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lunes, 20 de febrero de 2017

ESPERANDO EL FIN DE LA NIEVE



Los augurios de inviernos sin nieve en el hemisferio norte no parecen cumplirse

     Estos últimos días parece que la heladora masa de aire que ronda las latitudes boreales se ha recogido un tanto, centrándose en la cuenca ártica. No obstante, la situación que ha predominado este invierno (y el anterior) es la de un vórtice polar que hacía grandes incursiones en latitudes más bajas, circunstancia poco favorable al crecimiento tanto de la extensión como del espesor de hielo marino.



     Un meandro polar mucho más extendido y repartido en latitudes más bajas durante estos últimos años, cosa difícilmente relacionable con el cambio climático, es la razón principal de que se haya formado menos hielo en el ártico. Lo contrario también es cierto. En cualquier caso estos días las temperaturas entre los 80ºN y el polo norte alcanza valores normales con el vórtice centrado en torno al polo norte rondan los 
-28ºC. (Danish Meteorological Institute)


     Esta tendencia a un meandro o vórtice extendido que ha favorecido una disminución de la extensión del mar helado en el hemisferio norte, por contra, favorece en invierno y otoño una tendencia al aumento de la extensión de nieve continental. Por ejemplo, en los inviernos del hemisferio norte:




     La razón es que el Ártico es un mar casi rodeado de continentes. Si la masa fría contenida en sus límites se mueve, lo hará hacia los mismos, con lo que el aumento de tierra cubierta por nieve se da por descontado. La estación del año en la que más se nota esta circunstancia es el otoño y desde que hay  observación por satélite en ella se ha registrado el mayor aumento de esa superficie:





     Contrariamente, menos hielo en el ártico supone un verano y primavera menos fríos por efecto de la realimentación negativa, por lo que durante la primavera de estos últimos 50 años ha habido una significativa disminución de la superficie nevada. Por supuesto es la siguiente gráfica la única que es aireada por los medios de comunicación, igual que la extensión de mar helada más difundida es la del Ártico y no la del Ántártico. En cualquier caso, cuidado con las escalas: la de ordenadas está en millones de Km2 y no empieza en 0.




    En cualquier caso, el balance anual no parece tener ningún carácter catastrófico, y parece tener más que ver con la sucesión de determinados ciclos que de una auténtica tendencia a la disminución. Estos últimos años parece moverse en torno a la media normal.
 
 



    Y por cierto que este año se está acumulando una gran cantidad de nieve en Groenlandia, nieve que acabará en gran medida transformada en hielo que alimentará su enorme masa glaciar. Nada que ver con ningún deshielo:




 
 



FUENTES
http://ocean.dmi.dk/english/index.php
http://climate.rutgers.edu/snowcover/chart_seasonal.php?ui_set=nhland&ui_season=1
 

viernes, 10 de febrero de 2017

INVIERNO NO TAN ATÍPICO


La persistencia en invierno de altas presiones en centroeuropa y bajas en el Mediterráneo entra en la categoría de lo normal


     Después de supuestos records "históricos" de temperaturas, parece sorprendernos la presente meteorología invernal, con nevadas en zonas donde el fenómeno no es precisamente habitual, precipitaciones abundantes en el Mediterráneo y escasas en zonas del norte. En realidad es la vuelta, aunque nunca se fue del todo en realidad, de un patrón de circulación atmosférica propia de ciclos fríos de otros tiempos. Las consecuencias para la Humanidad de las rachas frías, como demuestran la Historia (con mayúscula) son bastante más negativas que las cálidas. Para muestra, la crisis de la lechuga iceberg, objeto de especulaciones (y de especulación según los ingleses).






    En cualquier caso, basta ver los mapas resúmenes de AEMET para distinguir el enorme contraste entre lasa precipitaciones abundantes en el área mediterránea en diciembre y enero, y las carencias en el resto:



     Acompañado de temperaturas por debajo de lo normal en enero, debido a las mínimas básicamente. En pleno invierno la escasa nubosidad favorece las heladas:



     Esta situación se explica meteorológicamente con la persistencia de un bloqueo anticiclónico (altas presiones que impiden la normal circulación de las latitudes altas) sobre el norte de Europa, que viene siempre acompañado de presiones inferiores a lo normal en el Mediterráneo, de ahí las precipitaciones. Es decir el curso más al sur de las borrascas es más frecuente. (Desde el 1 de enero hasta el 7 de febrero)





Y su reflejo en las anomalías negativas (salvo Escandinavia) en casi toda Europa desde el 1 de enero:

 

