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jueves, 9 de julio de 2026

OBSERVATORIOS CHAPUCEROS (7): TOLEDO

 Desde 1982 continúa la observaciones de Toledo capital y habilitado como un empedrado "jardín japonés" desde 2016


El observatorio de Toledo ciudad fue un clásico, con datos desde 1920 a 1982, y con su presencia en el centro de la ciudad. Es evidente que sufrió los típicos problemas de influencia de la isla térmica urbana que inhabilitan la precisión de los datos de temperatura. Decía Camilo José Cela en uno de sus libros que en Toledo, en agosto, se podían freír huevos sobre las piedras. Eso en casi toda España no ha cambiado, evidentemente.

Aprovechando las instalaciones del IGN, con buen criterio, se situó el nuevo observatorio en las afueras de la ciudad de Toledo el nuevo observatorio. Como se ve en la foto, bien fuera de las influencia de la isla térmica.


Y sólo la presencia de una carretera:

En un acercamiento se empieza a apreciar que el jardín meteorológico es de un extraño color blanco. Ninguna presencia de césped o algo parecido que entre dentro de las normas de la Organización Meteorológica Mundial.


En realidad el jardín meteorológico consiste en un sembrado de piedras blancas. Eso es un perfecto concentrador del calor en los meses cálidos, induciendo temperaturas a metro y medio del suelo mucho mayores que si fuera un suelo de césped.

¿Cuándo se produjo el sembrado de piedras? Parece ser que eso ocurrió entre 2016 y 2017. En la bonita presentación de AEMET de los datos de mes de julio, día a día, desde 1982 se aprecia con exactitud la influencia de dicho sembrado a partir de esa fecha, seguramente mezclado con otras circunstancias como el cambio de sensores a resistencia de platino o de garitas, de grandes a pequeñas.

Y por supuesto la influencia en el resgistro de las máximas: el récord de la máxima del 13 de agosto de 2021, con 44,2ºC, y del mes de media más alta, julio de 2022:


Para más información sobre los problemas de la observación de las temperaturas, y especialmente las de verano de zonas cálidas se pueden repasar los siguiente artículos:


sábado, 27 de junio de 2026

EL SUPER EL NIÑO 2026 Y SUS POSIBLES EFECTOS SOBRE LOS PATRONES METEOROLÓGICOS MUNDIALES (3)

 Los episodios meteorológicos son difíciles de relacionar con el contexto general del comportamiento climático y proclives a ser interpretados en forma "cherry picking"


El episodio de calor intenso que afecta a Europa Occidental está generando la típica reacción de alarmismo mediático propio de cada verano. A la opinión pública es fácil de engañarla dado que su interpretación técnica está, lógicamente, fuera del alcance del conocimiento general. 

Se atribuye, por supuesto, al cambio climático, impulsando políticas que destruyen las economías europeas y favoreciendo "casualmente" a China, gran quemador de carbón, e indirectamente a las actividades propias  de nuestros lobbyes políticos autóctonos al servicio de esa tiranía, y de cuyas actividades estamos advirtiendo poco a poco . 

En el contexto sinóptico, la burbuja de aire cálido empujada por una depresión situada al sur es una situación típica en las cercanías de la Península Ibérica. Como se ve en las mismas latitudes, es una situación bastante excéntrica:



Debido a la enérgica evolución de El Niño 2026 las temperaturas a nivel mundial han sufrido un repunte que se espera continúe los próximos meses. Como ya he comentado, cabe esperar importantes perturbaciones en los comportamientos de gran escala de la atmósfera.




Lo que llama la atención estas semanas finales de junio y, previsiblemente, las primeras de julio, son los patrones sinópticos en ambos polos, que pueden tener relación con la situación de El Niño. En concreto parecen estar favorecidos patrones de presión negativas en las cercanías de dichos extremos del planeta en correspondencia con anomalías de presión positiva en latitudes más altas:


Esos patrones se mantendrán posiblemente hasta la segunda semana de julio tanto en el  Ártico, como en el Antártico:







Esto se manifiesta en forma de índices: el AAO (Antarctic Oscillation) como en la AO (Artic Oscillation), cuyos valores positivos persistentes están relacionados con esas anomálías de presión:
El Polo Sur está en su estación invernal al contrario que el Polo Norte, además de que sus configuraciones geográficas son inversas: tierra rodeada de océanos en el primer caso y al contrario en el segundo. No obstante las configuraciones parecen estar afectando positivamente a la extensión del hielo marino, que parte de valores bajos. En el caso de hielo sumado en ambos hemisferios se observa una recuperación:




