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domingo, 22 de enero de 2017

SIN TENDENCIA EN LAS PRECIPITACIONES EN ESPAÑA

Los datos de precipitación desmienten las previsiones catastrofistas del calentamiento global




     













      Para la internacional ecoprogre nuestros conocimientos sobre el Sistema Climático son ya tan perfectos que nos permiten conocer con precisión la evolución y comportamiento del mismo en todas sus variables para las próximas décadas cuando menos. No cabe discusión científica sobre ningún tema relativo al Clima según la autoridad competente y cualquier disidente debe ser ignorado e incluso perseguido.
 
     ¿Esta actitud, aparte de ser una burla del método científico se corresponde con la realidad de la parte del Cambio Climático observado hasta ahora?

     En el capítulo 12 del tomo técnico del quinto informe del IPCC dedicado a la base científica del asunto (Cambio climático a largo plazo: proyecciones, compromisos y irreversibilidad) se aventuran las predicciones en temperatura y precipitación para todo el Mundo durante lo que queda de siglo XXI.

     Hoy nos fijaremos en la precipitación como ejemplo, dejando para mejor ocasión la temperatura. Se afirma en ese informe que los patrones de precipitación se caracterizarán por incrementos en las altas latitudes y en las zonas húmedas de altas latitudes. Y también que habrá menos precipitación en las regiones secas, incluyendo gran parte de los subtrópicos.
 
     El apotegma, lo húmedo será más húmedo y lo seco más seco ha sido confirmado según este informe. Suena a admonición bíblica más que a predicción científica.
"En conclusión, la precipitación se incrementará muy probablemente en las altas y algunas de las medias latitudes, más probablemente que lo contrario, decrecerá en los subtrópicos"

    ¿Qué pasará en nuestro país en general ya relativamente escaso en precipitaciones? Ya sabemos que, por todos los medios de desinformación, nos espera a los españoles un clima futuro espantosamente seco y cálido para que nos dejemos estafar con el tema de las renovables, tan rentables, como se está viendo con el continuo aumento del precio de la electricidad.
 
   Esto se visualiza en las figuras del informe en las que, repartidas en todas las estaciones lluviosas, el panorama es siempre el mismo: disminución progresiva de la precipitación en toda la zona mediterránea. Los colores sepia indican menos precipitaciones.

Cambios en tantos por ciento proyectados en la precipitación para el período 2016-2035 por una media del conjunto de modelos CMIP5 para el invierno (DJF), primavera (MAM) y otoño (SON).

 
 
 
 
    Y las proyecciones de AEMET, como no puede ser de otra forma, también se auguran tiempos difíciles para los recursos hídricos:


   Con el reanálisis NCEP se pueden hacer fácilmente las comparaciones entre los 19 años más recientes con los anteriores hasta el año 1980. En las latidudes cercanas a los 40ºN, donde se sitúa nuestro país han predominado los aumentos de precipitación.  Llama la atención el gran aumento en las cercanías del anticiclón semipermanente de las Azores, al que se le cabría suponer que estuviera reforzado por los efectos del calentamiento global.
 
 
 



 
Como ejemplo de la nula tendencia en la precipitación en nuestro país cojo cuatro ejemplos repartidos por toda la península. 
 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
En conclusión, la nula tendencia de la precipitación en España durante el siglo XX y el principio del XXI pone en duda tanto las predicciones climáticas del IPCC como la verosimilitud de que conocemos ni siquiera razonablemente bien el Sistema Climático. 

lunes, 12 de diciembre de 2016

¿300.000 MUERTOS AL AÑO POR EL CAMBIO CLIMÁTICO? NI 300 NI 1000

La campaña de ACCIONA y National Geographic se apoya en datos que contradicen al mismo IPCC














    La empresa española ACCIONA patrocina los documentales producidos por National Geographic con el rimbombante nombre de "Los años que vivimos peligrosamente". La idea es fomentar o concienciar sobre los efectos, supuestamente ya visibles, del cambio climático. Entre otros datos no contrastados y que se comentarán a su tiempo, me ha sorprendido el uso del dato de 300.000 muertes al año vinculados hoy por hoy directamente al calentamiento global.
    Entre los análisis de impacto del fenómeno realizados en el quinto informe por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático no figura ninguna adscripción directa de muertes. Por otra parte, es más que discutible atribuir con precisión sus efectos directos a eventos, como huracanes, tornados, etc.. que a fin de cuentas siempre se han dado, haciendo muy difícil justificar en qué medida se dan ahora más que antes. 
    Rastreando el origen del dato, no obstante, llegué a su origen. Era una fundación llamada Global Humanitarian Forum que funcionó entre 2007 y 2010 en Ginebra,  desaparecida por falta de fondos. En teoría era una organización independiente para el debate y la colaboración sobre asuntos humanitarios. En realidad uno de tantos organismos parasitarios de la actividad burocrática de la ONU. El informe del que se ha extraído ese famoso dato de los 300.000 muertos anuales figura en el informe llamado "The anatomy of a silent crisis" en 2009.
    Los críticos han considerado que contiene más conjeturas que ciencia auténtica y que entre sus cálculos sobre desastres naturales meteorológicos incluye los terremotos, tal como relata la recensión de la revista time

