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sábado, 19 de mayo de 2018

HECHOS CLIMÁTICOS QUE Sí NOS DEJARÁN FRÍOS



Años lluviosos y fríos seguidos de otros secos y cálidos solo son consecuencia de la natural variabilidad climática


Todos los meses se repite la misma liturgia con la lastimera afirmación de que el reciente mes continúa la saga de los más cálidos desde 1880. La repetición de una mentira mil veces no la convierte en verdad, por mucho que insistiera el doctor Goebbels. Aunque lo he explicado repetidamente en anteriores artículos vale solo recordar que no es cierto que existan datos mundiales desde 1880, que donde existen no son son homologables y que simplemente en la mayor parte de la extensión terrestre ni tan siquiera existieron. Además no es cierto que las series de temperaturas (existentes) estén homogeneizadas. Desde luego los datos españoles aparte de dudosos antes de 1950,  no lo están. Buena parte de la subida de temperaturas de los observatorios existentes están afectadas por el calentamiento artificial de las construcciones y los asfaltos urbanos que se expandieron en todo el mundo por el propio progreso humano.

Yendo al mundo real empecemos analizando los datos recientes que sí tienen un monitoreo por satélite razonable, aunque ningún dato en sí carece de errores de medida. Es interesante constatar un hecho de los que no hablarán los medios de comunicación: la temperatura de los mares que rodean nuestro país están en estos momentos por debajo de las temperaturas de hace 30 años. El mapa de anomalías más reciente nos muestran los tonos azules de las anomalías negativas con respecto a la base de datos de 1985-1993. De antes no existen. Me imagino que es decepcionante para los que viven de la industria del cambio climático.





Hay que aclarar que la situación presente tanto de las temperaturas terrestres como las oceánicas están influenciadas por el corriente evento débil de La Niña, emersión fría tropical del Pacífico que afecta en principio a todas las zonas tropicales y con meses de retraso a las subtropicales y extratropicales. Esto es evidente en los mares que nos rodean.






Esto se ha manifestado en la preeminencia de un anticiclón de Azores más potente  de lo habitual durante el último mes y medio como consecuencia indirecta de las condiciones en los trópicos, y una baja de Islandia más profunda y extendida al oeste de Europa. Eso ha determinado un fuerte contraste de masas de aire en torno a esas perturbaciones, por decirlo de forma muy general, que favorece que las temperaturas oceanicas disminuyeran. En el mapa de anomalías de presión en superficie del último mes y medio se puede observar fácilmente esta situación.




Como fácil ejemplo de lo que significa la variabilidad climática abajo vemos que durante las mismas fechas del año pasado la situación fue exactamente la inversa con la alta de Azores y la baja de Islandia debilitadas que dieron lugar a una primavera cálida y seca:





Otro hecho a nivel hemisférico de gran significación es la persistente anomalía de superficie nevada en el Hemisferio norte que se ha extendido inopinadamente a la propia primavera como se ve en los gráficos. La primavera es la única estación del año en que desde que hay datos de satélite (desde los años setenta) se ha constatado una cierta disminución de la extensión de nieve, pero como se ve los últimos abriles se ha roto la tendencia. Habrá que seguir su evolución aunque este hecho no tenga repercusión alguna en los intervenidos medios de comunicación.



Para acabar, el gráfico de las temperaturas mundiales del mes de abril medidas desde satélite desde 1979. Las oscilaciones hacia arriba y abajo son básicamente producidas por los eventos cálidos o fríos tropicales (El Niño y La Niña) con meses de retraso. Tras el evento muy cálido de 2016 estamos saliendo lentamente hacia unas temperaturas más normalizadas. Hay que aclarar también que los años setenta del pasado siglo fueron seguramente la segunda decada más fría de dicho siglo.





domingo, 29 de abril de 2018

FINAL DE INVIERNO FAVORABLE PARA EL HIELO ÁRTICO

La variabilidad en la cantidad y extensión del hielo ártico está determinada por la variabilidad del Sistema Climático


Durante estos dos últimos meses el volumen del hielo ártico ha visto una importante recuperación después de un mediocre invierno en el que presentó valores parecidos a los pobres 2017 y 2016, todo segun el DMI, Instituto Meteorológico Danés. No obstante la llamada extensión de la banquisa, es decir la distribución en superficie de ese volumen no ha variado grandemente. Busquemos una interpretación.






Lo que es evidente es que al menos durante marzo han sorprendido las temperaturas medidas desde satélite de la parte baja de la troposfera en el área ártica, como se ve en la figura de NOAA, con valores de anomalía claramente negativos medidos por los dos grupos que trabajan con las temperaturas emitidas por las distintas capas atmosféricas, UAH y RSS.