     Por cierto, esta situación tripolar con dos zonas frías en Europa y Norteamérica, y una muy cálida en el entorno del casquete polar favorece una inferior formación de hielo en el Ártico, nada que ver con el famoso "calentamiento global": 





     Esta situación se mantendrá durante los próximos días, como se ve en el mapa previsto del Centro Europeo para el día 13,  con un potente centro de altas presiones de 1040 hpa al norte de Europa, y bajas presiones dejando lluvias en nuestro país:


    Este tipo de situaciones de bloqueo era más frecuentes en décadas anteriores, aunque no se ha podido demostrar que estos cambios de circulación tengan relación con el calentamiento global. Hay hipótesis sobre su posible relación con las temperaturas del agua superficial en el Atlántico, la famosa Atlantic Multidecadal Oscilation. También hay estudios como el de Woolings et al., 2010, que relacionan la mayor frecuencia de bloqueos con mínimos de la actividad solar.






En conclusión, el hecho de que nos acerquemos a un mínimo solar puede ser una causa de fríos inviernos en Europa, como ha ocurrido en éste, más cuando el ciclo en sí está siendo el más débil en muchos años. 


viernes, 27 de enero de 2017

¿ES UN FRAUDE EL RECORD "HISTÓRICO" DE TEMPERATURA?

La llamada "pausa" se ha transformado por arte de magia en un vertiginoso ascenso




Evolución de la temperatura de la atmósfera a nivel del suelo según la NASA

     Los medios amplifican la gran noticia esperada por todos aquellos que viven directa o indirectamente de la teoría del cambio climático: las temperaturas se disparan y se bate tres años consecutivos el record "histórico" de temperaturas y los hasta ahora errados pronósticos de los modelos climáticos parecen cobrar sentido. Pero ninguno pone en duda ni tan siquiera una coma de una información tan gráfica. Vamos a intentar desvelar de que se trata todo esto.

      Los sucesivos informes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático analizan prolijamente todo un inmenso batiburrillo de información aportada por toda la investigación climática del planeta. Abarcan miles de páginas y tras su lectura (al menos de algunas partes) sería imposible en realidad extraer una conclusión terminante. La variable más fácil de seguir y de ilustrar para el general conocimiento es el de la temperatura de la atmósfera pegada al suelo. Los gráficos de la misma forman ya parte del bagaje común de la persona medianamente informada, y dada su procedencia no es puesta en duda (en público), salvo por algunos especialistas. ¿Realmente esa información es exacta?
 
      Hay tres instituciones que hacen el seguimiento climático avaladas oficialmente por el IPCC: GISS de la NASA, la NOAA, organismo oficial meteorológico de los Estados Unidos y el Centro Hadley dependiente de la MetOffice del Reino Unido. Se supone que estos tres organismos centralizan la entrada de información de las estaciones de observación de temperatura a nivel del suelo, y durante los últimos años la de la temperatura de la superficie del mar que combinan con la anterior para el resultado final. Por cierto, que este último truco les ha servido para incrementar el aumento de esa temperatura durante un episodio de El Niño, como he comentado en artículos anteriores.
 
     Los datos deberían abarcar información de todo el Mundo desde 1880 y además con cierta garantía de fiabilidad y precisión (décimas o incluso ¡centésimas! de grado). ¿Es eso realista? En absoluto. En la inmensa mayor parte del planeta las observaciones científicas sistemáticas sólo han sido posibles, de haberlas, en las últimas décadas. Los gráficos siguientes son bien explicativos. El primer nos indica las longitudes temporales de las series de las temperaturas en zonas terrestres:
 
     La mayor parte de las estaciones no tienen, como se ve, más de 60 años de vida.
 
     En cuanto al número de estaciones, se alcanzó un máximo en los años 60 del pasado siglo, sufriendo un gran descenso a partir de los años 90. La desaparición de la URSS produjo el abandono de muchas estaciones norteñas que, según algunos, ha influido en la subida de las medias ponderadas de las temperaturas de esas zonas.
 
 
     En cuanto a la cobertura (zonas localizadas en un entorno de 1200 km), hay al menos un 20% de la superficie terrestre no cubierto por esas estaciones.
 
 
     Respecto a la calidad de la observación, las estaciones deben estar bien situadas y los aparatos de medida calibrados. Las condiciones deben estar estandarizadas en todos los casos para que las medidas sean razonablemente homogéneas. Esto no ocurre en muchos casos. Como ejemplo, véase la foto comparativa de dos estaciones oficiales de Estados Unidos, la primera colocada en un lugar apropiada y la segunda en un entorno "hostil" a la medida correcta de la temperatura.
 
