Translate

sábado, 16 de septiembre de 2017

LOS HIELOS MARINOS POLARES NO DESAPARECEN


Las banquisas polares aguantan las condiciones menos favorables de estos últimos años


     A mediados de setiembre se alcanza la mínima extensión de hielo en el Ártico. Este año los alarmistas están relativamente decepcionados porque tanto la extensión como la cantidad de hielo multianual se ha recuperado con respecto a años anteriores, aunque manteniéndose en niveles bajos. Como se este año, como el anterior, el mayor déficit se produce en el mar de Beaufort por temperaturas más altas de lo normal en Alaska.


    Visto en perspectiva la extensión de hielo ha estado por encima de la de varios años anteriores como se ve, y bastante por encima del mínimo absoluto de 2012. Hay datos desde 1979.





    También el hielo antártico tras el mínimo alcanzado a principios de año,debido seguramente a las perturbaciones causadas por el fenómeno de El Niño de 2016 tiende a la normalidad aunque en valores bajos aún:





     La NOAA usa un producto de más fina resolución que el anterior (SII) desde hace unos 10 años, MASIE. MASIE-NH quiere decir Multisensor Analyzed Sea Ice Extent-Northern Hemisphere y mide también la extensión de hielo marino como el Sea Ice Index (SII). Este último se apoya para su producto en la detección de las emisiones pasivas en microondas del hielo marino mientras que MASIE utiliza también las imagenes visibles y otras fuentes de datos, habiendo incluso una intervención manual final para el producto con mayor resolución, unos 4 km contra los 24 del otro. 

     Además, según la NOAA, MASIE es capaz de situar los bordes del hielo de forma más acertada. Parece ser que el SII deslocaliza a veces esos bordes decenas o incluso centenas de kilómetros. Nada dicen de la precisión en la extensión de la que a veces en este blog hemos puesto en duda. Según MASIE el hielo de este año se mantiene en valores similares al de años anteriores.



    En los informes correspondientes del NSIDC se destaca que estos últimos años, desde 2005, se ha producido un rápido calentamiento, bastante mas rápido que en el resto del planeta y de lo predicho por los modelos climáticos. Como se ve en el gráfico de abajo, aunque la propia exactitud de las medidas puede ser dudosa, el año 2016 ha sido excepcional y continuación de unos años también cálidos. 




     La anomalía registrada entre los años 2012 y 2016 justifica plenamente los bajos niveles en la extensión del mar helado, pero cabe preguntarse si esa anomalía es debida a la variabilidad natural o a presuntas causas antropogénicas.

    Los informes suelen olvidar que ese calentamiento es difícilmente atribuible al efecto de los gases invernadero directamente, sino que son mas bien el resultado de cambios en la circulación atmosférica. De forma que para su atribución habría que demostrar que esos cambios son debidos a esos gases y no a la propia variabilidad natural, hecho que se me antoja difícil de justificar.

     La media anual de temperatura en el Ártico más al norte de los 80ºN estuvo bastante por encima de lo normal el año 2016, como se ve abajo.



   Las anomalías de temperatura del Ártico se producen básicamente durante el invierno boreal en el que las temperaturas bajo cero favorecen más o menos la formación de un hielo más espeso que aguante el deshielo. 

    El Ártico es un mar rodeado casi completamente por tierra, con una cierta apertura al Atlántico, cercanía que ejerce una influencia determinante. Cuando el flujo templado del Atlántico es mayor que lo normal durante el invierno, la temperatura aumenta, haciendo menos espeso el hielo. Eso ocurre cuando la borrasca de Islandia es más profunda (es decir, la oscilación del Atlántico norte en su fase positiva). 

   Como se ve en la figura de abajo, el rectángulo marca la zona donde durante los inviernos de 2012-2016 el flujo de componente sur ha sido anómalamente positivo haciendo mayores las temperaturas. El círculo marca la zona del estrecho de Fram, una especie de desagüe del hielo ártico. Allí el flujo ha sido anómalamente de componente norte, haciendo que el flujo de hielo saliente fuera mayor de lo normal. 





