


La oportuna puesta en escena de datos tienen como consecuencia final favorecer políticas sociales y económicas totalitarias



La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha publicado recientemente, con el pomposo nombre "Estudio sobre efectos constatados y percepción del Cambio Climático", un recopilatorio batiburrillo de datos, opiniones, admoniciones, percepciones subjetivas, predicciones catastrofistas y cuentos de viejas, que se apilan entre gráficos estadísticos y el cultivo del ajo en La Mancha. Se ve que está de moda el caos.




La idea del primer informe se centraba en las proyecciones climáticas y sus impactos, mucho más gratificante dado que hablamos de decenas de años en el futuro. En este segundo informe se lanza a analizar series de datos climáticos de 6 estaciones principales de la Agencia Estatal de Meteorología. Hay que recalcar que las consecuencias de este tipo de estudios puede repercutir drásticamente, a través de medidas políticas, en la vida cotidiana de la gente. 





Yo sobre la problemática del ajo castellano-manchego tengo poco que decir así que pasemos a analizar los gráficos climáticos que, a simple vista, parecen anunciarnos el apocalipsis a corto plazo, si es que no hacemos la transición al paleolítico al que no arrastran las autoridades. Lo primero que hay que decir es que sobre los datos expuestos no hay mucha más información que la de su procedencia. No hay aclaración sobre formas y modos de rellenos de lagunas o de tratamiento de homogeneidad por lo que cabe colegir que son exclusivamente datos en bruto.

La elección de una serie de 36 años tal vez sea por alguna razón. En realidad se tienen datos más o menos continuos desde 1950 y en casos de series largas de más de 100 años, aunque los datos de temperatura sean de calidad más que dudosa. La serie general, supongo que hecha con la media de los 6 observatorios, es la siguiente, con una tendencia indiscutible:

He tomado los datos de Albacete y he reconstruido esos 36 años:



¿Pero que pasaría si escarbamos en el pasado en los 36 años anteriores 1945-1980?
Efectivamente: enfriamiento global.



Sobre los 6 observatorios se podrían decir muchas cosas pero me ha llamado especialmente la atención los datos de Guadalajara. Son problemáticos porque los datos se apoyan en la serie de Serranillos (desde 1986) que está en las afueras, con datos anteriores del centro de la ciudad y los últimos años de un observatorio con fuerte influencia urbana de cemento y asfaltos como se ve:



Ignoro repito si los datos de la publicación han "sufrido" algún tratamiento pero yo lo he recompuesto con los disponibles de 4 localizaciones: Instituto, Serranillos, Los Guindos y Observatorio actual. Aún así hay lagunas en el 1991, 1992 y 2004. Hay un año de solape, el 2012, entre Serranillos y Observatorio con una diferencia de 1ºC entre ellos, prueba de la isla térmica urbana. La señal en gris de la observación de los últimos años allí es incontrovertible. El resto de la serie apenas tiene un marginal ascenso de temperaturas.







La precipitación es la gran incógnita del cambio climático en España. Se supone que la tendencia a largo plazo debería ser ya hace años negativa pero con los datos de series largas se demuestra que la variación no es significativa estadísticamente. El estudio pasa un poco por encima de esta circunstancia e intenta resolver y confundir con un truco demasiado fácil de desenmascarar. Calcula la media de las primeras 3 decadas y el resultado es claramente ascendente porque este siglo está siendo lluvioso y lo mezcla con la media de los 6 años (no son 10) que agrupan algunos años secos.





El resultado del truco es evidente: la apariencia es que se está produciendo una disminución de la tendencia de la precipitación. Francamente impresentable.


En realidad esto pasa con cualquier variable relacionada con el Clima. Si comparamos los últimos años con los años setenta del pasado siglo se pueden ver cambios drásticos. Dado que de los estudios paleoclimáticos  se puede deducir la enorme variabilidad natural del Clima, cualquier fenómeno presente se puede encontrar en el pasado, desmontando la argucia que se nos presenta de hacer creer que el Clima era constante y equilibrado hasta la llegada del "capitalismo heteropatriarcal".

miércoles, 26 de septiembre de 2018

EL CAMBIO CLIMÁTICO NO HA INCREMENTADO EL NÚMERO DE TEMPESTADES TROPICALES

La mejora en los medios de observación incrementa artificialmente el número de tempestades tropicales registradas

Entre los tópicos manejados por la internacional progre para generar histeria en la población y promover gobiernos totalitarios es un clásico el de un planeta devastado por un creciente número de cada vez más poderosas tempestades de origen tropical. 

