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viernes, 11 de agosto de 2017

OLAS DE CALOR Y TERMÓMETROS DESAFORADOS (1)


Los aumentos de temperatura de los últimos 30 años parecen estar sospechosamente relacionados con las máximas de verano


     Durante los pasados meses de junio y julio se han sucedido episodios de calor (¿calor en verano en España?) que han generado mucha histeria alarmista sobre el tema e incluso se ha hablado de pulverización de récords de temperatura máxima. Dentro de esta situación nadie parece preguntarse sobre el desplazamiento de la "sartén de Andalucía" desde el bajo Guadalquivir hacia Córdoba y Granada, hecho bastante notable.....y sospechoso.

    En Granada ciudad hay dos observatorios oficiales, el tradicional de la base aérea, al lado de la ciudad y con datos desde los años treinta, y el nuevo aeropuerto, desde 1972, alejado de Granada y por ello poco afectado por el efecto de calentamiento urbano, aunque no libre de posibles efectos locales. Todos los datos se pueden extraer de la web
http://www.ecad.eu/

    El pasado 12 de julio el aeropuerto registró una sorprendente temperatura de nada menos que 45,7ºC, efémeride del mismo, bien distinta de la registrada en la base aérea que registró al dia siguiente 43,5ºC. Aunque para el público no muy informado de estos temas la relación de estos valores con la histeria del calentamiento puede ser inmediata, sería interesante hacer un examen exhaustivo y cercano. Ya sabemos que las tesis aceptadas del calentamiento global suponen un aumento continuo y generalizado de las temperaturas del planeta en general, incluídas las máximas y las mínimas.

    Esta vez me centraré en el observatorio de Granada/Base aérea. Como se ve en googleearth lo que al comienzo eran las afueras de Granada ahora se aprecian la urbanización que casi lo rodea. También, en la segunda imagen, el entorno de la observación habrá sufrido muchos cambios con construcciones y asfaltado a lo largo de décadas. El resultado final habrá sido el de un incremento a lo largo de años de las temperaturas, sobre todo de las mínimas. Recordemos que una de las conclusiones de los informes del IPCC es que existe el fenómeno de la isla térmica urbana pero que no tiene repercusiones significativas en el registro (???????).







     En el gráfico de abajo se representan las temperaturas máximas, mínimas y medias desde 1940, con su media móvil de 5 años. Los rasgos generales son los comunes en los registros: tendencia general a un aumento pero partiendo de temperaturas más altas en los cuarenta, descenso posterior hasta los años setenta y el posterior aumento. La tendencia general de medias, mínimas y máximas es de una décima de g grado por década. No obstante, en el primer tramo las temperaturas mínimas descienden más despacio que las máximas, lo que puede indicar el efecto de la urbanización. 

    Sobre las últimas tres décadas cabe hacer una mayor aproximación, ya que como veremos casi toda la subida de temperatura de los últimos años es debida a la subida de las máximas. Contra las conclusiones del informe del IPCC, la contribución de las mínimas es casi despreciable. Esta paradoja podría explicarse en parte por situaciones meteorológicas que favorezcan una mayor transparencia de la atmósfera, en román paladino menos nubosidad, con lo cual se daría por cerrado el asunto.



   Pero estas conclusiones quedan en entredicho si damos un paso más en la aproximación e investigamos las extremas del verano (junio, julio y agosto) y las del invierno (diciembre, enero y febrero). Hay que partir del hecho de que en buena parte de España durante el verano la variable nubosidad prácticamente queda reducida a nada por lo que es una buena piedra de toque para evaluar la explicación anterior. En cuanto al invierno, la nubosidad es muy variable pero tiene una gran incidencia en la temperatura, además de la de los propios movimientos de las masas de aire.






