Translate

viernes, 31 de agosto de 2018

¿OTOÑO DEL 2018 HÚMEDO EN ESPAÑA?


Los distintos modelos apuntan, como algo más probable, a un otoño húmedo y normal en temperaturas


Como es habitual antes del comienzo de una estación se generan las distintas predicciones estacionales, de las que siempre hay que repetir que son meramente más un juego experimental que productos de calidad contrastada. Para los otoños (setiembre-octubre-noviembre), al menos para nuestro país, la variable más importante es el de la precipitación que pone punto final a la natural sequía veraniega.

Este año, con las habituales y a veces contradictorias diferencias entre todos, parece imperar en las salidas de los distintos modelos la sensación de una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de la media en las cuencas atlánticas españolas. Empezando por la NOAA americana donde la trama verdosa representa (en mm/día) el superávit de precipitaciones. Parece esperarse mayor inestabilidad (paso de borrascas por latitudes mediterráneas) al sur de Europa. Es coherente que en estas circunstancias las temperaturas media sean superiores a la media debido a la  influencia de la mínimas, mucho más altas cuando hay nubosidad. 



El otro gran centro mundial de predicción, el Centro Europeo, va en la misma dirección, con mayor probabilidad de un otoño húmedo seguramente en las cuencas atlánticas. Las predicciones para nuestra zona mediterránea son mucho más difíciles porque la precipitación allí se debe en gran medida a bajas descolgadas y aisladas, muy impredecibles.



Curiosamente el MetOffice británico señala la anomalía en la costa mediterránea. En cualquier caso la conclusión sinóptica es parecida: mayor recorrido de lo habitual de las borrascas al sur de Europa.



En cuanto a la temperatura, el Centro Europeo espera temperaturas normales o incluso por debajo de lo normal en el suroeste, mientras que el MetOffice las espera por encima de lo normal en general.




El IRI (International Research Institute for Climate and Society) instituto dependiente de la NOAA y de la Universidad de Columbia, usa un multimodelo probabilista que se apoya entre otros en el de la NOAA por lo que sus resultados tendrán el peso correspondiente del modelo comentado arriba. Insiste en lo mismo: algo de mayor probabilidad de precipitación en la Península. La gran diferencia en cuanto a Europa es que no espera la anomalía cálida que proyecta la predicción de la NOAA. 









En conclusión, el pronóstico para el otoño apunta a una circulación del oeste más baja en latitud. Esta situación suele deparar en los otoños de nuestro país condiciones ideales para la agricultura, la ganadería y el medio natural, y desde luego para la recuperación de las reservas hídricas. 

Además de los cambios propiamente estacionales, el siguiente gran culpable de la variabilidad natural en esa escala es el fenómeno ENSO (El Niño Southern Oscillation). Se lleva pronosticando ya hace meses la irrupción durante este otoño de un episodio moderado de El Niño, parte cálida de la oscilación que suele favorecer temperaturas más altas oceánicas y que parece incrementar la precipitación otoñal en nuestras latitudes. No obstante, se está haciendo esperar y los modelos (como este de la NOAA abajo) han tenido que retrasar su prevista entrada. En cualquier caso ya se verá...




jueves, 16 de agosto de 2018

MENOS MUERTES EN VERANO QUE EN INVIERNO


Solo una burda manipulación de los datos permite mantener la idea del efecto mortal de las temperaturas más altas


En verano el tema recurrente, y además tratado de forma claramente alarmista por los medios, es el de la incidencia del calentamiento global en la mortalidad. Se aprovecha la mayor o menor frecuencia de las olas de calor, por otra parte normales en nuestras latitudes, para generar la impresión de un aumento de las muertes por efecto del calor. Los datos reales nos informan de otra cosa, en este caso absolutamente contraria.
     





