Es decir que el panorama de hielo que se nos presenta ahora es muy similar al que hemos tenido durante los años de este siglo XXI aunque con cambios de lugar en los espesores de hielo producto de la variabilidad natural. Este año toca menores espesores en las cercanías de Groenlandia y mayores en las costas de Siberia cerca del paso del Noreste (Gráficos del DMI). En parte son debidos a que la capa de hielo no es estática sino que se mueve al compás de las circulaciones marinas, empujadas por las atmosféricas, es decir, resultado de la propia variabilidad meteorológica.


 
                                                 http://ocean.dmi.dk/english/index.php





               Anomalías del espesor de hielo en el Ártico con respecto al período 2011-2017 según el                     Polar Science Center
                     http://psc.apl.uw.edu/research/projects/arctic-sea-ice-volume-anomaly/


El satélite CryoSat-2 trabaja desde 2011 y los datos de espesor de hielo son variables. Para marzo, hubo un mínimo en 2017 y vuelta a la recuperación este año, muy por encima de los años 2012 y 2013.


                      https://spaces.awi.de/confluence/pages/viewpage.action?pageId=263880923

Buscando con el reanálisis NCEP/NCAR, durante estos dos últimos meses, como cabía esperar, ha sido positiva la anomalía de presión en superficie. En invierno, cuando se forma y fortalece el hielo del Ártico la configuración más favorable para esto es la de presiones altas que favorecen la radiación al espacio e impide entrar aire más templado de latitudes más bajas. En verano es lo contrario: presiones ligeramente bajas con cierta nubosidad impide la entrada de radiación solar, conservándose entonces más hielo. 



En la zona del estrecho de Bering se observa una anomalía negativa relacionada con el paso de borrascas por latitudes más altas de las habituales por lo que en esa zona ha habido un mínimo de extensión de hielo muy evidente. Estas configuraciones de presión (la del Pacífico son bien conocidas) pueden tener que ver con las distintas oscilaciones de las circulaciones tropicales pacíficas. Actúan con meses de retraso de forma que la puesta en marcha el pasado otoño de un episodio de La Niña débil podría que tener ver con esta situación transcurrido ese tiempo.

Ya comenté en anteriores artículos que la primavera es la única estación del año en la que, desde que hay medidas, hay una tendencia hacia anomalías negativas, situación remarcada por el IPCC. El mes de marzo ha sorprendido con valores de cubierta de nieve que es el segundo mayor desde los años ochenta. La anomalía se hace visible geográficamente en los gráficos de abajo de la Universidad de Rutgers.






Para terminar es interesante conocer que estamos entrando en un mínimo solar con una actividad entre las menores desde hace casi 200 años. Aunque no se conoce con exactitud las razones de las variaciones de la actividad solar y sus influencias en el clima terrestre no cabe duda que la salida del histórico máximo solar de la segunda mitad del siglo XX y la posible entrada en un ciclo de actividad bajo es un buen momento para comprobar esos presuntos efectos. 


sábado, 14 de abril de 2018

MULTINACIONALES OLIGOPOLISTAS APROVECHAN EL CAMBIO CLIMÁTICO

Los grupos de presión buscan mejorar su situación en una economía dirigista e hiperregulada consecuencia de una teoría científica no demostrada





Según el diario El País treinta multinacionales y medianas empresas españolas han elaborado un manifiesto instando a los poderes públicos para conseguir la aprobación de una ley de cambio climático y transición energética ambiciosa. Sobre el nivel intelectual de los asesores de la Comisión de esa ley en el Congreso de los Diputados ya di cuenta en un artículo anterior.

Los nombres que se desgranan no son precisamente de medianas empresas sino de grandes empresas muchas de ellas con evidentes intereses en el tema energético y que están muy bien colocadas para aprovechar las brutales regulaciones que despejarían de competidores su futuro como Endesa, Iberdrola, Gamesa, Red Eléctrica de España, Acciona, etc...

Por parte de un voluntarista (y desinformado) gobierno hay cierta confusión. El tema es llevado a la par por dos ministerios, Energía y Medioambiente. Por parte del ministro de Energía, Alvaro Nadal, que parece conocer mejor las claves del asunto, hay cierta sensación de pánico ante las consecuencias catastróficas para la economía española de la puesta en funcionamiento de esa Ley. 