La NOAA americana clasifica las mas significativas de estas perturbaciones en  tempestades tropicales y huracanes,  y  dentro de los huracanes, clasificados por intensidad entre 1 y 5, se disntiguen los más intensos entre 3 y 5. La pregunta obvia es si las instituciones especializadas tienen registros científicos que permitan conocer con precisión de la evolución histórica de su número e intensidad de forma  que estas se puedan vincular con el calentamiento global. 

El IPCC se mantiene cauto sobre la evolución del número de perturbaciones tropicales en el pasado ya que considera esa información de “baja confianza” pero afirma que es virtualmente cierto que la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales en el Atlántico norte ha aumentado desde los años setenta. 

En la página de información climatológica de huracanes de la NOAA el gráfico no deja lugar a la duda: el número e intensidad de las perturbaciones tropicales con nombre aumentan desde hace más de 100 años y también desde los años setenta. Esta información no va matizada pero tiene truco.





¿Realmente, antes del advenimiento de los satélites y otros medios, era posible controlar su número? En la página web de la misma organización, NOAA, Historical Changes in Atlantic Hurricane and Tropical Storms, se explica como analizando la base de datos de las tempestades tropicales Atlánticas (HURDAT), se han determinado cuantas tempestades no fueron tenidas en cuenta en el pasado.  (Vecchi and Knutson 2008; Landsea et al 2010; Vecchi and Knutson 2011.; Villarini et al. 2011) 

La conclusión se refleja en el gráfico de abajo. Para entenderlo hay que tener en cuenta que el histograma en sepia valora el número de tempestades de corta duración detectadas. Quiere decir que la mejora en la monitorización de estos fenómenos hace que un número mayor de ellos sea detectado. Es fácil ver que esa mejoría se estabiliza a partir de los años sesenta y setenta, básicamente el comienzo de la observación por satélite. 



El gráfico definitivo es el de abajo. Efectivamente desde los años setenta se incrementa el número. El asunto es que el número de perturbaciones tropicales atlánticas correlaciona con el índice de variabilidad natural, AMO (Atlántic Multidecadal Oscillation) y con el fenómeno ENSO (El Niño Southern Oscillation). En los peculiares años setenta confluyen los hechos del comienzo de la teledetección meteorológica sistemática y la de un comportamiento de la atmósfera bastante excéntrico, claramente diferenciado del actual. 




En cuanto a los momentos más favorables para su formación, es curioso observar el pico tan apuntado en torno al principio de setiembre (abajo). Aquí la temperatura del agua del mar juega un papel de condición sine qua non, pero el hecho de que la formación no esté más repartida a lo largo de la estación de huracanes puede tener que ver más con el hecho dinámico de que está favorecido por la mayor o menor cizalladura vertical, que a su vez está relacionado con los vientos alisios. Entre agosto y setiembre del Hemisferio Norte se produce de media una relajación de la circulación del este en niveles bajos en la zona de formación preferente, entre los 10 y 20ºN.





Teniendo en cuenta que cuanto mayor es la intensidad de los alisios en la zona de formación preferente de los huracanes, con el reanálisis NCEP/NCAR he comparado su media de setiembre y octubre con el número total de tempestades de la estación. Los valores positivos en la gráfica de los alisios significa menor intensidad y correlacionan positivamente con el número de perturbaciones. La correlación de ambas series de datos desde 1948 es de 0,55, pero mejora claramente hasta 0,64 si la calculamos desde 1965.





En conclusión, y tal como ocurre con otras vicisitudes y episodios meteorológicos y climatológicos, las oscilaciones en las distintas escalas temporales tienen un origen que cabe deducir de la propia variabilidad natural y es difícil vincularlas a la presunta influencia del calentamiento global antropogénico.