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viernes, 27 de septiembre de 2019

UNA GOTA FRÍA CON MUCHOS PRECEDENTES


Hay mucho voluntarismo con fines políticos en torturar los datos e intentar atribuir el episodio de gota fría al cambio climático


La decepción por un verano que en absoluto ha dado demasiado que hablar y por unos huracanes atlánticos que se han negado a entrar en los Estados Unidos ha venido compensada para los alarmistas por una tempranera situación, típicamente otoñal por otra parte, de una baja aislada en altura que recorrió todo el este y sur peninsular. 

La ya obsesiva y devastadora apisonadora mediática no ha perdido oportunidad de intentar relacionar un hecho que no deja de ser habitual en las latitudes mediterráneas. La calificación de sin precedentes, histórica, etc no se ha hecho esperar y han logrado el objetivo de persistir en su capacidad manipuladora de la opinión pública. Se han oído comentarios en las distintas televisiones que producen estupor a cargo de presentadores autodesignados como profesionales o científicos de la Meteorología sin ningún pudor ante la inanidad de las fuentes oficiales. Bajando a la arena de los datos la cosa no es para tanto.

Para los más legos en la materia lo mejor es echar una ojeada a la página web del Ministerio de Transición Ecológica y echar un vistazo a la página de la Confederación Hidrográfica del Segura y su prolija lista de inundaciones referenciadas desde la Edad Media:

Dada la urgencia en declarar la EMERGENCIA CLIMÁTICA para imponer una política económica centralizada y totalitaria (por el desagüe se irán las libertades individuales) la búsqueda desaforada de datos y atribuciones que intenten certificar científicamente un comportamiento enloquecido del Clima debido al "capitalismo", están llevando a una estúpida carrera de desinformación. Para sedimentar un poco lo oído y visto empecemos con rtve que habla directamente de "gota fría sin precedentes".





El ABC, siempre un poco mas timorato ya habla de la Vega Baja del Segura, en realidad una zona o comarca de limitada extensión que hace difícil cualquier atribución más general.




Entre los profesionales del periodismo o de la meteorología pocos han recordado el episodio de hace poco más de 30 (1987) que se vinculan a datos realmente espectaculares, aunque en la Comunidad Valenciana, como son los 817 l/m2 en Oliva y los 790 de La Pobla del Duc ambos del 3 de noviembre. O las acumulaciones que produjeron la "pantanada" de Tous en octubre de 1982.



Atendiendo a los datos de AEMET, en San Javier, en la Vega Baja del Segura, el récord de 330 l/m2 en 24 horas sigue siendo el de noviembre de 1987, igual que los 235 de octubre de 1982 en el aeropuerto de Alicante/Elche. Hay que tener muy en cuenta la longitud de los registros que abarcan 75 y 53 años respectivamente.



He extraído de todas las estaciones principales de la cuenca mediterránea los valores de récord en 24 horas y la longitud de las series, y las he dispuesto cronológicamente. Como se ve, las longitudes en algún caso se acerca a los 100 años, pero suele oscilar entre 50 y 80. Los valores están distribuidos bastante homogéneamente. 




No obstante en una estación se ha batido el récord. En Almeria,bien que con una longitud de sólo 55 años, se alcanzó en ese episodiso los 99 l/m2. La disposición en el tiempo de los récords anuales nos dan una buena visión de la variabilidad climática y no de un fenómeno atribuible a ninguna acción humana.




viernes, 9 de agosto de 2019

OLAS DE CALOR O TERMÓMETROS DESAFORADOS (3)

Los datos observados en aire libre divergen sospechosamente de los datos en superficie


Ya he comentado en artículos anteriores  todas las desviaciones que la medición de las temperaturas en superficie sufren en función de variables como la isla térmica urbana, cambios en la instrumentación y de garitas, básicamente, todos ellos bastante documentados y medidos en estudios nacionales e internacionales.