La energía eléctrica ha doblado su precio en diez años y la liquidación de dos de las tres fuentes más baratas de producción, la nuclear y el carbón, sería una puntilla para la economía española. ¿Cómo convencer a la población española de la necesidad de seguir aumentando el precio de la electricidad cuando ya hay un evidente malestar con los actuales? La estrategia del Gobierno en esto como en todo ha sido la del rugby: patada a seguir.

La clave para entender la actitud de esas grandes empresas está magistralmente explicada en la web DISIDENTIA.



En el artículo de Benegas y Blanco se esclarecen los verdaderos intereses de las mismas
https://disidentia.com/por-que-el-poder-economico-promueve-la-correccion-politica/

"Este Poder Económico, que raramente actúa de manera desinteresada, no suele tomar abiertamente la iniciativa. Pero, cuando percibe un fenómeno que pudiera mejorar su posición, lo impulsa con ímpetu, resultando un agente decisivo"

Aprovechando los medios de comunicación que no podrían vivir sin la inyección de dinero interesado público y/o privado alcanzan sus objetivos:

"protegerse de la competencia de otras empresas para seguir cobrando elevados precios por sus productos"

Con estos mecanismos los políticos y grandes empresarios crean un marco, no solo legal sino también de estado de ánimo de la población, con el continuo bombardeo a través de los medios de comunicación de problemas inexistentes como el del cambio climático. Las grandes empresas oligopolistas eliminan la competencia, sobre todo con respecto a las medianas y pequeñas empresas ya que tienen la fortaleza suficiente para someterse a la camisa de fuerza de la regulación.

En cualquier caso la aprobación de la Ley de cambio climático parece retrasarse hacia el segundo semestre del año. Es una patata caliente en manos de cualquier gobierno, no sólo por lo que afecta a la producción de energía eléctrica sino también a toda la actividad económica y a la propia libertad humana.


martes, 3 de abril de 2018

SIN CAMBIOS SIGNIFICATIVOS DE LA TEMPERATURA DE INVIERNO EN 30 AÑOS

Prosigue la dicotomía entre las temperaturas invernales y las veraniegas



Según informa AEMET:  "El invierno 2017-2018 (periodo comprendido entre el 1 de diciembre de 2017 y el 28 de febrero de 2018) ha tenido en conjunto un carácter normal, aunque muy próximo a frío, con una temperatura media de 7,6 ºC, valor que queda 0,3 ºC por debajo de la media de esta estación (período de referencia 1981-2010). Se ha tratado del vigésimo séptimo invierno más frío desde 1965 y el séptimo más frío desde el comienzo del siglo XXI".

Como se ve en la figura, durante los últimos 30 años no es distinguible fácilmente ninguna tendencia, pero si diferncias con los años precedentes que sufrieron inviernos realmente fríos en los 60 y 70 del siglo pasado. Bien es verdad que necesitaría ajustes vinculados a efectos como la isla térmica urbana.




Es interesante hacer un análisis más preciso con observatorios y hacer las comparaciones pertinentes. Usaré datos de temperaturas medias mensuales de diciembre a marzo.
https://www.ecad.eu/

Lo primero a analizar es la evolución de las temperatura medias de marzo desde 1950 en un observatorio libre del efecto isla térmica urbana y situado en un ambiente relativamente intocado desde entonces. La evolución recuerda, por cierto, la evolución de la AMO (Atlantic Multidecadal Oscillation) con sus valores más bajos en los años sesenta y setenta, el drástico aumento posterior, y finalmente una bajada hasta este año, el marzo más frío desde 1985, con valores propios de los años más fríos.



Yendo a los últimos 30 años en el siguiente gráfico comparo los inviernos (diciembre a febrero) con marzo: tendencia descendente, más para marzo.



Para el caso de Madrid/Retiro, las tendencias son también negativas pero la de invierno es casi imperceptible, al contrario que la correspondiente de Navacerrada. Seguramente la razón es la perturbación creada por su situación en medio de una megaurbe aunque también puede haber razones instrumentales.



Otro observatorio poco perturbado es el de San Sebastián/Higueldo, en el que se repiten las tendencias negativas, con el matiz de que son muy parecidas las de invierno y marzo.



Para terminar, es oportuno comparar temperaturas de observatorios próximos para deducir influencias como las comentadas anteriormente. En el caso de Valencia se pueden comparar los observatorios del aeropuerto y el oficial de la ciudad. La tendencia de marzo los últimos 30 años caminan divergentemente, hacia arriba los de la ciudad y hacia abajo los del aeropuerto.