En concreto, el hielo en el Ártico parece normalizarse con respecto a años anteriores:






Y en cuanto al hielo antártico prosigue la lenta recuperación tras el mínimo posterior a la explosión del Hunga Tonga, quién sabe:






viernes, 5 de junio de 2026

¿AFECTARÁ EL SUPER EL NIÑO 2026 AL CLIMA DE EUROPA EN VERANO? (2)

 ¿Han tenido los El Niño mas significativos un impacto en los veranos de Europa Occidental?


Después del estudio de una casuística abundante acumulada durante los últimos 150 años, hay aspectos que han quedado bastante claros en cuanto a la influencia del fenómeno en la zona del Pacífico y otras zonas más o menos aledañas ya fuera de ese entorno, como son las del Atlántico y el Indico. Por ejemplo, son conocidas las potenciales sequías estimuladas en la India o en el noreste brasileño. También son conocidas su capacidad de inhibición de los ciclones atlánticos. 

Son consecuencia, en cada caso, de la perturbación mundial de los patrones meteorológicos por la influencia de ENSO, y que son una fuente de capacidad de predicción a nivel estacional. Menos claro es ver patrones de influencia en la variabilidad climática estacional mas convencional. Por ejemplo en dilucidar si determinada estación del año será más húmeda o más fría en lugares tan alejados como Europa  Occidental. 

Partamos de la actualización de la temperatura media de El Niño de la zona 3,4 de Pacífico Central durante el pasado mes de mayo. En comparación con sus homólogos de los años 1957, 1972, 1982, 1991, 1997, 2002, 2015 y 2023, la evolución del de 2026 ya alcanza valores que superan a la mayoría. De acuerdo a las predicciones es muy probable que se alcancen valores, al menos, superiores a los 1,5ºC de anomalía positiva, tal vez llegando a los 2ºC.




Ayudándonos del reanálisis de NCEP/NCAR, para el mes de junio, la media de la composición de la anomalía de la precipitación, en comparación con la media de 1991-2020, nos informa de una mayor probabilidad de precipitación en buena parte del norte y centro de la Península. Parece apuntar, no sólo a inestabilidad convectiva en forma de chubascos en el interior, especial las zonas de montaña, sino también podría apuntar al paso de vaguadas de la circulación de latitudes medias también al norte, de forma que en el resto de Europa Occidental también hay una anomalía positiva. 

https://psl.noaa.gov/data/reanalysis/reanalysis.shtml


En línea con la anomalía de precipitación, cabría esperar que dada la época del año las temperaturas estuvieran mas bien por debajo de lo normal. Efectivamente, en la panoplia de años estudiados así ocurre como se ve abajo. He utilizado la temperatura en 850 Hpa, a unos 1500 metros sobre el nivel del mar aproximadamente. Parece que el patron circulatorio más probable es el de los oestes/noroestes en Europa Occidental, con predominio se sures sobre el Mediterráneo Central y parte de Europa Central. 




El patrón de presiones en superficies ratifica lo anteriormente dicho, con anomalías negativas dominando la zona del Atlántico mas cercana a Europa:





En otros escenarios no parece haber por el momento novedades: el monzón de la India progresa un poco más lentamente de lo normal:




Y en la zona africana del frente de convergencia intertropical, también la evolución parece desarrollarse conforme a la media:




viernes, 22 de mayo de 2026

A PROPÓSITO DEL SUPER EL NIÑO 2026 (1)

 

La inmediata gran ilusión de los emergencionistas se ampara en un fenomenal El Niño que influya decisivamente en el transcurso meteorológico de este verano


Según la NOAA, siempre ponderada, los modelos apuntan a una formación de El Niño el próximo mes, persistiendo durante el invierno de 2026-27 en el Hemisferio Norte. El evento, como tal, es casi seguro, pero hay mucha incertidumbre en su pico de mayor intensidad. Los El Niño mas fuertes del registro histórico se caracterizan por significativos acoplamientos océano-atmósfera durante el verano, y está por ver si esto ocurre este año. Los El Niño más fuertes no aseguran impactos fuertes, solo los hace mas probables.  Una vez formado continuará durante el próximo invierno muy probablemente.

