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lunes, 13 de noviembre de 2023

ENFRIAMIENTO ANTÁRTICO

 Los vaticinios sobre un deshielo catastrófico en el continente antártico carecen de evidencia científica


https://journals.ametsoc.org/view/journals/bams/104/6/BAMS-D-22-0153.1.xml

“Significant West Antarctic Cooling in the Past Two Decades Driven by Tropical Pacific Forcing”

Xueying Zhang et al, 2023

Durante la segunda mitad del siglo veinte, la Antártida Occidental sufrió un  calentamiento significativo, mas del doble que la media global. Esta circunstancia aventuró la hipótesis de que, bajo una tendencia global de calentamiento, se produjera un importante deshielo antártico que hiciera aumentar el nivel del mar. El inmenso continente antártico (14 millones de km2) está cubierto por una capa de hielo con un espesor medio de casi 2 kilómetros.


Esta situación ha sufrido una reversión que se ha observado en los años 90, un significativo enfriamiento regional. En particular, durante 1999-2018, la temperatura media anual en superficie ha disminuido a un ritmo estadísticamente significativo, con el mayor enfriamiento en la primavera austral. Hay datos desde 1958. Abajo se muestra la tendencia de temperatura mediante media móvil de 20 años:

Este enfriamiento primaveral correlata significativamente con el segundo de los patrones de circulación mas frecuentes de la presión al nivel del mar en ese período, y que está asociado con la fase negativa de la llamada oscilación interdecadal del Pacífico, es decir un enfriamiento de la temperatura del agua de mar en superficie de las zonas central y oriental del Pacífico. Estos patrones suponen vientos más fríos sobre la zona continental de la Antártida Occidental debido a las condiciones de bajas presiones sobre la región del Mar de Amundsen y una alta presión de bloqueo en el Mar de Hoces

Como todo en el clima mundial está relacionado, se ha investigado la posible relación entre el fenómeno de El Niño (ENSO) y los cambios de clima en la Antártida. Recientes estudios han mostrado que los forzamientos del Pacífico Central tropical entre los años 50 y el 2000 fueron en gran medida responsables del rápido calentamiento invernal en la Antártida Occidental vía teleconexiones atmosféricas. En la imagen de abajo se representa la diferencia de temperatura del agua de mar entre 1999-2018 y 1979-1998.

El calentamiento de la superficie del mar en el Pacífico tropical occidental resulta en anomalías ciclónicas en el mar de Wedell, lo que causa calentamiento en el Polo Sur y enfriamiento en la Península antártica. Los patrones de temperaturas del agua de mar en el Océano Pacífico han cambiado desde el fin del siglo XX, con anomalías negativas haciendo evolucionar como se ha dicho a las temperaturas a valores mas fríos durante los últimos 20 años.

En conclusión, la Antártida Occidental experimentó una significativa tendencia al enfriamiento, sobre todo en la primavera, durante los años 1999-2018, la cual es una respuesta a la interacción del acoplamiento de la atmósfera, el océano y el hielo marino. Dado que hay una relación con las temperaturas del Pacífico tropical que tienen que ver con el fenómeno El Niño, y dado que hay mucha controversias sobre la futura evolución de este, hay una gran cantidad de incertidumbre sobre la evolución de la temperaturas en la Antártida.

 En cualquier caso, las temperaturas medias en el continente helado (a la izquierda invierno y a la derecha verano) son tan bajas que oscilaciones de 1 o 2 grados centígrados no deberían tener una repercusión catastrófica.





viernes, 11 de febrero de 2022

LA ANTÁRTIDA SIGUE DEJANDO HELADOS A LOS PINGÜINOS

 Con temperaturas medias muy por debajo del punto de congelación y sin tendencias claras de temperatura los pingüinos antárticos parecen tener un futuro asegurado


Está claro que el continente antártico es uno de los lugares icónicos para el turismo ecoclimático, y la búsqueda de la justificación para acceder a la correspondiente subvención, que permita además el gratis total, estimula la imaginación, ya de por sí calenturienta, de los activistas climáticos. Entre las miles de disparatadas aseveraciones sobre las inminentemente catastróficas consecuencias del calentamiento global han estado últimamente la de los pingüinos antárticos en peligro.

Si tenemos en cuenta que la temperatura media en el interior del continente helado está por debajo de -50ºC, y la de las zonas costeras más cálidas en torno a los -10ºC, ni aún en los escenarios más negros llegarían a tener ningún problemas esas aves amantes del frío. Pero es que durante estos últimos 40, desde que hay observaciones sistemáticas, especialmente por satélite, no se ha apreciado tendencias importantes ni en la temperatura ni en la extensión de la banquisa.




Una primera ojeada a las temperaturas que recogen los satélites, mediante el registro de la emisión en el rango de las microondas de la atmosfera, de las capas bajas de la troposfera (las más cercanas al suelo) desde 1979 nos muestran una carencia absoluta de tendencias, e incluso este último año ha sido de los más fríos en el registro.




En cuanto a las escasos y discontinuos registros de las estaciones en tierra podemos consultar los datos recopilados por GISS de la NASA.
He apuntado en el mapa las estaciones que he consultado, en general las más largas. Muchas de las estaciones (puntos naranjas) de las que hay datos son breves y/o discontinuas por lo que el balance general de éstas no es muy claro.






La más famosa es la situada en el propio Polo Sur, Amundsen/Scott y, aunque con alguna pequeña disncontinuidad, tiene datos desde 1957. Este último año 2021 ha sido uno de los más fríos en el registro. Llama la atención la gran variabilidad de los últimos años con tendencia al aumento de la temperatura, comparándola con la tendencia descendente hasta 2011.


En la zona cercana a la Península Antártica (Marambio) parece retomarse la tendencia al alza después de un comienzo de siglo descendente. En Halley y butler se mantienen sin cambios significativos o en descenso. En el mar de Ross ocurre lo mismo que en la Península Antártica.


En cuanto a las costas de la Antártida Oriental, también se observa una falta de tendencias significativas, más evidente en la estación australiana de Mawson, mientras que en las demás parecen quedar atrás los años más cálidos de finales del siglo XX y principios del corriente.



En cualquier caso obsérvese que el rango de las temperaturas medias no creo que asuste a los simpáticos palmípedos por el momento.


sábado, 27 de agosto de 2016

CAMBIO CLIMÁTICO Y DESINFORMACIÓN


La desinformación sobre presuntos resultados alarmantes de los estudios de cambio climático es una constante


      Una noticia difundida estos días sobre un  estudio científico a propósito del hielo antártico puede ser una muestra paradigmática de deformación de la realidad con el fin de realzar el alarmismo sobre el clima, un tanto de capa caída ultimamente. Se repitió machaconamente en los canales de rtve y se presentó como un deshielo generalizado de la superficie antártica (ni 10 ni 100, 8000 lagos).
 


     La noticia se basa en un trabajo publicado en la revista "Geophysical Research Letters" sobre un fenómeno que se sabe natural: el hecho de que durante breves momentos del verano, en los glaciares más cercanos al mar antártico, a unos 18 kilómetros como mucho, se producen algunos pequeños estanques de agua por deshielo en un glaciar de la Antártida oriental.

     Literalmente la noticia de la web de Rtve hace chocar los tiempos verbales, no seguramente por ignorancia si no por contradicción conceptual in terminis: "La predicción de los investigadores que han llevado a cabo este estudio es que, a medida que el clima se calienta (presente), estos lagos superficiales de la Antártida oriental tendrán (futuro) influencia en la capa de hielo, como se ha observado en Groenlandia durante las últimas tres décadas".
 
     Lo que quieren decir los investigadores es que si se produjera un auténtico deshielo de la Antártida el proceso se amplificaría por medio de esos laguitos. En realidad no es un gran descubrimiento pero se beneficia de estar en el orden de cosas de lo políticamente correcto: una filfa.
 
    Para entender la naturaleza del asunto hay que entender que la Antártida es un continente de 14 millones de kilómetros cuadrados (28 veces España) casi totalmente cubierta por un espeso manto de hielo. La media de espesor de ese manto de de 2500 metros, alcanzando en algún punto casi 5000 metros: una gigantesca nevera. Obsérvemos además las temperaturas medias de verano e invierno. Incluso en pleno verano del hemisferio sur (Diciembre, enero y febrero) las temperaturas en casi todo ese continente están bien por debajo de cero.


FUENTE: WIKIPEDIA

    Es decir, incluso en el caso de una  subida catastrófica como la predicha por el IPCC, 3ºC, la "nevera" continuaría siéndolo. De hecho la antigüedad del casquete polar es de 33 millones de años, muy anterior a la era de las glaciaciones modernas del último millón y medio de años, y se formó en una época en la que la temperatura del planeta era muy superior a la actual.
 
    En cuanto a los datos más recientes podemos ver lo que  nos dice la medida de temperatura desde satélite con las emisiones de microondas del aire cercano a la superficie, valores disponibles desde 1979: más bien muestran un cierto descenso.
 
 

 
    Como dato interesante y contradictorio con lo que ocurre en el hemisferio norte, el aumento de la extensión de mar helado en torno a ese continente:
 

     Aunque en auténtica perspectiva, con el contador a cero, vemos que, como ocurre con otros datos maliciosamente presentados, la cosa no es para tanto:
 
 

 
     En cuanto a los datos de estaciones de tierra, aunque son de una integración y valor dudoso, la NOAA en su archivo (desde 1948) presenta la siguiente paradoja: en su verano la zona entre 70 y 90ºS se ha producido una disminución de la temperatura, poco coherente con un deshielo:
 
    Imagen contraria es la de los invierno que muestran una tendencia al alza: obsérvense los valores cercanos a los -30ºC:
 
 
 
 
En conclusión: no hay ninguna razón para alarmarse de un posible deshielo de la Antártida y si de la manipulación de la información con ánimo de confundir.
 