    Pues bien, los resultados no parecen avalar la explicación ya que en ausencia de nubosidad el aumento de las máximas de verano es espectacular con 0,66ºC por década, mucho más de las previsiones planteadas por los modelos climáticos. Las mínimas veraniegas apenas reflejan un aumento de una décima de grado cada diez años. Los números invernales son aún más contradictorios. Las mínimas  experimentan una rápida disminución, cosa también sospechosa, que se podría atribuir a una mayor incidencia de cielos despejados en invierno, si no fuera porque entonces las máximas deberían sufrir la correspondiente subida y no el descenso de casi una décima por década que reflejan.

    Por lo tanto en ausencia de otras variables se puede deducir que estos resultados pueden ser un efecto indirecto del método de observación que desde luego no está asociado a la calibración de los propios sensores sino al propio contenedor de los mismos. El hecho de que un reciente estudio médico que utiliza datos meteorológicos determine que las olas de calor en España tengan más incidencia y duren más que en otros lugares puede ser un mero efecto colateral de esta situación.
https://hipertextual.com/2017/08/olas-calor-espana


martes, 1 de agosto de 2017

SE ENFRÍA EL PACÍFICO

Tras un comportamiento errático puede haber una cambio  de tendencia en la Oscilación del Sur/El Niño


     Ya comenté en abril la dificultad de la predicción de oscilaciones climáticas como la Oscilación del Sur/El Niño, el famoso vaivén de las temperaturas del agua del mar en el Pacífico tropical conectado a la correspondiente oscilación de los sistemas de presión. Resumiendo, tras El Niño extraordinariamente fuerte del 2016, se pasó a un La Niña débil y ya en los primeros meses de éste año el desarrollo de un El Niño costero que dejó inundaciones en Perú.

    Después de un El Niño fuerte se suponía por la experiencia de los últimos 65 años que podría producirse un La Niña fuerte y el correspondiente enfriamiento global. Un buen ejemplo es la sucesión de años fríos de los años setenta del pasado siglo. Al no ocurrir exactamente eso por el momento hubo un esperanzador aliento entre los alarmistas climáticos en la ocurrencia de un nuevo El Niño que unido al tuneo de los gráficos de temperatura mantuviera la ficción (y el negocio) por unos añitos más. En el blog oficial del fenómeno ENSO del 13 de julio se puede detectar esa ansiedad.

    Pues bien, estos pasados día parece que la balanza se puede inclinar un poquito hacia el otro lado. La propia NOAA reconoce que aunque el patrón marítimo de estos últimos  3 meses ha sido el de El Niño débil, la atmósfera se ha mantenido en un estado bastante distinto con la circulación monzónica en pleno auge y las correspondiente intensas lluvias en Asia. Como vemos en la evolución de las anomalías submarinas del Pacífico aparece el característico patrón emergente de aguas frías que podría llevar más a un La Niña.



Y esta tendencia se observa en las cuatro zonas de monitorización de la temperatura de superficie:



   Y los cambios mensuales en la temperatura de la superficie marina reflejan un rápido enfriamiento de la zona del Pacífico tropical (y de otras zonas).



Aunque los modelos dinámicos, que tienen muy en cuenta la situación presente, insisten en condiciones neutrales o El Niño para el próximo otoño-invierno:


Pero el modelo ensemble de la NOAA, los CFS.v2 apunta ya a un posible La Niña débil para el próximo invierno:


Y la predicción probabilista/voluntarista de la agencia norteamericana NOAA mantiene la predicción de un otoño/invierno con un estado neutral:


     Las repercusiones en el clima mundial de las distintas oscilaciones frías o calientes del Pacífico Tropical son bastante conocidas pero no bien recibidas por el alarmismo porque son un reflejo de la natural variabilidad del sistema climático. Durante el pasado El Niño fuerte se intentó ocultar su influencia evidente en la subida de la temperatura (del mar y de la atmósfera) en todo el globo. De ocurrir una oscilación contraria e intensa hacia el frío pondría en un brete todo el negocio por lo que se aprecia en la predicción del fenómeno una cierta resistencia a admitir que tal cosa pudiera ocurrir. No obstante hay que insistir en la dificultad de las predicciones climáticas.
FUENTE


viernes, 21 de julio de 2017

¿NOS QUEDAMOS SIN NIEVE POR EL CAMBIO CLIMÁTICO?