 
 
https://climateaudit.org/page/180/?pa

     Otro efecto reconocido por la literatura científica, pero no por el IPCC es el de la isla térmica urbana. Desde hace años se conoce que las temperaturas dentro de las ciudades son superiores a los del campo circundante. El ascenso depende del tamaño de la ciudad y de la distribución del cemento y asfalto, y también de la distribución horizontal y  vertical de las construcciones. Este efecto se denomina isla urbana de calor y puede afectar a la temperatura del aire en varios grados.


Diferencia de temperatura entre zonas urbanas y no urbanas
 
 
     ¿Como ha evolucionado este efecto a lo largo de este siglo y pico en el que parece haber una subida de temperatura a nivel planetario?. Es evidente que es precisamente durante los últimos 100 años al menos, que se ha producido un espectacular crecimiento de las ciudades en tamaño además de utilizar materiales como el cemento y asfalto que recubren toda la superficie absorbiendo la radiación solar e impidiendo la evapotranspiración. Capítulo aparte merecen otros elementos generadores de calor como los automóviles o los motores de los aires acondicionados.

   Los escasos observatorios meteorológicos existentes hace 100 años estaban en lo que entonces eran el centro de las ciudades en muchos casos, quedando rodeados posteriormente por un enorme círculo de construcciones. El efecto es mayor en verano que en invierno. Se produce durante el día cuando las superficies asfaltadas y las construcciones en general absorben la luz solar. Actúan como un acumulador de calor, que emiten lentamente durante la noche. El efecto es también más importante en ciudades muy densas como ocurre en España.

Ejemplo de isla urbana de calor en Madrid

     Esta influencia urbana se puede cuantificar para cada caso y desde luego el número de estaciones que carecen absolutamente de ese efecto es minoritario. Además la inmensa mayor parte de los países del Mundo (incluido España) no se han preocupado demasiado en evitar que las observaciones no tengan este tipo de "contaminación".


Diferencia entre las temperaturas medidas según haya mayor o menos abundancia de terreno construido asfaltado
    El científico japonés Oke cuantificó el efecto isla urbana de calor en función de del número de habitantes de una ciudad o pueblo:
     
     
     
     
        No obstante el IPCC sólo reconoce que un 10% de la tendencia ascendente de la temperatura sea por el efecto isla urbana de calor.



      Además en muchos casos los datos brutos de las estaciones son sometidos a distintos "tratamientos" correctivos. En muchos casos se detectaron en los años 30 y 40 del pasado siglo períodos cálidos como el actual que desaparecen tras la corrección.

Datos de temperatura media de Rejkavik medidos por la estación del IMO (azul) y el ajuste del GISS de la NASA
 
     De forma que en las distintas versiones de la famosa gráfica, esta va adquiriendo la adecuada forma de subida constante y permanente de la temperatura:



     En la página web https://realclimatescience.com/page/7/   Steve Goddard (Tony Heller) le gusta jugar con las distintas versiones de las series de temperatura. En este caso he puesto las de Estados Unidos:


 

 
    En cualquier caso, si hacemos caso a los medios de comunicación el problema es completamente distinto:
 

    

  
    Literalmente se afirma que hay miedo a una purga de los informes la NASA y la NOAA por parte del presidente Trump, y que se ha pasado a la acción para proteger, duplicar y salvar la evidencia del calentamiento global (sic). En cualquier caso el precio de la luz sigue subiendo en España como consecuencia de las políticas de Cambio Climático.
 
 

domingo, 22 de enero de 2017

SIN TENDENCIA EN LAS PRECIPITACIONES EN ESPAÑA

Los datos de precipitación desmienten las previsiones catastrofistas del calentamiento global




     













      Para la internacional ecoprogre nuestros conocimientos sobre el Sistema Climático son ya tan perfectos que nos permiten conocer con precisión la evolución y comportamiento del mismo en todas sus variables para las próximas décadas cuando menos. No cabe discusión científica sobre ningún tema relativo al Clima según la autoridad competente y cualquier disidente debe ser ignorado e incluso perseguido.
 
     ¿Esta actitud, aparte de ser una burla del método científico se corresponde con la realidad de la parte del Cambio Climático observado hasta ahora?

     En el capítulo 12 del tomo técnico del quinto informe del IPCC dedicado a la base científica del asunto (Cambio climático a largo plazo: proyecciones, compromisos y irreversibilidad) se aventuran las predicciones en temperatura y precipitación para todo el Mundo durante lo que queda de siglo XXI.