    En conclusión las condiciones en ambas zonas polares han sido las menos favorables para el sostenimiento del hielo marino seguramente por razones naturales. En condiciones normales de variabilidad, y con un fenómeno frío La Niña acechando, no cabe esperar que los próximos años continúe el deterioro de los hielos polares. El tiempo lo dirá.


FUENTES

http://nsidc.org/arcticseaicenews/2017/08/cooler-conditions-slow-melt/

miércoles, 13 de septiembre de 2017

INTENTO DE RECUPERACIÓN DEL MAR DE ARAL

La destrucción del Mar de Aral se produjo por las políticas comunistas de la Unión Soviética, nada que ver con el cambio climático  


     Es curioso que uno de los asuntos icónicos de los desinformadores del cambio climático sea la desaparición del Mar de Aral, lago salado interior en Asia Central. El auténtico culpable de su cuasi desaparición fue el antiguo referente ideológico de los actuales ecocomunistas, la Unión Soviética. Pero en el lenguaje de la manipulación todo vale.

     Lo que queda actualmente de ese lago es una pequeña parte de lo que fue en los años 50 y 60 del pasado siglo. El gobierno de la Unión Soviética decidió utilizar el agua de los ríos que lo alimentan, Syr Darya y Amu Darya para irrigar campos de algodón. Lo que fue el cuarto lago por extension del mundo se convirtió en un décimo de su superficie, dividiéndose en varios cuerpos de agua aislados.



    Las imágenes captadas por la NASA (MODIS) reciente muestra ahora una ligera recuperación como se ve en las imágenes de abajo. Uno de sus lóbulos que se desecó en 2014 ahora muestra algo de agua.

    Ambos ríos desaguan ahora en cuerpos diferentes y una presa ayuda a mantener las más floreciente a salvo de males mayores de forma que la pesca, una actividad próspera antiguamente, ha vuelto a florecer. No solo eso. Cuando el año es húmedo la presa puede ceder agua a la parte sur, como ha ocurrido este año favoreciendo al lóbulo del que hablamos.

     



    Como se ve en la imagen comparativa, la inteligencia humana contribuye a intentar restaurar lo que antes se estropeó. Eso sí que es política medioambiental, aunque nada que ver con las políticas del cambio climático. 




FUENTE

sábado, 9 de septiembre de 2017

IRMA LA AMARGA

Tras muchos años de "sequía" alarmista tropical atlántica tenemos una activa estación de huracanes







     En medio del analfabetismo periodístico habitual mezclado con desinformación en proporciones indiscernibles, los medios, ávidos de titulares, se lanzan a proclamar a Irma como huracán mas fuerte de la h(H)istoria. En realidad, tras la habitual mezcolanza de informaciones poco informadas, lo que si tenemos es un potentísimo huracán cuya enorme energía la ha desarrollado en su viaje por el Atlántico. Es algo bastante distinto y tiene una explicación.

   Los huracanes atlánticos y caribeños nace en muchas ocasiones como fuertes perturbaciones tormentosas en el sur del Sáhara. Su movimiento natural es hacia el oeste llegando al mar donde encuentran en el vapor de agua la humedad que les desarrollará. En el mapa de abajo se ve la situación a fecha de hoy de los 3 huracanes y su trayectoria. Irma está al norte de Cuba y acercándose a fecha de hoy a La Florida.



   Una vez formada la perturbación y en marcha por el Atlántico irá alcanzando mayor intensidad en función sobre todo de la temperatura del agua del mar que debe ser superior a los 26ºC. La energía de condensación del vapor de agua al cambiar de fase es su "depósito" de combustible y a mayor temperatura de la superficie del agua de   mar mayor será la cantidad de "gasolina" del mismo.