La mirada detenida de los datos reales de la cubierta de nieve no parecen indicar una disminución drástica


    Uno de los gráfico-iconos del quinto informe de Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) es el de la extensión que cubre en primavera la nieve en el hemisferio norte. La del hemisferio sur, debido a su mucha menor extensión tierra emergida tiene menos trascendencia, más si tenemos en cuenta la carencia de datos. Ese gráfico (abajo) nos ofrece una visión aparentemente casi definitiva sobre la pérdida de la nieve debido al aumento de la temperatura del planeta. ¿Pero cómo se puede calcular esa extensión antes de la era de los satélites en los años sesenta del siglo XX?




    El dicho informe aclara: el registro de datos de satélite de cubierta de nieve mas largo es el producto semanal detectado con la radiación visible de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), con datos desde 1966, pero solo para el hemisferio norte. Las medidas in situ son escasas y con series de poca duración además de no muy representativas. En el hemisferio sur solo hay 11 estaciones in situ con series largas, pero 4 están en Australia.

   

Esto quiere decir que la figura del quinto informe es tramposa. En realidad (línea en negro) se mezclan datos de observatorios in situ de antes de 1966 con los de satélite como si fueran homogéneos dando una falsa sensación de continuidad, aunque se explique en la letra pequeña. La impresión es la de una constante extensión  cubierta de nieve hasta que el malvado desarrollismo y consumismo capitalista heteropatriarcal han logrado perturbar el clima. El truco matemático es que los datos entre 1922 a 1965 (inventados) tiene una ponderación en la media similar a los de 1966-2014, sesgando el final del gráfico hacia abajo, un truco relativamente hábil para engañar a incautos.
   Todo esto viene a cuenta porque después de unos años de declinación la extensión de esa variable el pasado junio a estado en valores cercanos a la media:


    He reconstruido con los datos que usa la NOAA la cubierta de nieve en marzo y abril desde que hay datos de satélite. También este año ha visto una importante recuperación (línea roja:media)

    
Y en general en toda la primavera (marzo, abril, mayo):



    En realidad en los últimos 30 años hay una ligera tendencia al aumento de la cubierta de nieve que contradice la continua disminución que se atribuye al calentamiento global:


    Además las tendencias en invierno y otoño también son ascendentes como se ven en estos gráficos de la Rutgers University:

  




    Y en la histórica total anual, tras lo que fue seguramente la segunda década más fría del siglo XX, la de los setenta, una disminución en torno al año 1990, seguida de una lenta recuperación, nada que indique una constante y rápida disminución.












martes, 11 de julio de 2017

RECORDS DE LOS QUE (CASI) NUNCA OIRÁS HABLAR

El abril en julio ha dejado valores de record de precipitación pero no se pueden achacar al enfriamiento global

   La segunda mitad de la semana pasada una depresión en altura desprendida de la circulación zonal de más al norte ha generado una inusual, aunque no excepcional, situación de inestabilidad que sorprende tal vez en pleno verano por la extensión geográfica que alcanzaron sus efectos.
 
   Sus consecuencias fueron aún más significativas por la coincidencia de su entrada por latitudes muy al sur de las habituales y por su lento desplazamiento por el centro peninsular, que desencadenaron una sucesión de días inestables y con fenómenos bastante extremos. Estos no tuvieron que ver en absoluto con altas temperaturas por lo que el episodio se hubiera desarrollado con pocos ecos mediáticos si no hubiera sido por sus efectos finales bastante telegénicos.
 

Situación sinóptica del 6 de julio según el Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio. Geopotencial en 500 hpa y en colores las temperaturas en 850 hpa

    El caso es que la sucesión de zonas frontales, líneas de inestabilidad y sistemas convectivos han dejado cantidades significativas de precipitación en muchas zonas del interior, acompañadas algunas veces de fenómenos violentos. Esta situación ha dado lugar a que se batan records de precipitación en una hora, de rachas de viento e incluso, sin estar aún a mediados de julio, de precipitación mensual, por lo que de producirse otro episodio inestable esta circunstancia se generalizaría aún más.
 
    Aquí abajo he recopilado los que se han producido en capitales de provincia:
 



    Salvo al periódico El Mundo parece que este tipo de registros no han llamado la atención mediática, como ocurre con los relacionados con las altas temperaturas, seguramente porque parecen contradecir las tendencias y prejuicios del calentamiento global antropogénico. Un ejemplo aún más llamativo y global y que no ha tenido repercusión mediática nacional ni internacional es el récord de temperatura mínima en julio de Groenlandia, que es decir en todo el Hemisferio Norte, con -33ºC (anterior -30,7ºC).


Estación Summit en Groenlandia
 
Y por cierto con record anual de acumulación de nieve en toda la isla:  
 

 

martes, 4 de julio de 2017

MISTERIOSA DESAPARICIÓN DE HIELO EN CANADÁ

Las mediciones de la extensión de hielo en el Ártico difieren en decenas de miles de kilómetros cuadrados


    Hay varios organismos mundiales que hacen el seguimiento de la criosfera mundial. El índice que hoy en día se sigue con más detenimiento es la extensión de la banquisa (mar helado) en el hemisferio norte, más o menos el entorno de Ártico. El organismo más reputado es el National Sea Ice Data Center, que está asociado al organismo oficial de Estados Unidos, la NOAA.
http://nsidc.org/data/docs/noaa/g02135_seaice_index/


    A través del seguimiento por satélite de la emisión de microondas de la superficie, cada día elabora una mapa de la extensión de mar helado donde el hielo supera el 15% de la superficie. Por ejemplo, el correspondiente al día 2 de julio:




    Y en una visión más cercana de la Bahía de Hudson vemos que según este producto esa parte de Canadá está casi libre de hielo, algo importante para la navegación por ejemplo.Retengamos la idea de que su extensión es de unos 1.200.000 km2, más de dos veces la superficie de España.



    Pero Canadá, por sus intereses sobre todo de navegación en esas aguas tiene su propio sistema de medida de la situación y extensión de la banquisa. Para ello integran no sólo datos de satélite sino también de observaciones visuales desde barcos y aviones.
https://www.ec.gc.ca/glaces-ice

    También los representan por los tantos por ciento de ocupación de superficie por el hielo. El resultado es como sigue. El color azul más oscuro supone hasta el 10% y el siguiente tono de 10 a 30%. A simple vista se pueden percibir importantes diferencias. 



   He sobredibujado la zona con más del 30% de hielo, es decir el doble de extensión que el mínimo que utiliza el mapa del NSIDC:



    Y en la comparación final se pueden distinguir diferencias de decenas de miles de kilómetros cuadrados cuando menos, sobre todo si tenemos en cuenta también la zona del estrecho de Hudson:





Viendo las enormes diferencias de un parámetro tan cacareado como es éste se levantan algo más que dudas sobre el rigor de los alarmistas climáticos.


sábado, 1 de julio de 2017

RECORDS DE TEMPERATURA Y DESINFORMACIÓN CLIMÁTICA

El periódico El País se erige en autoridad meteorológica y decide cuál y cuándo ha sido la temperatura más alta del planeta




     El periódico El País publicó hace unos días una noticia que al lector no avisado arrastra a la evidente conclusión del rampante aumento de las temperaturas debidas al calentamiento global, en línea con todo el habitual bombardeo mediático en ese sentido. Según la misma se habría batido el récord mundial de temperatura máxima medida en observatorio. El titular es inequívoco.

     Rastreando la noticia es fácil concluir que parece un corta-pega de la misma noticia del protoprogre medio mundialista, Washington Post, pero con importantes matices. En principio se habla de récord nacional y los descuentos vienen después.





    Según los archivos de la Organización Meteorológica Mundial la temperatura más alta registrada en todo el mundo se produjo en Furnace Creek, Death Valley, California con 56,7ºC, el 10 de julio de 1913. La temperatura más alta para el hemisferio oriental (que incluye Asia y Africa) se produjo en julio de 1931 en Kebili, Túnez con 55,0ºC. Por supuesto han surgido dudas sobre el rigor y precisión de la medida de estas temperaturas.


