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sábado, 24 de junio de 2017

LA ANTÁRTIDA NO SE DESHIELA

Pese a lo que diga National Geographic el fin del Mundo no será mañana: la Antártida seguirá congelada


  La antaño prestigiosa revista geográfica (en su versión en español) se desata y anuncia el fin de mundo:
“El inminente desprendimiento de un titánico bloque de hielo en la Antártida de unos 5.000 kilómetros cuadrados en la plataforma de hielo de Larsen C, está a punto de cambiar para siempre el mapa del hemisferio sur. Lo diremos sin rodeos. A vista de pájaro la plataforma de hielo de Pine Island, en la Antártida, es un tren que se dirige hacia la ruina a cámara lenta. Por supuesto desde una perspectiva humana. En tiempo geológico todo está sucediendo en un abrir y cerrar de ojos”.






    Hace ya 30 años que el soniquete del deshielo de la Antártida Occidental no para de sonar en los conventículos progres. Se hacia mucho hincapié en la Península Antártica, donde esa plataforma de hielo se posa, conocido como Larsen. En National Geographic se extrapola y lo que no es más que un fenómeno natural se convierte en el precursor de una catástrofe. Se anuncia nada menos que una catastrófica subida del nivel del mar de 3 metros, lo inundaría buena parte de las ciudades del mundo y desde luego nosotros nos quedaríamos sin turismo entre otras muchas cosas.

    También afirman que las aguas del mar de Amundsen se han calentado más de 0,5ºC y que las predicciones para el mar de Weddell (no dicen para cuando) son de +5ºC. El iceberg previsto será de unos 5.000 km cuadrados. ¿Algo insólito? No. El mismo artículo afirma al final:



   En realidad se deja entrever en el artículo que la opinión de los científicos reales es que pese a aparentar ser un síntoma infalible del calentamiento el evento no es significativo “ya que en este periodo hemos sido testigos de glaciares de mayor envergadura”.


    Las  barreras de hielo no son exclusivamente hielo continental o mar congelado si no plataformas de hielo ancladas a la costa, un fenómeno específico de la Antártida debido a sus bajas temperaturas. Ya durante este siglo algunas partes se han desprendido, fenómeno natural que se pretende asociar al calentamiento global y a la subida de temperaturas que allí se ha producido hasta el año 2000. 
  Pero veamos lo que dice la realidad. Primero situemos geográficamente. La plataforma Larssen está en un costado de la península antártica, la única protuberancia costera importante del masivo continente helado.



   Se supone, y así lo afirman los teóricos del IPCC, que la temperatura de los observatorios allí instaladas sean buena referencia para monitorizar la evolución de la criosfera en el entorno de la Antártida. Y digo entorno porque ya en el interior continental las temperaturas son tan extremadamente bajas que la elevación de un par de grados de temperatura no afectaría a su naturaleza helada. En  el archivo de la NASA está recogidas todas las estaciones de la península antártica y se pueden consultar.





    He repartido los observatorios en parejas y sirvan como muestra mayoritaria de la evolución de las temperaturas en la zona, sobre todo teniendo en cuenta que no cabe "contaminación" por efecto del calentamiento urbano significativo, aunque no necesariamente están exentas de defectos de localización, instrumentación, etc... Las estaciones son Marsh, Bellinghause, Jubany, Arturo P, Marambio, Bernardo 
O´Higgins, Great Wall y Butler Island. 

   La escalas temporales no son muy visibles pero oscila el origen desde los años setenta hasta los noventa.  Como es habitual en este tipo de registros a nivel mundial los años setenta destacan por los fríos seguidos posteriormente de un ascenso. 

   En el caso de la península antártica, desde aproximadamente el comienzo  de siglo hay una tendencia posterior a la disminución que está ya documentada y que es fácilmente observable en las gráficas. Otra excepción es la del año 2016 en el que por efecto de El Niño y su influencia en los cambios de circulación de la zona se ha producido un aumento puntual.

Esta circunstancia está recogida en un reciente estudio de la revista Geophysical Research Letters
y ya apuntaba yo en este blog en marzo pasado:




En cuanto a las temperaturas del mar circundante tampoco ayuda a alimentar la hipótesis de un deshielo catastrófico de la Antártida, más bien lo contrario. Las anomalías de temperaturas del mapa de la NOAA están referenciadas a los años ochenta del pasado siglo.




   En cuanto a las temperaturas medidas desde satélite por los dos sistemas UAH y RSS desde 1979 tampoco apuntan a ningún calentamiento. No obstante, de producirse el previsible desprendimiento de icebergs en la Antártida el fenómeno será amplificado en los medios como algo tan extraño como el calor veraniego del sur peninsular. 






FUENTES
De Alexrk2 - Trabajo propioData from http://nsidc.org/data/moa/ - Haran, T., J. Bohlander, T. Scambos, and M. Fahnestock compilers. 2005. 

https://www.ncdc.noaa.gov/temp-and-precip/msu/time-series/antarctic/lt/dec/ann

http://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/actualidad/antartida-divide-icebergs-gigantes-principio-del-fin_11630
http://www.ospo.noaa.gov/Products/ocean/sst/anomaly/


1 comentario:

  1. Además, ni aunque se derritiese toda la plataforma de Larsen subiría el nivel del mar, ya que está sobre el océano, no se trata de hielo continental. Un saludo.

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