     Hoy nos fijaremos en la precipitación como ejemplo, dejando para mejor ocasión la temperatura. Se afirma en ese informe que los patrones de precipitación se caracterizarán por incrementos en las altas latitudes y en las zonas húmedas de altas latitudes. Y también que habrá menos precipitación en las regiones secas, incluyendo gran parte de los subtrópicos.
 
     El apotegma, lo húmedo será más húmedo y lo seco más seco ha sido confirmado según este informe. Suena a admonición bíblica más que a predicción científica.
"En conclusión, la precipitación se incrementará muy probablemente en las altas y algunas de las medias latitudes, más probablemente que lo contrario, decrecerá en los subtrópicos"

    ¿Qué pasará en nuestro país en general ya relativamente escaso en precipitaciones? Ya sabemos que, por todos los medios de desinformación, nos espera a los españoles un clima futuro espantosamente seco y cálido para que nos dejemos estafar con el tema de las renovables, tan rentables, como se está viendo con el continuo aumento del precio de la electricidad.
 
   Esto se visualiza en las figuras del informe en las que, repartidas en todas las estaciones lluviosas, el panorama es siempre el mismo: disminución progresiva de la precipitación en toda la zona mediterránea. Los colores sepia indican menos precipitaciones.

Cambios en tantos por ciento proyectados en la precipitación para el período 2016-2035 por una media del conjunto de modelos CMIP5 para el invierno (DJF), primavera (MAM) y otoño (SON).

 
 
 
 
    Y las proyecciones de AEMET, como no puede ser de otra forma, también se auguran tiempos difíciles para los recursos hídricos:


   Con el reanálisis NCEP se pueden hacer fácilmente las comparaciones entre los 19 años más recientes con los anteriores hasta el año 1980. En las latidudes cercanas a los 40ºN, donde se sitúa nuestro país han predominado los aumentos de precipitación.  Llama la atención el gran aumento en las cercanías del anticiclón semipermanente de las Azores, al que se le cabría suponer que estuviera reforzado por los efectos del calentamiento global.
 
 
 



 
Como ejemplo de la nula tendencia en la precipitación en nuestro país cojo cuatro ejemplos repartidos por toda la península. 
 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
En conclusión, la nula tendencia de la precipitación en España durante el siglo XX y el principio del XXI pone en duda tanto las predicciones climáticas del IPCC como la verosimilitud de que conocemos ni siquiera razonablemente bien el Sistema Climático. 

viernes, 6 de enero de 2017

BRUTAL ASCENSO DE LA TEMPERATURA DEL PLANETA DE....0,02ºC


Definitivamente 2016 es, por dos centésimas sobre 1998, el año más cálido desde 1979, según los satélites

FUENTE     http://www.drroyspencer.com/

     Del blog de Roy Spencer,  climatólogo e investigador principal en la Universidad de Alabama en Huntsville, y Jefe del equipo científico de Estados Unidos para el radiómetro de escaneo, AMSR-E del satélite AQUA de NASA. Ese radiómetro, aunque no carente de posibles errores de medida, es capaz de sondear las temperaturas de las distintas capas de la atmósfera sobre todo nuestro planeta. El valor medio global de la anomalía de temperatura para diciembre fue de +0,24ºC (con respecto al  valor medio de 1981-2010).

   Desde el anterior El Niño fuerte de 1998 no se habían alcanzado valores tan altos como los de este años y cabía preguntarse si el reciente El Niño unido a las supuestos aumentos por el calentamiento  antropogénico superaría ampliamente aquel. Estadísticamente las dos centésimas de ventaja de este años carecer de significación estadística. Incluso se puede asegurar que las centésimas se puedan considerar válidas en instrumentos con errores de medida de como poco una décima.



    La representación de la anomalía de temperatura del año entero 2016 se visualiza abajo. Se ve claramente la principal anomalía positiva en la zona ártica y la negativa en la antártica. En España el valor ronda entre las 0,2 a 0,6ºC. En el Pacífico, y en general en todas las zonas tropicales se observa también la influencia que en el 2016 han tenido las temperaturas anormales del océano debido al fenómeno de El Niño.





     La tendencia mundial de esa anomalía desde que hay medidas, noviembre de 1978, es de 0,12ºC por década. Nada espectacular si tenemos en cuenta que en mucha zonas, los años setenta fueron especialmente fríos.





    Y por fin diciembre, con acusadas anomalías frías en zonas continentales del hemisferio norte, y la cálida de Europa occidental debida al anticiclón de bloqueo de las Islas Británicas.
 

 
 
     En conclusión, la visión objetiva de los satélites nos describen una subida desde los años setenta de una décima de grado por década, y desde 1998 alguna centésima, demasiado poco para el fin de la civilización.