 

lunes, 2 de noviembre de 2015

LAS MEDIDAS DE LA NASA EN LA ANTÁRTIDA HACEN TAMBALEAR LA TEORÍA DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Un estudio de la NASA sobre la acumulación de hielo pone en entredicho el rigor de la investigación climática y al último informe del IPCC




La Antártida coloreada en función de su altitud: colores rojos mas elevación (Wikipedia)


 
   Un reciente estudio de la NASA afirma que la acumulación de nieve en la Antártida, añade hielo suficiente para compensar de sobra las pérdidas por los glaciares que desembocan en el mar. Evidentemente estos resultados contradicen las conclusiones del informe de 2013 del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC). El estudio está liderado por Jay Zwally, glaciólogo de NASAS Goddard Space Flight Center en Greenbelt (Maryland) y publicado el 30 de octubre pasado en la revista Journal de Glaciology.
    Sorprendentemente, con los nuevos análisis de satélite, el enorme glaciar Antártico mostró un aumento neto de 112 mil millones de toneladas de hielo entre 1992 a 2001, disminuyendo a 82 mil millones entre 2003 y 2008.


Precipitación anual en la Antártida en mm
   Como en otros estudios coinciden con que existión un incremento en la descarga de hielo en la Península Antártica y otros puntos de la Antártida Occidental pero está en desacuerdo con anteriores resultados acerca de la Antártida Oriental, donde han observado un aumento que compensa de sobra las pérdidas en dichas zonas.
 
   La aportación original de esta investigación reside en el hecho de que no sólo se han hecho medidas de pequeños cambios de altitud del hielo (aumento del espesor de la capa de hielo) sobre grandes áreas sino también de grandes cambios observados sobre áreas pequeñas.
  El fundamento del estudio consisten en medir con altímetros instalados en satélite de los cambios en la altitud de la superficie helada del continente antártico. Evidentemente todo está sometido al balance entre ganancias, por acumulación de nieve, y pérdidas por el desagüe del hielo al mar por los procesos glaciares asociados.
 
 
Variaciones del espesor de hielo en la Antártida entre 2003 y 2008

    El toque políticamente correcto lo pone el autor afirmando que en algún momento, las pérdidas serán mayores que las ganancias, en unos 20 o 30 años. La afirmación es tanto más aventurada cuanto que un aumento de temperatura como  las previstas por la teoría del cambio climático, favorece un aumento de la precipitación en ese continente.
 
    La razón es que con temperaturas de varias decenas de grado bajo cero, un ligero incremento de la temperatura favorece el aumento de la humedad absoluta en el aire y por lo tanto la capacidad de que precipite más nieve. Usando información, a través de testigos de hielo, de acumulaciones de nieve de decenas de miles de años han descubierto que la masa de hielo de la Antártida Oriental ha estado espesándose por mucho tiempo, seguramente desde el final de la última edad de hielo, hace unos 10.000 años, y a un ritmo de 1,7 cm por año, contribuyendo a una reducción de subida del nivel del mar. 
 
   El IPCC calculó, por lo que se ve erradamente, una contribución a la elevación del nivel del mar en 0,27 mm por año y con este nuevo dato lo estaría reduciendo en 0,23 mm. En fin, se reconoce la dificultad inherente a todas estas medidas, que incluye resultados de ¿centésimas de milímetro? algo difícilmente realista.
 
    En cuanto a los datos de acumulación en Groenlandia se puede ver a través de la página
podemos ver este año un buen incremento del aumento de la masa de hielo con respecto a la media. Hay que tener muy en cuenta la dificultad en hacer medidas verdaderamente rigurosas de esas variables y ser un tanto cauteloso con los resultados.
 
 



    Una paradoja añadida es que los autores han detectado una disminución de la precipitación de nieve durante los años de medida, lo que hace más sorprendente que sea suficiente para compensar las pérdidas. Para ponernos en perspectiva hay que tener en cuenta que del total de hielo de la Tierra, el 91% está en la Antártida, el 8% en Groenlandia, y sólo el 1% en el resto de los glaciares. Si en la Antártida está aumentando y en Groenlandia es dudoso, todo esto pondría en duda las afirmaciones del IPCC y en general todo el "edificio" argumental de la teoría del cambio climático.

FUENTES:
Wikipedia
http://www.nasa.gov/feature/goddard/nasa-study-mass-gains-of-antarctic-ice-sheet-greater-than-losses/