https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc.shtml

Los eventos ENSO (El Niño Southern Oscillation) en su fase cálida ocurren, con diferentes intensidades, cada varios años en el Pacífico Ecuatorial. Suponen un cambio en las condiciones de temperatura del mar en sus capas más cercanas a la superficie, que sufren un claro calentamiento en la parte central y oriental de dicho mar. El acoplamiento con la atmósfera acaba perturbando la naturaleza de la circulación, sobre todo en las zonas cercanas al Pacífico, pero de una u otra forma también lo hacen a mayores distancias, por ejemplo, distorsionando las circulaciones monzónicas del planeta.

https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/precip/CWlink/MJO/enso.shtml





Las predicciones de los modelos se pueden seguir en:




El último El Niño ocurrió en 2023-24, aunque fue de intensidad moderada y rodeada antes y después de fases frías, también moderadas (La Niña). El de 2015-16 si fue de intensidad fuerte, alcanzando las anomalías calculadas por la NOAA casi 2,5ºC. Es conocida la eventual influencia en la ascendente temperatura general de la atmósfera planetaria. Lo más probable es que se produzca un repunte en ésta en los próximos meses. 




En sucesivos artículos iré haciendo un seguimiento tanto de la propia evolución de el fenómenos como de sus efectos meteorológicos y climáticos. En principio, he usado los datos brutos de temperatura de la zona 3,4 de ENSO para observar su evolución desde que hay datos. Dado que el fenómeno y sus efectos se describieron en los años sesenta del pasado siglo, la observación meteorológica de esta alejada zona marítima previa a esa fecha puede no haber sido muy precisa.
Bjerknes, J. (1969). Atmospheric teleconnections from the equatorial Pacific. Monthly Weather Review, 97(3), 163172. https://doi.org/10.1175/1520-0493(1969)097%3C0163:ATFTEP%3E2.3.CO;2

De esta forma he dispuesto la media anual de temperatura de esa zona con los datos oficiales. En tres cuarto de siglo sólo se percibe una subida de temperatura de medio grado aproximadamente, lo que no cuadra demasiado con las propias proyecciones del IPCC.




Más aún, desde 1976 hasta el presente, medio siglo, no se aprecia ninguna tendencia en la temperatura de esa zona. Esta ausencia de "reacción" de la zona al supuestamente catastrófico calentamiento global desconcierta a los expertos en el tema.



En cualquier caso, y a la espera de la manifestación del suceso, he representado la evolución mensual de la temperatura de los episodios El Niño más importantes desde 1950. Hasta ahora, como vemos, la de este año se sumerge en los valores propios de uno fuerte, pero no excepcional. Veremos.




lunes, 6 de abril de 2026

POCOS CAMBIOS EN EL CO2 EN LOS ÚLTIMOS 3 MILLONES DE AÑOS

 Un nuevo estudio descarta la importancia de los gases invernadero en los cambios climáticos de los últimos millones de años



Como indica Antón Uriarte en su Historia del Clima de la Tierra: 

“el Plioceno fue en su mayor parte mucho más cálido que el clima actual. Así lo indican tanto los estudios de pólenes y de fósiles de animales terrestres, como el análisis de los conjuntos de foraminíferos marinos. Al inicio del Plioceno, entre hace 5 millones y 4 millones de años, se frenó el enfriamiento que había venido ocurriendo en la segunda parte del Mioceno. Se invirtió la tendencia térmica y ya en el Plioceno Medio, durante el intervalo comprendido entre hace 4 millones y 3 millones de años, la temperatura global media era posiblemente unos 3ºC superior a la actual (Dowsett, 1999). Se ha denominado "Optimo Climático del Plioceno Medio" al intervalo específico de 300.000 años que va desde hace 3,3 millones hasta hace 3 millones de años. El estudio de atolones coralinos y de terrazas costeras indica que el nivel de los mares se elevaba entonces unos treinta metros por encima de la cota actual, debido al menor volumen de hielo acumulado en la Antártida y en Groenlandia. Todos los veranos, la banquisa del Océano Glacial Artico se descongelaba por completo”

https://drive.google.com/file/d/0B9O5jqdMbeZ0aGZCbFRuaXlzUU0/view?resourcekey=0-HNZN0OfRnJYlZG7aStG95Q

De acuerdo con el sexto informe del IPCC, la evolución de la temperaturas mundial durante los pasados 60 millones de años transcurrió como se ve en la siguiente gráfica y según distintos autores. Todos coinciden en que antes de entrar en la presente era glaciar (Pleistoceno), durante el llamado Plioceno, que evolucionaba hacia la anterior, las temperaturas eran claramente superiores a las actuales. No obstante evolucionaron en ese momento hacia temperaturas bastante más frías. La creencia era que una disminución de gases invernadero empujaron drásticamente el clima de la Tierra a la glaciación, acelerando el glaciarismo de la Antártida y comenzando el del Hemisferio Norte. 