No obstante no parece haberse hecho parecido esfuerzo en la comparación de las medidas por los sistemáticos sondeos atmosféricos que se hacen todos los días a las 00 y 12 horas UTC sincrónicamente en todo el Mundo. Aunque estén sometidos a posibles errores instrumentales y en cambios de los mismos desde que se realizan hace décadas, se libran de todos los demás efectos comentados por lo que su comparación con los datos de temperatura en superficie son elementales sobre todo para los datos de verano. 

Primero aclarar que estos datos son OBSERVACIONES no REANÁLISIS de un modelos, y lo que voy a comparar son los datos brutos. Dado que el tema candente del verano son los extremos de calor, he comparado los datos máximos de temperatura tanto en la estación de Madrid/Retiro como la temperatura extraída del sondeo aerológico del aeropuerto de Barajas en 850hpa (a unos 1500 m de altitud). Esta última debe correlacionar perfectamente con la máxima de temperatura correspondiente en verano en condiciones de estabilidad propias de las temperaturas más altas de verano. 

He utilizado los datos de medida a las 00Z (Junio, julio y agosto) que correlaciona con la temperatura máxima del día anterior. Esta medida es casi siempre superior a la 12Z. Los datos son del sondeo de Barajas como ya he dicho (Wyoming Soundings y datos AEMET). Los datos de algunos de los años setenta presentan bastantes lagunas. Lo primero que he representado son las máximas en 850 hpa de cada año para detectar valores extremos. 

Curiosamente, el valor más alto de la serie es de 29,2ºC en el año 1981 y el siguiente 28,6ºC en 1978. La tendencia de la serie 1977-2018 es despreciable. 



Pasando a la idea de ola de calor he considerado los valores mayores o iguales en aire libre a 25ºC en 30 años, 1989-2018. Son casi un 6% de todos los datos, 158 de 2760. El percentil superior del 5% suele marcar la definción de ola de calor. En la mayoría de los estudios climatológicos se comparan datos recientes con los de la década de los setenta, que fue una de las más frías del pasado siglo. Lo que puede ser mera variabilidad se confunde con cambio climático drástico. La tendencia del número de días en ese rango no tiene tendencia en los últimos 30 años.



Lo siguiente es comparar cada máxima anual en aire libre con la medida correspondiente en superficie en el Observatorio de El Retiro (1973-2018). Aunque la garita de este observatorio es Stevenson grande desde 1893 hasta ahora, los valores se desacoplan de forma significativa:



Y haciendo los mismo con los 211 de 4232 (5%) datos en aire libre superiores o iguales a 25ºC el resultado es parecido:



En conclusión, dado que las temperaturas en aire libre en las condiciones meteorológicas propias del verano mesetario deben estar perfectamente correlacionadas con las de superficie, la divergencia entre ambos datos se deben al efecto del entorno o de los métodos de medición en esas últimas. El cambio de la medición de la temperatura máxima del tradicional termómetro de cristal al sensor de resistencia, de velocidad de respuesta mucho mayor favorece el aumento de los extremos, especialmente los de máxima. Además la integración en 1 minuto que se usa en España favorece esos mismos extremos. De la isla térmica urbana baste esta imagen de la NOAA de la ciudad de Madrid del pasado 27 de junio. Las diferencias de la ciudad (incluídos los observatorios de Barajas y Retiro) y del entorno son espectaculares y equivalen a varios "cambios climáticos".


Pero el efecto más espectacular es el de cambios de garita (no es el caso de Retiro) grande a pequeña low cost. Como se demostró en el estudio correspondiente publicado en Internacional Journal of Climatology en febrero de 2015. Las desviaciones de las temperaturas máximas pueden ser sobrevaloradas hasta en 1,7ºC. El estudio comparativo está hecho en Calamocha. En zonas aún más cálidas del interior peninsular (que son la mayoría) ese valor puede ser aún mayor. Como se ve en el gráfico los valores también afectan a las temperaturas medias. Los famosos mapas enrojecidos que presentan los medios pueden ser el resultado de estas desviaciones, fácilmente estudiables cuando menos, aunque de esto no se hable. 






miércoles, 10 de julio de 2019

LOS SARGAZOS DELATAN EL ENFRIAMIENTO DEL ATLÁNTICO

El aumento repentino de la superficie cubierta por sargazos puede estar relacionado con el enfriamiento del Atlántico



Los satélites de la NASA han (re)descubierto el Mar de los Sargazos, mítico espacio de tantas historias más o menos fantásticas de la antigüedad y que Colón encontró en sus famosos viajes. En un artículo científico publicado el 5 de julio en Science, científicos que usan dichas imágenes para sus investigaciones nos cuentan las sorprendentes nuevas conclusiones. 

Estos investigadores han comprobado que el cinturón de macroalgas pardas, llamadas sargazos, pueden extenderse en grandes superficies en el Océano Atlántico tropical, desde las costas de África al Golfo de Méjico. Este hecho fue observado en 2018 cuando se acumularon 20 millones de toneladas de esa planta. 

¿Tiene que ver esto con el pretendido calentamiento globlal? Más bien lo contrario. Su crecimiento está directamente relacionado con la existencia de nutrientes. El origen de los nutrientes principal está en el surgimiento de agua fría de la costa occidental africana impulsado por los vientos alisios, y en los aportes del Amazonas. Los patrones de extensión que se ve en la figura está relacionada con las corrientes oceánicas predominantes que a su vez están perfiladas por el viento. En el mapa se muestra la densidad media mensual de julio de los Sargazos en el Atlántico.





Como se ve en la imagen de arriba, a partir de 2011 las poblaciones de Sargazo han aumentado enormemente hasta constituir un significativo incordio para las economías de la zona. Además del factor nutriente, otra variable que determina el desarrollo de esas plantas es la temperatura del agua de mar. Paradojicamente se sabe que una temperatura por debajo de lo normal es favorable para el mismo por lo que cualquier atribución al sobado calentamiento global está de más. 

Atando cabos, lo que no parece una coincidencia es que este fenómeno se esté produciendo en lo que puede ser la fase descendente de la Atlantic Multidecadal Oscillation (AMO), índice que mide la temperatura de la superficie del mar en el Atlántico norte, y que tiene un período de 60 años. 

En el gráfico de abajo he representado ese índice desde 2011 correspondiéndose aproximadamente las partes más frías con el desarrollo de los Sargazos. La causa tanto de la disminución de la temperatura del agua del mar en el Atlántico tropical como de la surgencia de aguas frías del fondo en el África Occidental proviene de una aceleración de los vientos alisios y será interesante comprobar si esta situación se prolonga en el tiempo, mientras entramos en una nueva fase fría de la AMO.










miércoles, 19 de junio de 2019

PROGRESA ADECUADAMENTE EL MAYOR GLACIAR DE GROENLANDIA

Un cambio de patrón meteorológico hace crecer a uno de los más activos glaciares de Groenlandia



El glaciar de Jakobshavn en el oeste de Groenlandia es conocido por ser el glaciar de más rápida velocidad del mundo descargando inmensas cantidades de hielo, de la enorme capa que cubre Groenlandia, en la bahía de Disko. La imagen está tomada el 6 de junio pasado por el Landsat 8. 

Este glaciar se convirtió en las pasadas décadas en un icono del crioalarmismo por su rápida retirada hasta que se observó un inesperado avance a partir de 2016, a la vez que ganaba en espesor. Este invierno ha vuelto a crecer, hecho que se atribuye a un enfriamiento en las aguas oceánicas adyacentes.

Llama la atención la sorpresa que ha causado en los expertos, sobre todo si tenemos en cuenta que generalmente se atribuye a la Ciencia del clima el conocimiento exacto y perfecto del comportamiento del Sistema Climático. Nada más lejos de la realidad. La interpretación sobrevenida es que "el océano es culpable" ya que el hecho se ha producido por cambios en los patrones meteorológicos que han inducido un descenso de temperaturas del mar adyacente. 





Los mapas siguiente muestra los cambios sucesivos en los tres daños, registrados por un radar/altímetro que muestra incrementos de hasta 30 metros por año. El frente del glaciar está a la izquierda y en los dos últimos años muestra más un aumento del espesor que avance.
Se relaciona este cambio con variaciones del patrón climático llamado Oscilación del Atlántico Norte, que ha traído agua fría a la costa occidental de Groenlandia.




Para los que esté poco al día sobre estos asuntos y les impresione el alarmismo mediático acerca de la temática de la Criosfera, contarles que es un hecho bien conocido que los glaciares pierden hielo y se retiran. Excepto que normalmente se hurta el hecho de que lo llevan haciendo hace unos 200 años, mucho antes de que los niveles de CO2 fueran mínimamente significativos. Por ejemplo esto se puede ver en una de las gráficas del estudio  "A data set of worldwide glacier length fluctuations" de  P. W. Leclercq et al, 2014





En el blog de Ed Berry he encontrado el siguiente expresivo gráfico sobre el asunto. Sobran los comentarios. No se puede separar la disminución de los glaciares de la propia evolución climática salida del final de la llamada "Pequeña Edad de Hielo" a principio del siglo XIX. Ese final puede ser simplemente una manifestación más de la propia variabilidad climática, tal vez mezclada en cantidad desconocida con la propia influencia antropogénica. Pero la valoración exacta de la influencia de cada una de los dos variables es imposible de dilucidar. 

viernes, 10 de mayo de 2019

LA INFLUENCIA DE EL NIÑO EN LAS TEMPERATURAS MUNDIALES ES CONOCIDO HACE AÑOS

La mayor frecuencia e intensidad de los eventos cálidos El Niño tienen una influencia directa en la evolución de las temperaturas globales atmosféricas

Científicos australianos han desarrollado un nuevo método usando núcleos de coral para generar un registro estacional de 400 años de episodios de El Niño. Los resultados se han publicado en la revista NatureGeoscience, detectándose diferentes patrones del fenómeno y reflejando su diferente intensidad con el tiempo. Esto es de gran interés no solo para el conocimiento del fenómeno en sí, sino también para intentar deducir los efectos de un eventual calentamiento global en el mismo. Como se sabe El Niño es la fuente mayor de variabilidad climática del planeta aparte de los cambios de estación.

Sus conclusiones son las siguiente: las recientes décadas han visto un incremento claro del número de El Niño en el Pacífico Central y un aumento de su intensidad en el Pacífico Oriental. Para los legos en la materia aclarar que la surgencia de agUas cálidas vinculadas al evento se produce en la inmensidad del Pacífico Ecuatorial y que su influencia en las corrientes atmosféricas afecta prácticamente a todo el planeta.

A resultados parecidos se habían llegado estudiando comparativamente los anillos de los árboles (Jing Bao et al, 2013), como se ve en la figura.




O como Gergis et al, 2007, que demostraron con datos paleoclimáticos la mayor frecuencia e intensidad de fenómenos cálidos de El Niño durante el siglo XX, en comparación con los siglos anteriores (Pequeña Edad de Hielos) en los que el balance era más equilibrado entre eventos fríos y cálidos.




Por otra parte es conocido hace ya años el efecto directo que tiene en el aumento o disminución de las temperaturas globales en función de que se produzca su manifestación cálida (El Niño) o fría (La Niña). No obstante este hecho se tiende a obviar para amplificar el alarmismo climático cuando se produce el primer caso. La relación causaL es inmediata: una mayor frecuencia e intensidad de episodios cálidos incide en un aumento de la temperatura del planeta. La relación inversa está por demostrar. 

He representado en una gráfica la evolución mensual desde 2010 de los valores estandarizados de anomalías de temperatura de la baja atmósfera global y del índice El Niño 3,4 (temperatura del agua del mar en el Pacífico Ecuatorial). He corrido hacia adelante la primera tres meses que es cuando alcanza la máxima correlación con la segunda: 0,61. Aunque ésta no es perfecta se ve claramente que con tres meses de retraso la temperatura de la baja atmósfera se acopla a dicho fenómeno.



Lo inmediato es invertir el razonamiento y pensar que la mayor frecuencia e intensidad de El Niño es inducido por el aumento global de temperaturas. El último informe del IPCC afirma (Informe Grupo I, 14.4.2) que hay poco consenso en cuanto a si la modulación decadal de la amplitud y la distribución espacial en las recientes décadas son debidas a efectos antropogénicos o variabilidad natural. De lo que se puede inferir que buena parte del calentamiento global del último medio siglo es debido simplemente a la mayor frecuencia e intensidad de éste fenómeno.

Volviendo al presente, estamos en plena fase de un El Niño débil que, si las predicciones no se equivocan, debería mantenerse durante los próximos meses. Esta situación dejará las temperaturas globales por encima de lo normal. No obstante, como se ve en la figuras de abajo tanto las anomalías como el contenido de energía calorífica de los primeros cientos de metros del Pacífico Ecuatorial parecen tender a disminuir claramente durante las última semanas.






miércoles, 27 de marzo de 2019

RECORDS DE CALOR Y TERMÓMETROS DESAFORADOS (II)



Cambios en los instrumentos y garitas meteorológicas pueden explicar todo o gran parte de la subida de la temperatura de las series históricas


Son frecuentes las noticias e informaciones alarmistas sobre continuos aumentos y récords de temperatura, acompañadas de calenturientos mapas en colores subidos para impactar a los lectores y televidentes, pero nunca se habla del origen y calidad de las observaciones en las que se apoyan. En este blog he comentado frecuentemente la "contaminación" de las series especialmente porque los observatorios históricos han quedado cercados por el cemento y asfalto urbanos. Pero estos no son los únicos elementos que afectan significativamente a las mediciones de la temperatura.





































Por ejemplo la sustitución de los típicos termómetros de columna para medir las máximas y mínimas (sobre las que se basa la temperatura media) por medidores de resistencia, aunque cambian poco la temperatura media, pueden afectar a los valores extremos amplificándolos con diferencias ocasionalmente de hasta +/-1ºC. Simplemente estas circunstancias son suficientes para explicar buena parte de los récords de temperatura.

Pero es en el "abrigo" de los sensores de la temperatura donde se pueden producir las mayores diferencias y afectar además a las temperaturas medias. Un buen ejemplo de lo anterior se refleja en un estudio hecho en España y publicado en el International Journal de Climatology (Samuel Buisán et al, 2015) con el título 
"Impact of two different sized Stevenson screens on air temperature measurements" 





En ese estudio se evalúa el impacto del tamaño de dos garitas de madera Stevenson, ventiladas naturalmente, en las medidas de la temperature del aire en la estación meteorológica de primer orden de Calamocha. El experimento se llevó a cabo durante un año y consistió en comparar las temperaturas del aire medidas en dos de los más comunes tamaños de garita usados por la Agencia estatal de Meteorología (AEMET) durante el último siglo;  la garita de Stevenson de tamaño medio empleada en las estaciones meteorológicas contra las de tamaño grande usadas mayoritariamente en las estaciones de primer orden.

Los resultados muestran que las garitas de tamaño medio dan valores bastante más altos de las temperaturas máximas (0,54ºC en media anual) mientras que el de las mínimas daba una desviación despreciable (-0,11ºC). Ese sobre calentamiento se producía en condiciones anticiclónicas de cielos despejados, viento débil y alta radiación solar por lo que las desviaciones se producen sobre todo en los meses más cálidos del año, entre mayo y octubre. Los tres cuadros de abajo reflejan las diferencias en las máximas, las mínimas y la media.






Evidentemente si las condiciones son de estabilidad, como es típica de la estación veraniega, los vientos en calma y la radiación estimularán aún más la diferencia:


En estas circunstancias el record de temperatura de la estación de Montoro en Jaén carece de credibilidad no sólo por la naturaleza de su entorno sino también por ser una garita medianaa y estar oscurecido su color blanco reflectante por efecto del tiempo. Los fuertes calores veraniegos estimulan las diferencias de medida sobre todo en zonas más cálidas que las de Calamocha como son las del Valle del Guadalquivir.




En resumidas cuentas los recurrentes titulares espectaculares de récords de temperatura, ya sea en sus extremos o en sus medias, deberían ser revisados cuidadosamente si hubiera alguna intención de salirse del alarmismo climático tan de moda y pretender volver a lo meramente científico. La propaganda política no es la mejor compañera de viaje del rigor de la medida.



viernes, 15 de marzo de 2019

600 AÑOS DE SEQUÍA

Lo normal en la Historia del Clima son eventos mucho más drásticos que los del presente



Poblado/Fortificación de Motilla del Azuer (Ciudad Real). En la Edad de Bronce la
protección de los recursos en medio de una crisis climática se convirtió en prioritaria
















El descubrimiento arqueológico de dos esqueletos que vivieron hace 4500 años en la provincia de Ciudad Real y el posterior estudio genético, ha levantado considerable polvareda en el mundillo profesional de la Historia Antigua. Parece que hace unos 45 siglos la población de la península ibérica sufrió un importante cambio en su composición genética fruto de una invasión o sustitución por parte de individuos provenientes del este de Europa. 

Lo de menos en cuanto al interés de este blog son los detalles de carácter más propiamente histórico. Lo que es más preocupante es el contexto de drástico cambio climático que parece ser la causa generadora de los movimientos de pueblos, interpretación histórica muy querida por los profesionales románticos del XIX y tan denostada por la historiografía marxista.

Los cambios, en esa transición hacia la Edad de Bronce, supusieron además perturbaciones que cambiaron los patrones de asentamiento hacia colinas mas fácilmente defendible para amparar personas y recursos. Los expertos lo asocian a un momento de “estrés ambiental”, un eufemismo que significa importantes cambios climáticos. En concreto es bastante conocido un evento denominado "Sequía de 4200 antes del presente", que supuso una aridificación de repercusión mundial que se prolongó durante unos 600 años. Si supiéramos el detalle sería interesante saber que supuso para el Sistema Climático ese suceso y cual fue su causa. Pero como suelo repetir en este blog es mucho más lo que desconocemos del mismo que nuestras certezas aunque nos vendan lo contrario.

Los expertos reconocen una fase de aridez 4200 años antes del presente en el Norte de África, Oriente Medio, el mar Rojo, la Península arábiga, la India y Norte América. De hecho el fin del período de construcción de las grandes pirámides del Imperio Antiguo se asocia con ese cambio que parece corresponderse con un enfriamiento global ya que se constata el avance de los glaciares y un enfriamiento del Atlántico Norte. En cualquier caso su alcance es discutido como suele ocurrir con los sucesos tan antiguos.

Los climatólogos progres tan poco parecen tener mucha querencia a valorar como determinante la variabilidad climática en los sucesos históricos ya que pondría en duda la actual interpretación políticamente correcta: “el Clima era constante hasta que su naturaleza benevolente fue erradicada por la lamentable irrupción del heteropatriarcado capitalista”. En realidad la Paleoclimatología y la Climatología histórica son implacables en señalar la gran variabilidad climática que ha sufrido nuestro planeta en todas las escalas de tiempo, incluídos grandes eventos climáticos que hoy llamaríamos catastróficos y sobre los cuales deberíamos estar avisados.