Y esto se repite para las temperaturas medias de invierno:


Como conclusión cabe apuntar que las predicciones de los modelos climáticos indican que las temperaturas invernales debería subir a largo plazo, aunque algo menos que las de los meses más cálidos. Aunque las observaciones sean locales, esa situación se da en ámbitos más amplios por lo que el mantenimiento de una tendencia a largo plazo debería tener una explicación más compleja.


miércoles, 21 de marzo de 2018

LAS LLUVIAS SILENCIAN A LOS ALARMISTAS

Tan sólo tres semanas de precipitaciones acallan las simplezas que achacaban la sequía al calentamiento global


Han pasado sólo varios meses desde que se podía leer, oir y ver majaderías como las de abajo. La demostración del catastrófico calentamiento global se explicaba fácilmente observando los pantanos casi vacíos, producto de una racha seca, habituales por otra parte en nuestro país, y seguramente un exceso de uso para la agricultura basado posiblemente en que no ha habido un período seco desde los años noventa del pasado siglo.
























La drástica mejoría del balance hídrico del año se hace muy fácilmente visible viendo el cambio en esas tres semanas del porcentaje de precipitación acumulada desde el comienzo del año hídrico. El de la izquierda muestra la precipitación hasta el 28 de febrero, como amplias zonas bastante por debajo de lo normal. 20 días después la situación (derecha) se ha normalizado en la mayor parte del país.





Y el cambio en las cuencas hidrológicas también es visible en los mapas de la Dirección General del Agua. En tres meses y medio la situación ha mejorado ostensiblemente y llegará además más agua a los pantanos por la propia inercia hidrólógica.




Y el resultado en el pantano antes citado es que al cierre de la undécima semana del año su capacidad está cerca del 70% y aumentando rápidamente. 




La situación meteorológica que ha persistido durante 20 días es la propia de NAO (Oscilación del Atlántico Norte) negativa,  con debilitamiento tanto de la baja de Islandia como la del Anticiclón de Azores:


De forma que las bajas presiones con sus frentes asociados han surcado nuestras latitudes empujadas por la corriente en chorro también desplazadas al sur de su ruta habitual:


En el reanálisis NCEP/NCAR también se ve claramente (en mm/día de anomalía) en donde se han producido las precipitaciones más "anómalas" con respecto a la media, básicamente las cuencas atlántica:

Las series largas de precipitación de observatorios españoles de más de 100 años no muestran cambios estadisticamente significativos de la precipitación. Cualquier especulación simplona que interprete meros episodios, aunque sean rachas de años secos, como producto del calentamiento global no son más que facilonas explicaciones para tontos que al final dejan en evidencia a las propias fuentes emisoras. No obstante, este tipo de informaciones son, desgraciadamente para su prestigio, habituales en los medios de comunicación.


FUENTES
https://www.iagua.es/data/infraestructuras/embalses/barrios-luna
http://www.aemet.es/es/serviciosclimaticos/vigilancia_clima/balancehidrico?opc1=bol

martes, 13 de marzo de 2018

¿SEGUIRÁ AUMENTANDO EL HIELO EN EL ANTÁRTICO?

No se dejen engañar: los propios datos meteorológicos nos dicen que la Antártida no se descongela


Pese a todas las tonterías que se dicen en los medios de desinformación y a los dos anteriores años de poca extensión de mar congelado en el entorno de la Antártida (ver figura de abajo de la NOAA), hecho que tiene más que ver con razones atmósfericas como ya he comentado en algún artículo anterior, la tendencia desde 1979 (era de los satélites) es de un incremento de 1,6% por década.



Haré un repaso de los datos disponibles (escasos, dispersos y con lagunas) de la costa del continente Antártico. El mes de enero señala el mes más cálido, alcanzándose el mínimo de mar helado. Distinguiré cuatro zonas con tres estaciones cada una.

Utilizaré datos del GISS de NASA. La Primera, la más cercana a Australia he cogido las estaciones de Mirnyj, Dumont Duvry y Casey.



   La tendencia en estas tres estaciones es de descenso de temperatura desde los años sesenta:




Siguiendo hacia el oeste, Mawson, Davis y Syowa:




Desde años setenta se detecta una tendencia a la disminución de temperaturas:



Y más al oeste, Novolazareks, Neumayer y Halley:


En este caso la tendencia a la disminución se produce desde los años ochenta:



Por fin en la controvertida Península Antártica, hace unos poco años icono alarmista y el último refugio de la canalla climatista. Las estaciones de Vicecomodoro Marambio, Faraday y Marsh no servirán para el análisis:


    En este caso, tras un aumento hasta los años ochenta o noventa según casos, la tendencia de los últimos años reflejan lo contrario. En cualquier caso nada catastrófico.



Como curiosidad y para acabar, los datos anuales, hasta 2014, de las observaciones en la plataforma Larssen. No parece muy atemorizante.








viernes, 19 de enero de 2018

¿PODEMOS MEDIR REALMENTE LA TEMPERATURA DEL PLANETA?


Los anuncios alarmistas de récords mundiales de calor esconden en su letra pequeña grandes carencias en las observaciones utilizadas



    En una nueva muestra de desinformación la OMM afirma que estos tres últimos años seguidos han marcado temperaturas récord desde el siglo XIX en la superficie del planeta, y que inequívocamente atribuyen al efecto de la contaminación humana. El abrumador mapa de abajo está hecho con calores deliberadamente cálidos. Imagino que la mayoría de los receptores de la noticia solo retendrán en su memoria el impacto colorido de la misma. 

    Pero la lectura detallada de la explicación del mismo refleja interesantes matices y verdades a medias con las que las mentes excépticas saben que se construyen las mentiras. Empecemos con el mapa basado en observaciones en superficie terrestre y oceánica con el que se afirma 2017 como uno de los tres más calurosos de la "Historia".





     Se habla de era preindustrial sin aclarar que muy pocos países tenían hasta  hace unas décadas observatorios meteorológicos propiamente dichos. En cuanto a los datos, incluso de los del presente, cabe dudar de su calidad como ya he hablado (y hablaré) en algún artículo anterior. 

   Es decir, aparte de los errores de observación, mala y/o cambiante instrumentación, efectos de la urbanización, etc... hay que tener muy presente las carencias en la propia distribución de la observación. Como se ve abajo las estaciones en tierra, los típicos observatorios, eran bastante escasas hasta hace 60 o 70 años, tiempo insuficiente en sí para tener en cuenta cualquier variación. Por cierto, como se ve en el de la derecha el número total de observatorios disminuye drásticamente desde los años 60 del pasado siglo.




    La OMM aclara en su informe que los datos usados para esta conclusión está basado en los archivos de todo el mundo acumulados por tres instituciones, NOAA, NASA y MetOffice/Hadley Centre. El tuneo de todo ese batiburrillo de datos dudosos e insuficientes se combinan con modelos para producir un completo reanálisis de la atmósfera. La OMM presume literalmente de que 

"La combinación de observaciones con modelos hace posible estimar las temperaturas en cualquier lugar del globo y en cualquier momento, incluos en áreas con datos escasos como las regiones polares".

   Es decir que si vamos a la fuente de los datos nos encontramos con el siguiente mapa que es bien expresivo de las carencias. Representa las anomalías de temperatura para el pasado diciembre de los datos basados en estaciones terrestres. En gris las zonas sin datos. No merece más comentarios.







    En cuanto a las observaciones de los océanos, que cubren el 70 por ciento del planeta, el resultado no es mucho mejor:



    Además se apoya el alarmismo en que el 2017 fue el año más cálido sin fase cálida de El Niño, que es sabido hace aumentar la temperatura de la atmósfera, aunque matiza que al principio y al final del año.

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     En realidad, durante buena parte del año predominó una situación que aunque no se puede calificar como El Niño intenso si fue de temperaturas por encima de lo normal en la zona tropical del Pacífico, como se ve abajo. Es sabido que las sucesivas fases frías cálidas o frías tardan meses en ejercer su influencia correspondiente en el planeta. La fase fría que comenzó al final del 2017 nos afectará este año 2018, más o menos según su intensidad. 




    Recordemos que hasta el comienzo de El Niño 2015 se hablaba de “La Pausa” período sin incremento de temperatura que ha sido borrado de los registros tras el tuneo correspondiente. La sucesión de fases frías más extendidas en el tiempo y más enérgicas han dominado todos esos años sobre las cálidas. Observemos las sucesivas anomalías del fenómeno:



  Y comparémoslas con las temperaturas registradas por los satélites de la baja troposfera desde 1979. Las anomalías están en décimas de grado centígrado (a la izda). Los picos de los más recientes El Niño (fase cálida) son evidente. Las fases frías tienden a confundirse algo más  en el registro. Difícil de atribuir al presunto calentamiento global de origen humano. Según la Universidad de Alabama (azul) o RSS (Remote Sensing Systems, en verde) el 2017 sería el tercero o cuarto año más cálido.


   Para terminar, el informe pretende atribuir fenómenos extremos por el calentamiento global en todo el mundo. Se apoya en una falacia fácilmente desmentible: el aumento de los gastos de las compañías de seguros. Se omiten que la relación de gastos por desastre tiene más que ver con que los activos cada año son mas valiosos y se aseguran más. Todo vale.