Marks-Peterson, J., Shackleton, S., Higgins, J. 
et al. Broadly stable atmospheric CO2 and CH4 levels over the past 3 million years. Nature 651, 647–652 (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-025-10032-y

Con el significativo título de “Estables niveles en general de CO2 y  CH4 atmosféricos en los pasados 3 millones de años” , rompen o ponen en duda los autores el mito de la relación entre gases invernaderos y período cálido de finales del plioceno, hasta pretender ser el paradigma de clima hacia el que nos dirigiríamos por el calentamiento global.

Se conocen las andanzas del CO2 en los últimos 800.000 años con cierto detalle gracias al análisis de los testigos de hielo polares. Pero es muy interesante saber que ocurrió desde que empezó la era de los glaciares, el Pleistoceno, hace 2,6 millones de años, y aún antes en los años previos a ese período, y que están comprendidos en lo que se denomina Plioceno.

Aunque el problema de los testigos de hielo más viejos es que la mezcla de los estratos y su estrechamiento por compresión hace difícil un análisis continuo de los gases integrados, sí que es posible estudiarlos por partes independientes y reconstruir las medias a largo plazo. Han podido hacer el correspondiente de hasta 3,1 millones de años de los núcleos de hielo extraídos en el área Antártida de Allan Hills. Los datos indican que los niveles de CO2 y CH4 en el comienzo del Pleistoceno están dentro del rango de variabilidad observada para los últimos 0,8 millones de años. No se ven cambios significativos del CH4 y sí una pequeña caída del CO2 de 25 ppm desde 2.9 a 1.2 millones de años, seguido por una media estable a lo largo de la transición del Pleistoceno medio

Lo más novedoso es que detectan que en las muestras del final del Plioceno (2.8-3.1 Ma) el aire atrapado está contaminado por la adición de CO2 de la materia orgánica respirada. Usaron una corrección por medio de los isótopos estables del carbono, que les indican que las muestras  del final del Plioceno está dentro del rango medio en el Pleistoceno temprano, unas 300 ppm, claramente por debajo de la concentración que se suponía, que era comparable a las actuales y que nos avocaría a un clima similar.

En el gráfico de abajo los resultados del estudio están marcados con un cuadrado en blanco, extraídos de la técnica aplicada: los valores a largo plazo desde hace 3 millones de años se mantiene en torno a las 300 partes por millón. A fecha de 2026 estamos en mas de 420 ppm.

 En la versión preprint (diciembre de 2024) se añade un comentario que desaparece del resumen original: “Los cambios observados en gases de invernadero son pequeños relativamente comparados tanto a los enfriamientos locales como a los globales observados en los mismos núcleos (Shackleton et al., 2024a, b) y los registros independientes de sedimentos marinos, sugiriendo que otros componentes del sistema climático contribuyeron al enfriamiento global de los últimos 3 millones de años”

CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

A pesar de que un clima más cálido en el Plioceno final y comienzo del Pleistoceno, nuestro nuevo registro de gases invernadero indica que la media de los niveles atmosféricos de CO2 y  CH4 están por debajo de los valores preindustriales. Un valor medio atmosférico de CO2 de 250 ppm en el final del Plioceno es difícil de reconciliar con valores interglaciares que exceden los 400 ppm. Nuestro registro sugiere que otros procesos (cambios en la circulación oceánica, albedo) juegan un importante papel  en explicarlo.


sábado, 28 de marzo de 2026

SIN TENDENCIA EN LA TORRENCIALIDAD EN CANARIAS (NI EN NINGUNA PARTE)

 Lo que explica la variabilidad climática no necesita explicarse por otras razones