    En cualquier caso atribuye un 40%  de la proporción del incremento en el número de desastres meteorológicos desde 1980 al cambio climático y un 4%  al incremento de los efectos negativos sobre la salud. Ambos cálculos son meras conjeturas que se apoyan en actitudes voluntaristas, e incluso se contradicen con los datos presentados por el último informe del IPCC y de las compañías de seguros.
    Empecemos por el número de eventos. La estadística del número de muertos por catástrofes naturales (línea azul de la figura) que nos muestra la compañía de seguros Swiis-Re parece ondular a ritmo de años con determinadas catástrofes: unas no son meteorológicas, como los tsunamis, y las que lo son tampoco se pueden atribuir directamente al cambio climático. Por cierto, todavía destaca como la mayor catástrofe la ola de marea de la tempestad de 1970 en Bangla Desh.

    En cuanto a la atribución de las muertes por olas de calor, ya conté en un artículo anterior que aunque (como ocurrió en el famoso verano de 2003 en España) la mortalidad por temperaturas altas puede aumentar, han de disminuir aún más en invierno por la misma razón.
http://meteorologosenlaniebla.blogspot.com.es/2016/07/el-calentamiento-global-disminuye-la.html



     En cuanto al pretendido influjo del cambio climático en el aumento de las muertes por enfermedad, me remito al último informe del IPCC. Admite la dificultad de atribuir tendencias y afirma que los índices de mortalidad continuarán cayendo. En conclusión, es imposible atribuir ninguna influencia sobre la salud humana ya que el efecto del cambio climático es de menor importancia en comparación a las demás variables actuantes.





   En conclusión, el dato de 300.000 muertes producidas por el cambio climático carece de base científica y no está avalada ni tan siquiera por el Panel Intergubernamente para el Cambio Climático, generando confusión y alarma que sirve, eso sí, a oscuros intereses políticos y económicos.  


lunes, 28 de marzo de 2016

EL ENIGMA DE LOS ALISIOS

Los vientos alisios se resisten a comportarse disciplinadamente y seguir las instrucciones de los modelos climáticos



    Según los modelos climáticos que utiliza el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, se debe esperar con el calentamiento global generado por los gases invernadero antropogénicos un debilitamiento de las llamadas circulaciones anticiclónicas (Circulaciones de Hadley y de Walker). Esto debe implicar una disminución de la intensidad de los vientos alisios en el Pacífico y en el Atlántico.
     Los alisios del hemisferio norte son los vientos que soplan regularmente en las islas Canarias y en California y que luego "cruzan" los mares a una latitud de unos 10 a 20º de latitud norte.
Por ejemplo el viento medio anual en superficie en el Pacífico norte desde 1948 (desde que hay datos razonablemente buenos) es:



    
     Se ha intentado explicar la actual pausa del calentamiento global con diversos mecanismos. Parece ser que ha coincidido con un cierto enfriamiento del agua del mar en el Pacífico Oriental que se relaciona con ese aumento de la intensidad de los alisios. También hay que tener en cuenta que desde 1998 no se ha producido un evento El Niño intenso. El efecto enfriador de los alisios se debe a que, por un lado, induce el afloramiento de aguas profundas y por otro ejercen un efecto evaporador sobre las aguas a las que también las enfría.

    Deutsch et al. 2014 han trabajado con la concentración de isótopos de nitrógeno extraídos de sedimientos cercanos a la costa oeste de California, y que están relacionados directamente con la intensidad de los alisios (Para más detalles seguir las referencias). El resultado es la gráfica de abajo y que muestra un descenso continuo de dicha intensidad desde mediados del siglo XIX hasta hace unos 15 años en los que se ha producido una curiosa reintensificación de los alisios en esa zona.



     Los modelos climáticos, como con tantas otras variables climatológicas, no han sido capaces de predecir este comportamiento. En el reanálisis de 850 hpa se hace muy visible ese reforzamiento de los alisios comparando los años 2000/2014 con los 15 años anteriores. He obviado el año 2015 porque en los años de El Niño los alisios del Pacífico tiende a debilitarse o desaparecer.




     En cuanto al Atlántico, al que los modelos climáticos presuponen también un debilitamiento de sus alisios con el calentamiento  global, veamos en primer lugar cual es su distribución media:


     He utilizado el reanálisis NCEP para comprobar la evolución de la intensidad de los vientos zonales en el Atlántico entre los 10 a 20ºN. Los valores negativos suponen vientos de componente este y a mayor valor numérico mayor intensidad. Como se ve la tendencia desde 1948 es a una intensificación pero con ciclos de varias décadas en los que aumenta o disminuye, pero nada que ver con una disminución sostenida en el tiempo.







FUENTES
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http://www.ipcc.ch/pdf/assessment-report/ar5/wg1/WG1AR5_Chapter12_FINAL.pdf

http://www.nature.com/nclimate/journal/v4/n3/full/nclimate2106.html

http://www.gfdl.noaa.gov/blog/isaac-held/2015/10/03/63-how-unusual-is-the-recent-evolution-of-the-tropical-pacific/#more-9505