El observatorio del Valle de la Muerte donde se midió el registro histórico de temperatura.Desde luego no parece afectado por ningún efecto urbano como la inmensa mayoría de observatorios actuales
     La interpretación sobre la precisión y el rigor de las medidas es algo inevitable dada la dificultad de conseguir una medida científica de la temperatura cerca del suelo. Pero las mismas circunstancias se dan en los tiempos modernos y no parecen preocupar siempre y cuándo las temperaturas tiendan hacia arriba. En realidad los cambios de situación, localización, instrumentación, efectos urbanos, etc.. no están depurados en la inmensa mayoría de los observatorios actuales.

    En concreto en Kebili la temperatura no se ha vuelto a acercar a ese valor en tiempos recientes, mientras que en los años veinte y treinta del siglo XX eran frecuentes las temperaturas superiores los 50ºC. No obstante es conocido que esas décadas fueron en general cálidas en todo el planeta.
  
    Por otro lado, literalmente El País transforma la información del Washington Post acerca de un posible record nacional en Irán en record mundial:

“El suroeste de Irán está experimentado una ola de calor sin precedentes, que ha alcanzado este jueves un pico de 54 grados Celsius en la ciudad de Ahvaz, capital de la provincia de Juzestán, informa The Washington Post. Se trataría, de ser verificada por la Organización Meteorológica Mundial, no solo del récord de temperatura del país, sino también de la temperatura más alta para un mes de junio de todo continente asiático y es posible que sea incluso el récord mundial de calor de todos los tiempos”.
  
    Todo esto se apoya en la interpretación personal de un meteorólogo de la compañía privada Weather Underground que decide que esa medida “no es posible desde una perspectiva meteorológica”. Para mayor ignorancia el antes prestigioso periódico español sitúa a Ahvaz fuera de una región desértica, de forma que hilando y manipulando aquí y allá se llega tachan!!!!! a que porque yo lo valgo se están batiendo records mundiales de temperatura por supuesto debido al calentamiento global.


    Como se ve en el mapa de wikipedia esa ciudad se sitúa en las cercanías del Golfo Pérsico, un lugar de encuentro de los desiertos de latitudes subtropicales y clasificado su clima como desértico en la clasificación de Koppen. En realidad no se sabe donde empieza la desinformación y donde la pura ignorancia al servicio de evidentes intereses políticos, económicos y sectarios.
FUENTES

http://journals.ametsoc.org/doi/full/10.1175/BAMS-D-12-00093.1

http://elpais.com/elpais/2017/06/30/ciencia/1498813164_129942.html
https://wmo.asu.edu/content/world-meteorological-organization-global-weather-climate-extremes-archive


sábado, 24 de junio de 2017

LA ANTÁRTIDA NO SE DESHIELA

Pese a lo que diga National Geographic el fin del Mundo no será mañana: la Antártida seguirá congelada


  La antaño prestigiosa revista geográfica (en su versión en español) se desata y anuncia el fin de mundo:
“El inminente desprendimiento de un titánico bloque de hielo en la Antártida de unos 5.000 kilómetros cuadrados en la plataforma de hielo de Larsen C, está a punto de cambiar para siempre el mapa del hemisferio sur. Lo diremos sin rodeos. A vista de pájaro la plataforma de hielo de Pine Island, en la Antártida, es un tren que se dirige hacia la ruina a cámara lenta. Por supuesto desde una perspectiva humana. En tiempo geológico todo está sucediendo en un abrir y cerrar de ojos”.






    Hace ya 30 años que el soniquete del deshielo de la Antártida Occidental no para de sonar en los conventículos progres. Se hacia mucho hincapié en la Península Antártica, donde esa plataforma de hielo se posa, conocido como Larsen. En National Geographic se extrapola y lo que no es más que un fenómeno natural se convierte en el precursor de una catástrofe. Se anuncia nada menos que una catastrófica subida del nivel del mar de 3 metros, lo inundaría buena parte de las ciudades del mundo y desde luego nosotros nos quedaríamos sin turismo entre otras muchas cosas.

    También afirman que las aguas del mar de Amundsen se han calentado más de 0,5ºC y que las predicciones para el mar de Weddell (no dicen para cuando) son de +5ºC. El iceberg previsto será de unos 5.000 km cuadrados. ¿Algo insólito? No. El mismo artículo afirma al final:



   En realidad se deja entrever en el artículo que la opinión de los científicos reales es que pese a aparentar ser un síntoma infalible del calentamiento el evento no es significativo “ya que en este periodo hemos sido testigos de glaciares de mayor envergadura”.


    Las  barreras de hielo no son exclusivamente hielo continental o mar congelado si no plataformas de hielo ancladas a la costa, un fenómeno específico de la Antártida debido a sus bajas temperaturas. Ya durante este siglo algunas partes se han desprendido, fenómeno natural que se pretende asociar al calentamiento global y a la subida de temperaturas que allí se ha producido hasta el año 2000. 
  Pero veamos lo que dice la realidad. Primero situemos geográficamente. La plataforma Larssen está en un costado de la península antártica, la única protuberancia costera importante del masivo continente helado.



   Se supone, y así lo afirman los teóricos del IPCC, que la temperatura de los observatorios allí instaladas sean buena referencia para monitorizar la evolución de la criosfera en el entorno de la Antártida. Y digo entorno porque ya en el interior continental las temperaturas son tan extremadamente bajas que la elevación de un par de grados de temperatura no afectaría a su naturaleza helada. En  el archivo de la NASA está recogidas todas las estaciones de la península antártica y se pueden consultar.





    He repartido los observatorios en parejas y sirvan como muestra mayoritaria de la evolución de las temperaturas en la zona, sobre todo teniendo en cuenta que no cabe "contaminación" por efecto del calentamiento urbano significativo, aunque no necesariamente están exentas de defectos de localización, instrumentación, etc... Las estaciones son Marsh, Bellinghause, Jubany, Arturo P, Marambio, Bernardo 
O´Higgins, Great Wall y Butler Island. 

   La escalas temporales no son muy visibles pero oscila el origen desde los años setenta hasta los noventa.  Como es habitual en este tipo de registros a nivel mundial los años setenta destacan por los fríos seguidos posteriormente de un ascenso. 

   En el caso de la península antártica, desde aproximadamente el comienzo  de siglo hay una tendencia posterior a la disminución que está ya documentada y que es fácilmente observable en las gráficas. Otra excepción es la del año 2016 en el que por efecto de El Niño y su influencia en los cambios de circulación de la zona se ha producido un aumento puntual.

Esta circunstancia está recogida en un reciente estudio de la revista Geophysical Research Letters
y ya apuntaba yo en este blog en marzo pasado:




En cuanto a las temperaturas del mar circundante tampoco ayuda a alimentar la hipótesis de un deshielo catastrófico de la Antártida, más bien lo contrario. Las anomalías de temperaturas del mapa de la NOAA están referenciadas a los años ochenta del pasado siglo.




   En cuanto a las temperaturas medidas desde satélite por los dos sistemas UAH y RSS desde 1979 tampoco apuntan a ningún calentamiento. No obstante, de producirse el previsible desprendimiento de icebergs en la Antártida el fenómeno será amplificado en los medios como algo tan extraño como el calor veraniego del sur peninsular. 






FUENTES
De Alexrk2 - Trabajo propioData from http://nsidc.org/data/moa/ - Haran, T., J. Bohlander, T. Scambos, and M. Fahnestock compilers. 2005. 

https://www.ncdc.noaa.gov/temp-and-precip/msu/time-series/antarctic/lt/dec/ann

http://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/actualidad/antartida-divide-icebergs-gigantes-principio-del-fin_11630
http://www.ospo.noaa.gov/Products/ocean/sst/anomaly/