La extinción fue debida al cambio de clima a cálido y húmedo, y muchas especies sobrevivieron más de lo que se creía
Una investigación ha descubierto que la secuencia de supervivencia
de la megafauna en la transición de la era glacial al Holoceno implica
importantes implicaciones en el debate sobre las extinciones que se produjeron.
Indican que al menos en ciertos lugares del Ártico y Subártico los humanos
coexistieron con esas especies por decenas de miles de años, por lo que la caza
no fue un factor importante en su extinción. La razón de esas extinciones hay
que apuntarlas mejor en el calentamiento y aumento de la humedad que transformaron
en turberas.
Lo que se suponía hasta ahora es que los grandes mamíferos como el Mamut lanudo, el rinoceronte lanudo, el bisonte de las estepas y el caballo eran muy abundantes en el Ártico durante la anterior glaciación y que se extinguieron rápidamente al comienzo del Holoceno. No obstante, se desconocía el momento preciso de las extinciones e incluso de si fueron simultáneas. Y por supuesto las causas.
Frente a la lógica explicación de la inadaptación a un rápido cambio climático últimamente ganaba terreno la prejuiciosa sospecha de que habían sido exterminados por la caza sistemática del hombre prehistórico. De que seamos culpable de todos los males es una explicación que tienen hoy o por hoy muchos adeptos. Pero veamos cual es la realidad.
Yachen Wang et al. han publicado en Nature el trabajo "Late Quaternary dynamics of Arctic biota from ancient environmental genomics"
https://www.nature.com/articles/s41586-021-04016-x
Han realizado un estudio metegenómico ADN de gran escala medioambiental
de antiguas plantas y comunidades de mamíferos, analizando 535 muestras de
permafrost y sedimentos de lagos del Ártico correspondientes a los últimos 50.000
años y se comparararon con genomas contemporáneos de referencia.
Los hallazgos clave se resumen en:
1. Una flora de tundra-estepa dominó durante el último máximo glacial, seguido por una divergencia regional en la época del Holoceno.
2. Los humanos no parecen haber tenido incidencia en la distribución de animales.
3. El aumento de la humedad tras el calentamiento tuvo efectos negativos en la diversidad animal.
4. La persistencia de la vegetación de tundra-estepa en el norte de Siberia favoreció la supervivencia de algunas especies de megafauna. Por ejemplo el mamut lanudo sobrevivió hasta hace unos 4.000 años y el rinoceronte lanudo hasta unos 10.000.