Utilizando los datos oficiales de fallecimientos en España del Instituto Nacional de Estadística, he representado la gráfica comparativa de los meses de verano y de invierno desde 1975. He añadido en los últimos  años el carácter frío o cálido de cada estación según los ha clasificado AEMET. La tendencia al aumento de las defunciones en ambas estaciones es lógica y se basa en el hecho evidente de la mayor población y su propio envejecimiento. Por otro lado hay claramente mayor mortalidad en invierno que en verano.
   




La gráfica del verano tiene menos variabilidad probablemente porque el comportamiento de la meteorología es más regular que la del invierno. En cuanto al verano lo primero que salta a la vista es el pico del 2003,  provocada por las agobiantes temperaturas de ese año. Dentro de la tendencia general y siempre con número inferior al invierno se destacan los últimos dos años 2017 y 2016 pero no parecen incidir demasiado en la tendencia general.

En cuanto al invierno es mucho más distinguible el efecto de los años fríos sobre el de los años no fríos. La única curiosa disfunción es la del último invierno (2018) que fue clasificado como "NORMAL" por AEMET, pero que presenta datos de defunción de años fríos o muy fríos. Una explicación puede ser que tienen más incidencia los episodios que las propias medias estacionales. También es posible que muestren fallos en la propia observación. En fín.....


En cualquier caso si representamos las diferencia entre las defunciones de invierno y las de verano es fácil ver que aumenta en la serie, lo que desmonta toda interpretación catastrofista asociada al aumento de las temperaturas. La conclusión más correcta es que un clima global más cálido es más favorable para la actividad y vida humanas. La Historia es también testigo de ello.


miércoles, 25 de julio de 2018

BLOQUEOS, MENTIRAS CLIMÁTICAS Y CONSIGNAS TELEVISIVAS


Según el IPCC no está demostrado que el calentamiento global sea la causa de las situaciones de bloqueo anticiclónico



La persistencia de una situación de estabilidad sobre el norte y noroeste de Europa ha llevado a las habituales y precipitadas  atribuciones al famoso calentamiento global.  Pero todo esto no es casual sino que se basa en una estrategia alarmista que sospechosamente enlaza con intereses político-económicos. 

En las informaciones habituales sobre el tiempo en las televisiones se está convirtiendo en costumbre una de las estrategias del mundialismo para generar miedo e incertidumbre en la población. Simplemente consiste en ligar cualquier fenómeno meteorológico adverso a los efectos del cambio climático. Además se intenta transmitir al lego la falsa idea de que la Ciencia conoce a la perfección el comportamiento del Clima y además es capaz de predecirlo a decenas de años vista.

Este es el caso de las continuas referencias de rtve a la situación de buen tiempo persistente en el norte y noroeste de Europa. Se afirma categóricamente que era de esperar conforme a los pronósticos del IPCC. 













La osadía en afirmar cosas, en realidad consignas como ésta, consiste en suponer en que nadie se va a  atrever a rebatir la afirmación, o simplemente nadie se va a documentar suficientemente para hacerlo. Vayamos a la fuente: el más reciente quinto informe del IPCC. En su capítulo 14 del informe técnico, Climate Phenoma and their relevance for future regional climate change, se afirma aunque con no demasiada confianza que la situaciones de bloqueo no deben aumentar con el calentamiento global. En realidad lo de la medium confidence nos da una referencia del gran desconocimiento que se tiene del Sistema Climático.


Se suele acusar a los excépticos del cambio climático, otra consigna, de estar apoyados económicamente por los grandes intereses económicos del Big Oil. Pero parece que el big money hoy en día se mueve en otros ambientes. Según el Periódico de la Energía, una de las causas de la reciente subida del precio de la luz en España se debe a las políticas energéticas europeas y al llamado comercio del carbono. 

 Como se ve en el gráfico el precio se ha disparado un 70%  lod últimos 3 meses,  y se esperan nuevas subidas. ¿Pero que es eso del precio del CO2? Es consecuencia de las estúpidas políticas energéticas basadas en el cuentochollo del cambio climático, que empezó con la firma en años 90 del Protocolo de Kyoto por parte de la ministra Tocino. Las empresas deben comerciar sus excesos de consumo energético pagando un precio por las emisiones. El aumento de los costes se traslada a los precios del mercado eléctrico.




Esta basado en la Directiva 2003/87/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de octubre de 2003, por la que se establece un Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea de gases de efecto invernadero Las directivas suponen un imposición para alcanzar determinados objetivos pero deja a cada país que elija la forma.

La Unión Europea es el único grupo de países desarrollados que se mantiene con el compromiso del Protocolo de Kyoto que acabará en su actual fase en 2020. No obstante, Estados Únidos, Canadá y Rusia no respaldaron la prórroga, básicamente porque importantísimos países contaminantes como China y la India no están obligados a reducciones. La conclusión es que uno de los países más atrasado de una zona rica como es la europea mantiene un esfuerzo inútil en mantener políticas de países ricos. El precio es el desmantelamiento industrial y las penalidades de los ciudadanos para pagar su consumo de electricidad. Para mantener esta farsa se necesita un formidable y continuo bombardeo manipulativo mediático.



martes, 17 de julio de 2018

¡DESAPARECEN LOS HIELOS POLARES!...!aaaah pues no!

Este verano el volumen de hielo ártico está en máximos del siglo



Según el servicio meteorológico danés, Danish Meteorological Institute, desde éste último invierno ha aumentado considerablemente el volumen total de hielo ártico en comparación con años anteriores, y en coincidencia con una disminución de las temperaturas globales tras el final del episodio fuerte de El Niño 2015/16 y, en general, un claro descenso de las temperaturas oceánicas mundiales. La recuperación fue muy ostensible como se ve a partir del mes de marzo. Hay datos de satélite desde 2003 y la institución recuerda la dificultad de hacer los cálculos con respecto al espesor del hielo. 






Como ha ocurrido en lo que llevamos de siglo XXI, las temperaturas árticas han tenido anomalías positivas durante el pleno invierno, acercándose a valores normales en la primavera y anomalías negativas en el tiempo de deshielo veraniego (Datos desde 1958). La figura de abajo se refiere a la cúpula polar entre 80 y 90ºN. Las bajas temperaturas de verano favorecen la conservación del hielo en su parte central. 



                                    FUENTE:   http://ocean.dmi.dk/arctic/meant80n.uk.php

Otra circunstancia curiosa, aunque demostrativa seguramente de la variabilidad climática natural, es la enorme anomalía positiva de acumulación de hielo en la isla de Groenlandia, en la que apenas ha comenzado su fase anual de disminución de hielo que suele ser a mediados de junio.





En conclusión, con los datos del DMI he reconstruido el día a día del volumen de hielo ártico desde 2005. Hay datos como he dicho desde 2003. Para mayor claridad he quitado 2003 y 2004 que a fecha de hoy estaban por encima. 2018 a 16 de julio tiene el cuarto mayor volumen de hielo desde ese 2003.





 Y comparando la temperatura de la superficie del mar, que representa el 70% del planeta, entre este 2018 y el 2016 es fácil observar la diferencia, con valores más bajos este año especialmente si tenemos en cuenta que, aunque no se aprecia en la proyección, las zonas intertropicales abarcan la mitad de la superficie y están ocupadas básicamente por océanos. 


En cuanto al Antártico, este año la recuperación del hielo con respecto a los dos años anteriores se hace evidente en la medida de la extensión del hielo (más del 15% de la superficie cubierta):


FUENTE: NSIDC

Los datos relacionados con variables climáticas medibles en zonas remotas, como es el caso, tienen la peculiaridad de ser series muy cortas. La observación sistemática por satélite comenzó prácticamente con la década de los ochenta del pasado siglo de forma que muchas referencias del presente se hace con un período frío a nivel mundial como fueron los años setenta. Esto es evidente en el caso de las zonas árticas. En un estudio de reconstrucción de las series de temperatura y presión árticas,  Variability and Trends of Air Temperature and Pressure in the Maritime Artic, 1875-2000 de Polyakov et al. 2003, se llegó a la conclusión de que la temperatura de la superficie del mar en el Ártico fueron entre los años 30 y los 50 del pasado siglo comparables al menos a la de los años noventa. 


Y en cuanto a fechas más lejanas, los temidos y odiados por los activistas climáticos estudios paleoclimatológicos llevan también a curiosas conclusiones. Dejo aquí el gráfico resumen de las conclusiones de Stein et al. 2017 sobre la evolución del hielo en zonas del Ártico. Según este estudio, a pesar de la disminución reciente seguimos en máximos de los últimos 10.000 años, además de intuirse una gran variabilidad. Pero todo esto sólo se lo contamos aquí.










martes, 26 de junio de 2018

LA PRIMAVERA RENIEGA DEL CAMBIO CLIMÁTICO


Lluvias y temperies primaverales de récord acallan las voces de los creyentes del cambio climático



Aunque difundiéndose con la boca pequeña se van conociendo los detalles y datos sobre la extraordinaria primavera meteorológica (marzo, abril y mayo) que acabó. Además de ser la más lluviosa desde que se compone una media general para España (1965), basta una simple mirada al mapa elaborado por AEMET del porcentaje de precipitación sobre lo normal (el treintenio 1981-2010) para ser consciente de su excepcionalidad. Se ha llegado a acumular hasta más de tres veces la precipitación media de esta estación que, salvo en zonas del Mediterráneo y Canarias, ha sido muy generosa. Además el mapa nos informa sobre el camino preferido por las borrascas: el suroeste. 




La precipitación media de España se elabora con una serie de estaciones que abarcan razonablemente el territorio, con datos desde 1965. Debido a lagunas en la observación es dudoso componerlo para años anteriores aunque hay datos centenarios de estaciones puntuales como veremos luego. 

A la vista del histograma general cabe destacar, entre una gran variabilidad, las lluvias abundantes de los años sesenta, la disminución en los ochenta y noventa, y la recuperación en este siglo con cinco años de los ocho más lluviosos de la serie de 54 años, aunque con gran variabilidad. Para recordar lo débil que es la memoria climatológica, nuestra percepción de primaveras más secas recientes está matizada por el hecho de que de las últimas 6, 3 han sido muy lluviosas (Una la primera y otra la tercera de la serie) y otras tres muy secas. 




En cuanto a los récords batidos la lista es muy larga. En cuanto a la precipitación primaveral destaca el récord pulverizado de Madrid/Retiro, observatorio con datos más que centenarios, de casi 300 l/m2 (falta el año 1939). Como se ve en la serie, además de la reseñada alta variabilidad, la tendencia (no significativa estadísticamente) es ascendente. Otros récords batidos de series, no tan largas, de observatorios principales son: Soria (datos desde 1944) y Rota (desde 1958).




No obstante, ha sido la precipitación en marzo la que ha llevado el peso de toda la primavera en lo que a precipitación se refiere. En el Retiro en concreto la precipitación de marzo fue excepcional dentro de los 119 años de observación. La he representado en la gráfica de abajo junto a la media móvil de 11 años. 

En ella, lo más notable desde el punto de vista meteorológico es el descenso pronunciado de la precipitación en los años ochenta y noventa del pasado siglo y la posterior recuperación. No obstante la tendencia es, aunque no significativa estadísticamente, a descender. En conclusión las tendencias de la precipitación en primavera históricamente están marcadas por las de marzo, compensándose con las de abril y mayo: sin tendencia significativa aunque con matices locales.



En cuanto a efémerides de precipitación en marzo, días de lluvia en primavera y días de lluvia en marzo e incluso de días de nieve en primavera (Guadalajara, Segovia y Soria) son innúmeras por lo que necesitaría otro artículo para explicarlas todas.

Como adelanté antes, la explicación sinóptica del comportamiento primaveral es la de mayor frecuencia de paso de borrascas al sur, con el anticiclón de Azores más potente pero más retirado hacia el este, y la baja del Atlántico norte acercándose más a la península.



Y ¿Qué nos dicen los modelos climáticos acerca de la primavera en la península? La tendencia de estos últimos 100 años debería haber sido hacia un descenso de precipitaciones en coherencia con la teoría del calentamiento global que implica un ascenso en latitud de las perturbaciones primaverales. En conclusión: la realidad contradice a los modelos climáticos, uno de cuyos pesimistas productos pongo aquí abajo.



martes, 19 de junio de 2018

LAS NUBES INFLUYEN DECISIVAMENTE EN EL CLIMA


La nubosidad es la pariente pobre olvidada en el análisis del clima terrestre


Una de las mayores incertidumbres acerca del funcionamiento del Sistema Climático es la influencia de la mayor o menor nubosidad planetaria en el balance de energía. Las nubes por sus características, altitud y extensión pueden afectar al clima planetario. En este artículo veremos de qué modo las nubes bajas afectan a ese balance impidiendo que la radiación solar directa llegue a la superficie y caliente el planeta.

Como se ve en la figura (derecha) el efecto de las nubes bajas es hacer "rebotar" hacia el espacio la radiación solar. A mayor extensión superficial de las nubes bajas mayor será el efecto refrigerador de las mismas, sobre todo en las zonas tropicales y subtropicales donde mayor es la incidencia solar y donde mayor es la extensión terrestre expuesta a esa acción. En la izquierda el gráfico (IPCC) muestra el balance neto anual que producen las nubes bajas en el balance neto energético terrestre. El total mundial neto es negativo (enfriador) de -21,1 Watios/m2.






Precisamente las zonas de mayor efecto protector de las nubes bajas contra la radiación solar se da en las zonas marítimas del centro de los anticiclones subtropicales (señalados con una A amarilla). La razón es que en esa zona tanto la estabilidad estática como la influencia evaporadora de los vientos alisios favorecen la creación de una capa de estratos o estratocúmulos por debajo de la inversión de subsidencia. La mayor o menor extensión de nubes bajas está directamente relacionada con la mayor o menor estabilidad estática propia de las altas presiones. Es decir, la dinámica de los anticiclones puede hacer cambiar el propio balance energético del planeta por medio de la formación de estas nubes.

Un gráfico explicativo de todo esto también lo ofrece el IPCC con el gráfico estacional de la fracción (porcentaje de nubosidad) de nubes bajas en invierno (izquierda arriba) y en verano (derecha arriba). En el de abajo aparecen los movimientos verticales del aire: el rojo supone descenso y formación de anticiclones y azules ascensos relacionados con bajas presiones. He señalado con círculos negros las zonas de mayores descensos.






Durante los últimos días está coincidiendo que en varias zonas de formación de nubes bajas de las zonas intertropicales los anticiclones están mostrándose bastante fuertes, alcanzando los vientos alisios mayor velocidad de forma que por evaporación, remoción del agua y emersión de agua más fría de capas más profundas, se está produciendo una anomalía fría en la zona de Canarias, de California, Australia y Perú. 




Esta circunstancia se hace visible en las imágenes de los satélites TERRA y AQUA de la NASA, en la que los mares de nubes se vislumbran de forma espectacular:





Esta evolución, seguramente favorecida por el período La Niña de los últimos meses, y que pueden estar llegando a su fin, es la causante del enfriamiento del planeta tras el calentamiento producido por el último episodio cálido El Niño en 2016. Como se demuestra, la variabilidad climática tiene muchas vertientes y las distintas relaciones entre todos los elementos del sistema son muy complejas y sus conclusiones siempre discutibles. 


FUENTES

https://www.ipcc.ch/pdf/assessment-report/ar5/wg1/WG1AR5_Chapter07_FINAL.pdf
https://lance-modis.eosdis.nasa.gov/imagery/subsets/
http://www.ospo.noaa.gov/data/sst/anomaly/2018/anomnight.6.11.2018.gif


viernes, 1 de junio de 2018

ACTUALIZACIÓN DE LA PREDICCIÓN PARA VERANO2018

Contradicción entre las previsiones estacionales europeas y americanas


La actualización de las predicciones estacionales para este verano (junio, julio, agosto) mantienen la contradicción entre las hechas por la NOAA norteamericana y las europeas del Centro Europeo. Empecemos con MedCof, organismo del que forma parte AEMET y que proporciona una predicción válida para nuestro país. MedCof es el acrónimo de Mediterranean Climate Outlook Forum, y es un foro de países en torno al Mediterráno que genera predicciones de consenso para esa región y el norte de África. 

Su predicción está basada en los resultados de modelos dinámicos, estadísticos y la valoración de las teleconexiones, es decir, los patrones de gran escala del Clima. Los hechos más relevantes en cuanto a la influyente temperatura de la superficie de los océanos es el eventual retorno a condiciones neutras en el Pacífico (zona de ENSO) y que las temperaturas están por debajo de lo normal en  buena parte del Atlántico norte. Resumiendo: no hay acuerdo entre los modelos .

Si observamos los mapas de predicción, aunque la precipitación, que por cierto es irrelevante en verano en nuestro país, se espera que sea la normal o por debajo de lo normal. En cuanto a la temperatura las probabilidades de normal o por debajo de lo normal suman un 80%, nada menos, salvo en la costa mediterránea en la que las probabilidades del 80% es que sean normales o más altas. 





En cuanto a la agencia oficial norteamericana, la NOAA, además de predecir para los tres meses del verano temperaturas en general por debajo de lo normal, sobre todo en el interior, también pronostica una importante anomalía de precipitación, especialmente en el norte del país, lo que da a entender predominio de componente norte.

AEMET debería coincidir con MedCof pero introduce alguna variante. Extiende bastante al interior la anomalía cálida mediterranea y quita la anomalía fría del resto, dejándolo en normal. Para Canarias algo más de probabilidad de anomalía fría.






Meteofrance sólo destaca que en el área cantábrica serán más probables las temperaturas normales: 




Para acabar, el Centro Europeo del Centro Europeo de Predicción, prevé temperaturas por encima de lo normal los tres meses de verano y precipitaciones normales.





En conclusión, para este verano la predicciones son un tanto contradictorias aunque, no obstante, parece que las condiciones no parece que vayan a ser tan severamente calurosas como el anterior. La presencia de un potente anticiclón en el Atlántico puede favorecer un verano más fresco por advección de aire de ese océano. Eso supondría un verano fresco y algo inestable en Cantábrico y Pirineos como postula la NOAA.

En la publicación sobre las temperaturas veraniegas en España llegué a la conclusión, un tanto paradójica, de que lo que caracterizaba sinópticamente a los veranos fríos de nuestro país era un más potente de lo normal anticiclón de Azores, extendiéndose a más altas latitudes, y presiones algo más bajas de lo normal en Europa. De esta forma la advección fría limita la escalada de temperaturas en la Península y Baleares. Las temperaturas altas veraniegas en nuestro país NUNCA son de origen advectivo si no que se generan dentro de él por radiación o dinámicamente.
Por otra parte, estas situaciones frías se acaban de componer sinópticamente con un potente chorro subtropical en el Norte de África, y con un chorro polar que sube en latitud más de lo habitual. 


FUENTES
http://www.meteofrance.com/accueil/previsions-saisonnieres
http://origin.cpc.ncep.noaa.gov/products/people/wwang/cfsv2fcst/
http://www.aemet.es/es/serviciosclimaticos/prediccion_estacional