    Como vemos en el gráfico de temperaturas del agua de mar de la NOAA, un día como el 2 de setiembre, en pleno desarrollo de Irma, las temperaturas rondaban los 28ºC, más que suficiente para Irma.



    La medida de lo anómalo de esa temperatura con respecto a la media la podemos ver en el mapa. En muchas de las zonas de la trayectoria la temperatura estaba 1º o 1,5ºC por encima de lo normal. La razón de esa anomalía reside en que esa zona de constantes vientos alisios, estos no han soplado en ésta época con suficiente fuerza.



    Es interesante apuntar que debido a que el anticiclón de Azores va ganando fuerza estos días en el Atlántico,  los vientos alisios se van acelerando, hecho que unido al propio efecto del paso de los dos huracanes ha hecho que en un pocos días las temperatura han descendido drásticamente en esa zona.



   Las temperaturas superficiales del Atlántico y su relación con índices como la Atlantic Multidecadal Oscillation o El Niño Southern Oscilation del Pacífico son controvertidas pero lo que se ha podido demostrar es la correlación, con unos meses de retraso (la máxima a 6 meses), entre la temperatura del agua del mar en el Pacífico central y la del Atlántico en la zona de alisios. 


   Tras el resurgir de El Niño costero en invierno, del que hablamos en éste blog, ha vuelto en estos dos últimos meses la posibilidad de desarrollo de un episodio frío La Niña, como se ve en la imagen de arriba. De confirmarse ese hecho habrá que seguir las consecuencias meteorológicas y climatológicas que puede acarrear estos fenómenos que son exclusivamente diversas facetas de la variabilidad natural.

FUENTES

https://www.nasa.gov/feature/goddard/2017/irma-atlantic-ocean
http://www.nhc.noaa.gov/sst/rsst_atl_anom_loop.php

viernes, 25 de agosto de 2017

RÉCORD CENTESIMAL DE LA TEMPERATURA

La NASA presume de algo tan improbable y acientífico como precisar la temperatura de la atmósfera en centésimas



     Apurando el efecto calentador del ultimo fenómeno de El Niño, la NASA (GISS) estira el cuello para afirmar que por una centésima se ha superado el registro de julio de la temperatura atmosférica con respecto al año anterior, además de ser, por supuesto, record “histórico”. Que en medidas con errores cuando menos de varias décimas, sino de grados enteros, mal repartidas y distribuidas por el planeta se pueda llegar a esa conclusión nos hubiera llevado a los que estudiamos ciencias hace años a serios problemas académicos.























    La “historia” según la NASA tiene su fecha de inicio en 1880. Hasta bien entrado el siglo XX la inmensa mayor parte de las zonas emergidas del planeta (el 29% por ciento del mismo) carecían casi de cualquier atisbo de observación meteorológica. Aún así se insiste en manipular a la opinión pública haciendo aparecer a los científicos/activistas como perfectos conocedores, a la centésima, de lo que ocurre en el planeta. No hablemos ya de la zonas oceánicas ni de la calidad de los datos existente que hacen difícil incluso una aproximación cualitativa.

    Por su parte, La agencia atmosférica y oceánica norteamericana, NOAA deja a julio de este año en un discreto segundo puesto, sólo 5 centésimas por detrás de, por supuesto el año pasado. Abajo en el mapa, las zonas grises son zonas sin dato alguno, lo que no quiere decir que el resto esté cubierto por datos precisos y suficiente.
 
    Para evitar esas discontinuidades y los heterogéneos errores de medida, desde el año 1978 disponemos de dos series de temperaturas de la baja troposfera estimados desde un satélite por la emisión de microondas de los componentes del aire. Pese a que, como toda medición, no está exenta de errores de medida, tiene la ventaja de abarcar de una forma homogénea todo el planeta utilizando el mismo método de observación, sin estar sujeto a factores locales o humanos. La Universidad de Alabama/Hunstsville elabora cada mes su resumen de observación que se plasma abajo.

 



    Y abajo en forma de gráfico acompañado por el elaborado por el otro grupo, Remote Sensing Systems (este en verde y el anterior en azul). En cualquier caso, el mes de julio aparece como el tercero más cálido desde 1979 tras, como es de esperar, los años más recientes afectados por episodios de El Niño 1997/1998, 2009/2010 y 2015/2016.


     La evolución comparada de año transcurrido, de enero a julio, muestra una evolución parecida, ocupando una cuarta posición, nada que ver con nada extraordinario sino tan solo los efectos remanentes asociados al calentamiento del Pacífico por el episodio de El Niño.
 

 
     He recurrido a la página web woodfortrees para comparar los valores de satélite de estos 38 años con los de el GISS de NASA y el Hadley Center, dos de las tres instituciones que hacen el seguimiento "oficial" del clima. En ambos casos, según progresan los años se aprecia una divergencia de las anomalías que apuntan a la controversia.  
 
 
 
 


 
    Mi opinión es que la confederación de científicos/activistas aprovechan el último tirón del pico de El Niño para camuflar la famosa "pausa" del calentamiento que estaba dejando en mal lugar a la Ciencia del alarmismo.  
 
 
 
 

viernes, 11 de agosto de 2017

OLAS DE CALOR Y TERMÓMETROS DESAFORADOS (1)


Los aumentos de temperatura de los últimos 30 años parecen estar sospechosamente relacionados con las máximas de verano


     Durante los pasados meses de junio y julio se han sucedido episodios de calor (¿calor en verano en España?) que han generado mucha histeria alarmista sobre el tema e incluso se ha hablado de pulverización de récords de temperatura máxima. Dentro de esta situación nadie parece preguntarse sobre el desplazamiento de la "sartén de Andalucía" desde el bajo Guadalquivir hacia Córdoba y Granada, hecho bastante notable.....y sospechoso.

    En Granada ciudad hay dos observatorios oficiales, el tradicional de la base aérea, al lado de la ciudad y con datos desde los años treinta, y el nuevo aeropuerto, desde 1972, alejado de Granada y por ello poco afectado por el efecto de calentamiento urbano, aunque no libre de posibles efectos locales. Todos los datos se pueden extraer de la web
http://www.ecad.eu/

    El pasado 12 de julio el aeropuerto registró una sorprendente temperatura de nada menos que 45,7ºC, efémeride del mismo, bien distinta de la registrada en la base aérea que registró al dia siguiente 43,5ºC. Aunque para el público no muy informado de estos temas la relación de estos valores con la histeria del calentamiento puede ser inmediata, sería interesante hacer un examen exhaustivo y cercano. Ya sabemos que las tesis aceptadas del calentamiento global suponen un aumento continuo y generalizado de las temperaturas del planeta en general, incluídas las máximas y las mínimas.

    Esta vez me centraré en el observatorio de Granada/Base aérea. Como se ve en googleearth lo que al comienzo eran las afueras de Granada ahora se aprecian la urbanización que casi lo rodea. También, en la segunda imagen, el entorno de la observación habrá sufrido muchos cambios con construcciones y asfaltado a lo largo de décadas. El resultado final habrá sido el de un incremento a lo largo de años de las temperaturas, sobre todo de las mínimas. Recordemos que una de las conclusiones de los informes del IPCC es que existe el fenómeno de la isla térmica urbana pero que no tiene repercusiones significativas en el registro (???????).







     En el gráfico de abajo se representan las temperaturas máximas, mínimas y medias desde 1940, con su media móvil de 5 años. Los rasgos generales son los comunes en los registros: tendencia general a un aumento pero partiendo de temperaturas más altas en los cuarenta, descenso posterior hasta los años setenta y el posterior aumento. La tendencia general de medias, mínimas y máximas es de una décima de g grado por década. No obstante, en el primer tramo las temperaturas mínimas descienden más despacio que las máximas, lo que puede indicar el efecto de la urbanización. 

    Sobre las últimas tres décadas cabe hacer una mayor aproximación, ya que como veremos casi toda la subida de temperatura de los últimos años es debida a la subida de las máximas. Contra las conclusiones del informe del IPCC, la contribución de las mínimas es casi despreciable. Esta paradoja podría explicarse en parte por situaciones meteorológicas que favorezcan una mayor transparencia de la atmósfera, en román paladino menos nubosidad, con lo cual se daría por cerrado el asunto.



   Pero estas conclusiones quedan en entredicho si damos un paso más en la aproximación e investigamos las extremas del verano (junio, julio y agosto) y las del invierno (diciembre, enero y febrero). Hay que partir del hecho de que en buena parte de España durante el verano la variable nubosidad prácticamente queda reducida a nada por lo que es una buena piedra de toque para evaluar la explicación anterior. En cuanto al invierno, la nubosidad es muy variable pero tiene una gran incidencia en la temperatura, además de la de los propios movimientos de las masas de aire.






    Pues bien, los resultados no parecen avalar la explicación ya que en ausencia de nubosidad el aumento de las máximas de verano es espectacular con 0,66ºC por década, mucho más de las previsiones planteadas por los modelos climáticos. Las mínimas veraniegas apenas reflejan un aumento de una décima de grado cada diez años. Los números invernales son aún más contradictorios. Las mínimas  experimentan una rápida disminución, cosa también sospechosa, que se podría atribuir a una mayor incidencia de cielos despejados en invierno, si no fuera porque entonces las máximas deberían sufrir la correspondiente subida y no el descenso de casi una décima por década que reflejan.

    Por lo tanto en ausencia de otras variables se puede deducir que estos resultados pueden ser un efecto indirecto del método de observación que desde luego no está asociado a la calibración de los propios sensores sino al propio contenedor de los mismos. El hecho de que un reciente estudio médico que utiliza datos meteorológicos determine que las olas de calor en España tengan más incidencia y duren más que en otros lugares puede ser un mero efecto colateral de esta situación.
https://hipertextual.com/2017/08/olas-calor-espana


martes, 1 de agosto de 2017

SE ENFRÍA EL PACÍFICO

Tras un comportamiento errático puede haber una cambio  de tendencia en la Oscilación del Sur/El Niño


     Ya comenté en abril la dificultad de la predicción de oscilaciones climáticas como la Oscilación del Sur/El Niño, el famoso vaivén de las temperaturas del agua del mar en el Pacífico tropical conectado a la correspondiente oscilación de los sistemas de presión. Resumiendo, tras El Niño extraordinariamente fuerte del 2016, se pasó a un La Niña débil y ya en los primeros meses de éste año el desarrollo de un El Niño costero que dejó inundaciones en Perú.

    Después de un El Niño fuerte se suponía por la experiencia de los últimos 65 años que podría producirse un La Niña fuerte y el correspondiente enfriamiento global. Un buen ejemplo es la sucesión de años fríos de los años setenta del pasado siglo. Al no ocurrir exactamente eso por el momento hubo un esperanzador aliento entre los alarmistas climáticos en la ocurrencia de un nuevo El Niño que unido al tuneo de los gráficos de temperatura mantuviera la ficción (y el negocio) por unos añitos más. En el blog oficial del fenómeno ENSO del 13 de julio se puede detectar esa ansiedad.

    Pues bien, estos pasados día parece que la balanza se puede inclinar un poquito hacia el otro lado. La propia NOAA reconoce que aunque el patrón marítimo de estos últimos  3 meses ha sido el de El Niño débil, la atmósfera se ha mantenido en un estado bastante distinto con la circulación monzónica en pleno auge y las correspondiente intensas lluvias en Asia. Como vemos en la evolución de las anomalías submarinas del Pacífico aparece el característico patrón emergente de aguas frías que podría llevar más a un La Niña.



Y esta tendencia se observa en las cuatro zonas de monitorización de la temperatura de superficie:



   Y los cambios mensuales en la temperatura de la superficie marina reflejan un rápido enfriamiento de la zona del Pacífico tropical (y de otras zonas).



Aunque los modelos dinámicos, que tienen muy en cuenta la situación presente, insisten en condiciones neutrales o El Niño para el próximo otoño-invierno:


Pero el modelo ensemble de la NOAA, los CFS.v2 apunta ya a un posible La Niña débil para el próximo invierno:


Y la predicción probabilista/voluntarista de la agencia norteamericana NOAA mantiene la predicción de un otoño/invierno con un estado neutral:


     Las repercusiones en el clima mundial de las distintas oscilaciones frías o calientes del Pacífico Tropical son bastante conocidas pero no bien recibidas por el alarmismo porque son un reflejo de la natural variabilidad del sistema climático. Durante el pasado El Niño fuerte se intentó ocultar su influencia evidente en la subida de la temperatura (del mar y de la atmósfera) en todo el globo. De ocurrir una oscilación contraria e intensa hacia el frío pondría en un brete todo el negocio por lo que se aprecia en la predicción del fenómeno una cierta resistencia a admitir que tal cosa pudiera ocurrir. No obstante hay que insistir en la dificultad de las predicciones climáticas.
FUENTE


viernes, 21 de julio de 2017

¿NOS QUEDAMOS SIN NIEVE POR EL CAMBIO CLIMÁTICO?


La mirada detenida de los datos reales de la cubierta de nieve no parecen indicar una disminución drástica


    Uno de los gráfico-iconos del quinto informe de Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) es el de la extensión que cubre en primavera la nieve en el hemisferio norte. La del hemisferio sur, debido a su mucha menor extensión tierra emergida tiene menos trascendencia, más si tenemos en cuenta la carencia de datos. Ese gráfico (abajo) nos ofrece una visión aparentemente casi definitiva sobre la pérdida de la nieve debido al aumento de la temperatura del planeta. ¿Pero cómo se puede calcular esa extensión antes de la era de los satélites en los años sesenta del siglo XX?




    El dicho informe aclara: el registro de datos de satélite de cubierta de nieve mas largo es el producto semanal detectado con la radiación visible de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), con datos desde 1966, pero solo para el hemisferio norte. Las medidas in situ son escasas y con series de poca duración además de no muy representativas. En el hemisferio sur solo hay 11 estaciones in situ con series largas, pero 4 están en Australia.

   

Esto quiere decir que la figura del quinto informe es tramposa. En realidad (línea en negro) se mezclan datos de observatorios in situ de antes de 1966 con los de satélite como si fueran homogéneos dando una falsa sensación de continuidad, aunque se explique en la letra pequeña. La impresión es la de una constante extensión  cubierta de nieve hasta que el malvado desarrollismo y consumismo capitalista heteropatriarcal han logrado perturbar el clima. El truco matemático es que los datos entre 1922 a 1965 (inventados) tiene una ponderación en la media similar a los de 1966-2014, sesgando el final del gráfico hacia abajo, un truco relativamente hábil para engañar a incautos.
   Todo esto viene a cuenta porque después de unos años de declinación la extensión de esa variable el pasado junio a estado en valores cercanos a la media:


    He reconstruido con los datos que usa la NOAA la cubierta de nieve en marzo y abril desde que hay datos de satélite. También este año ha visto una importante recuperación (línea roja:media)

    
Y en general en toda la primavera (marzo, abril, mayo):



    En realidad en los últimos 30 años hay una ligera tendencia al aumento de la cubierta de nieve que contradice la continua disminución que se atribuye al calentamiento global:


    Además las tendencias en invierno y otoño también son ascendentes como se ven en estos gráficos de la Rutgers University:

  




    Y en la histórica total anual, tras lo que fue seguramente la segunda década más fría del siglo XX, la de los setenta, una disminución en torno al año 1990, seguida de una lenta recuperación, nada que indique una constante y rápida disminución.