Parece que la borrasca Therese ha dejado abundantes acumulados en Canarias, con valores superiores a los 200 mm en muchos puntos. Como destaca la noticia de “Canariasahora” parece que se quiere utilizar la palabra “histórica” para hacer hincapié en su persistencia. El Consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobernín de Canarias, Mariano Zapata ha aprovechado para resaltar “la creciente intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos”. Pertenece al Partido Popular, cuya visión del asunto es exactamente la misma que la de la izquierda, por cierto. Además resulta que no se ha tomado la molestia de comprobarlo siquiera.

https://www.eldiario.es/canariasahora/ciencia_y_medio_ambiente/engano-therese-mitos-realidades-clima-canarias-paso-borrasca-historica_1_13100910.html


De la Universidad de Las Palmas (ULPGC) ha surgido el correspondiente estudio, por parte del  geógrafo físico Pablo Máyer. Lo primero que destacan, objetivamente que la red de pluviómetros es mucho menor que hace años por lo que se ha perdido capacidad de análisis. Es curioso que, mientras se habla con preocupación de temas climatológicos, las observaciones, base fundamental de cualquier conocimiento, se han deteriorado enormemente, y no solo las de AEMET, parece ser. Por otro lado no parece haber ningún tipo de tendencia al alza (o disminución) de la lluvia torrencial.

Han estudiado 88 episodios en Canarias con acumulados de 200 mm o más en al menos un día. En 7 décadas se registraron por lo general entre 13 y 15 sucesos de ese tipo, con excepción de los años 60 que solo hubo 8 y la de los 2010 con solo 5.

En enero de 1979 una situación similar generó grandes lluvias y nevadas en las Canarias. Un artículo recogido en el repositorio de AEMET la recuerda, con consecuencias muy parecidas a las de Therese:

 https://repositorio.aemet.es/bitstream/20.500.11765/13881/1/TyC_2021_73%286%29.pdf.pdf

https://www.aemet.es/documentos_d/conocermas/recursos_en_linea/calendarios/cm-1980.pdf


Las advertencias tanto de la Organización Meteorológica Mundial como las de AEMET sobre que el ciclo del agua se está volviendo extremo o de la tendencia a disminución de las precipitaciones no tiene base científica, en realidad deberían ser proyecciones para el futuro, aunque contradictorios. Hasta ahora no se han cumplido, en un contexto declarativo de que ya estamos en “emergencia climática”. El propio informe CLIVAR del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico apunta a que las precipitaciones intensas (superiores a 20 mm diarios) se reducirán un 60% en Canarias. 

viernes, 13 de febrero de 2026

OBSERVATORIOS CHAPUCEROS (6): ZARAGOZA AEROPUERTO Y CASTELLÓN-ALMASSORA

 Ambos observatorios son un buen ejemplo de "contaminación" térmica y cambios de instrumentación


Ante el desconcierto de las pertinaces precipitaciones que, como hemos visto en un artículo anterior, contradicen el "relato" del calentamiento global, la Idea se ha dado un respiro con nuevos récords de temperaturas, en este caso de las mínimas, buscando contrarrestar las equívocas paradojas. Destacan la del observatorio de Castellón/Almassora con más de 2ºC a la anterior y la del Aeropuerto de Zaragoza.



Los observatorios de aeropuertos siempre han estado enfocados a registrar las variables meteorológicas en las cercanías de las pistas, como es lógico, al servicio de la aviación. Lo normal es que estén cerca de las cabeceras de pista. Una primera aproximación al observatorio de Zaragoza la sitúa en una zona llena de aparcamiento de aviones, carreteras y edificios. 



Una aproximación al lugar nos da una idea más clara de la influencia de la susperficies construídas y, además, los sensores instalados en una garita pequeña:



La sustitución de garitas "Stevenson" grandes a otras pequeñas reducidas a menos de la mitad no solo ha ocurrido en España durante los últimos 25 años sino también en otros países como Australia, añadiendo más de medio grado a las temperaturas medias, y sin contar la influencia en los récords:

https://wattsupwiththat.com/2026/02/08/another-temperature-bias-the-shrinking-stevenson-screen-warming/




Todos los récords que se han producido han sido en régimen de viento, Foehn, viento descendente que sufre calentamiento por compresión, que se une a la propia naturaleza del terreno, acumulador de calor en situaciones de temperaturas por encima de lo normal. En el caso de Castellón, la situación del observatorio no puede ser más lamentable, en un polígono industrial, rodeado de carreteras, edificios y placas fotovoltaicas: