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viernes, 6 de marzo de 2026

OTRO MARZO FRÍO Y LLUVIOSO

 Se mantienen la tendencias de este siglo, de marzos lluviosos y relativamente fríos. La capacidad de los embalses alcanzarán un máximo histórico, muy probablemente


El pasado año 2025 sufrimos, o disfrutamos, un mes de marzo extraordinariamente lluvioso, con dos veces y media las cantidades normales de precipitación. Curiosamente el noroeste y el Cantábrico quedaron al margen de esa circunstancia, lo que nos indica un paso de borrascas con centro al sur de la Península. Esto va en contra de las predicciones habituales de cambio climático, digan lo que digan.


Esto pasó tras un invierno seco que transcurrió con un chorro estratosférico muy fuerte de media, tras el que se produjo en marzo una súbita desaceleración, que impulsó un cambio de patrones meteorológicos que seguramente desviaron la circulación más al sur. Aunque en estos momentos se ha producido una cierta desaceleración también, no alcanza ni mucho menos los valores del año pasado. Como ya comenté, la velocidad de este chorro este año habrá sido afectado por la situación positiva de la QBO (Oscilación Quasibienal), desacelerándole. 


En consecuencia, el marzo del año pasado se produjo una fuerte anomalía de la presión atmosférica, reflejándose en la media del mes una recurrencia de bajas sobre el suroeste peninsular:






Fue el tercer mes de marzo más húmedo desde que AEMET calcula el total (1961). Los dos mayores son de 2018 y 2013. Claramente los marzos del siglo XXI están siendo más húmedos que los últimos 25 años del XX. Hay que ir a los lluviosos años sesenta para encontrar valores parecidos. No deja de ser curiosa la evolución. 


En cuanto a la evolución de la temperatura de marzo, con todas las reservas conocidas acerca de la calidad de los datos, es reconocible una relación con el patrón meteorológico general. Ya que comienza a aumentar la radiación solar, cuando la hay, los años lluviosos suelen estar relacionados con los años fríos. Los más cálidos son los años 80 y 90 coincidentes con los más secos y soleados:




Desde hace 40 años, 1996, hay tendencia a una disminución de la temperatura:




Además de lo que caiga hasta el domingo, la semana que viene, del 9 al 15 se esperan  precipitaciones por encima de los normal y bastante generalizadas, y, entre el 16 y el 22 más centradas en el norte y este. En cualquier caso, aunque no se alcancen valores como los del 2025 si estarán claramente por encima de lo normal. 



Una de las consecuencias positivas será la de que el agua embalsada alcance un máximo histórico, muy probablemente:




viernes, 13 de febrero de 2026

OBSERVATORIOS CHAPUCEROS (6): ZARAGOZA AEROPUERTO Y CASTELLÓN-ALMASSORA

 Ambos observatorios son un buen ejemplo de "contaminación" térmica y cambios de instrumentación


Ante el desconcierto de las pertinaces precipitaciones que, como hemos visto en un artículo anterior, contradicen el "relato" del calentamiento global, la Idea se ha dado un respiro con nuevos récords de temperaturas, en este caso de las mínimas, buscando contrarrestar las equívocas paradojas. Destacan la del observatorio de Castellón/Almassora con más de 2ºC a la anterior y la del Aeropuerto de Zaragoza.



Los observatorios de aeropuertos siempre han estado enfocados a registrar las variables meteorológicas en las cercanías de las pistas, como es lógico, al servicio de la aviación. Lo normal es que estén cerca de las cabeceras de pista. Una primera aproximación al observatorio de Zaragoza la sitúa en una zona llena de aparcamiento de aviones, carreteras y edificios. 



Una aproximación al lugar nos da una idea más clara de la influencia de la susperficies construídas y, además, los sensores instalados en una garita pequeña:



La sustitución de garitas "Stevenson" grandes a otras pequeñas reducidas a menos de la mitad no solo ha ocurrido en España durante los últimos 25 años sino también en otros países como Australia, añadiendo más de medio grado a las temperaturas medias, y sin contar la influencia en los récords:

https://wattsupwiththat.com/2026/02/08/another-temperature-bias-the-shrinking-stevenson-screen-warming/




Todos los récords que se han producido han sido en régimen de viento, Foehn, viento descendente que sufre calentamiento por compresión, que se une a la propia naturaleza del terreno, acumulador de calor en situaciones de temperaturas por encima de lo normal. En el caso de Castellón, la situación del observatorio no puede ser más lamentable, en un polígono industrial, rodeado de carreteras, edificios y placas fotovoltaicas:









viernes, 6 de febrero de 2026

LLUVIAS PERSISTENTES INESPERADAS EN EL SUR DE ESPAÑA

 


La persistencia de las lluvias invernales en nuestras latitudes desmienten las proyecciones de cambio climático


La continuada pertinacia de los sistemas de presiones bajas que atraviesan nuestra Península, como ya comenté en el artículo anterior, no deja de ser una circunstancia poco frecuente, aunque relativamente normal dentro de la esperada variabilidad sinóptica en nuestras latitudes. En invierno, el contraste baroclino entre altas y bajas latitudes favorecen la formación y circulación rápida de los sistemas de tiempo de latitudes medias, como el chorro y sus borrascas asociadas. Las acumulaciones de lluvia, espectacular en casos, ha llevado como no puede ser de otra forma a especular sobre su anormalidad, intentando relacionarlo como el calentamiento global, dando palos de ciego.


https://ec.europa.eu/regional_policy/sources/studies/regions2020/regions2020_climat.pdf

También he comentado recurrentemente que en nuestro país no hay ninguna tendencia de precipitación de las series largas (más de 100 años), lo cual induce la sospecha de que los patrones meteorológicos no han sido perturbados como se nos pretende hacer creer. Aunque los datos históricos de la precipitación no sean de una calidad perfecta, son algo más manejables que los dudosos datos de temperatura. Ésta última es una variable bastante más difícil de medir de lo que se supone, haciendo sus series difícilmente creíbles. 

Pero ¿Cuál es el pronóstico que hace el IPCC para la precipitación en nuestro país? En función del grado de desarrollo del cambio climático se establece tres umbrales: 1,5º, 2º y 4ºC. Las proyecciones destacan que según se fuera incrementando la temperatura media del planeta, las repercusiones en cuanto a precipitación serían muy diferentes. 

Estiman los modelos que los anticiclones subtropicales ascenderían en latitud, "secando" las zonas cercanas a ello. En la figura de abajo se ve perfectamente que las zonas afectadas por aquellas deberían sufrir los efectos del calentamiento global. La Península Ibérica y, sobre todo, el sur de la misma debería estar abocadas a la carencia de precipitaciones. 

IPCC_AR6_WGI_FullReport.pdf

Otro tanto ocurriría con la humedad residente en el subsuelo:


También establece una predicción para los cambios en la intensidad de la precipitación. Curiosamente, salvo en el peor de los escenarios y no demasiado, no se esperan cambios a mayor intensidad de precipitación en la Península:



Ya  expuse en el artículo anterior la relación que hay entre la precipitación invernal en la Península con la Oscilación Ártica, que es, muy en general, la diferencia de presión en superficie entre el Ártico con el norte de los Océanos Atlántico y Pacífico. Situándonos en la precipitación invernal según AEMET:

Este período de lluvias abundantes correlaciona con un índice AO muy negativo:


Los inviernos muy lluviosos tienen en común que el índice AO está en fase negativa. Los lluviosos años 60 del pasado siglo se caracterizaron por ser muy húmedos:

Además la AO correlaciona con la fortaleza del vórtice estratosférico polar, es decir con velocidad del flujo de oeste en la estratosfera. A menor velocidad, más bajo es el índice AO (mayores presiones en superficie en el casquete polar). La correlación es de 0,44.




Desde el comienzo del invierno meteorológico, a finales de noviembre, la media del viento zonal en esa zona de la estratosfera ha estado por debajo de la media. Ahora, tras un período positivo tiende a valores negativos:


El Centro Europeo predice hasta mediados de marzo valores que tiende a estar por debajo de la media, pero, de momento, sin calentamiento súbitos. Veremos lo que dará de si esta situación. En cualquier caso, los que quieran relacionar la pertinaz lluvia al calentamiento global tendrá que explicar el cambio de los patrones sinópticos, no las cantidades brutas de lluvia.





jueves, 15 de enero de 2026

A PROPÓSITO DEL DESHIELO DE GROENLANDIA

 Hace sólo unos pocos miles de años era bastante más cálida y con menos hielo


https://www.researchgate.net/publication/399479694_Deglaciation_of_the_Prudhoe_Dome_in_northwestern_Greenland_in_response_to_Holocene_warming

DEGLATIATION OF TH PRUDHOE DOME IN NORTHWESTERN GREENLAND IN RESPONSE TO HOLOCENE WARMING.  Walcott-George et al., 2026


Tras el rápido final de la última edad de hielo, hace unos 12000 años, se produjo un rápido calentamiento que condujo a unas temperaturas en general superiores a las actuales y especialmente en las zonas árticas. Esto ocurrió hace entre 8 y 4 mil años. Aunque los último informes del IPCC pretenden minimizar o negar la realidad de los números retorciendo los análisis paleoclimáticos, los estudios sobre el tema suelen ser contundentes. Todo esto es muy importante porque si durante el presente período interglaciar y el anterior, el eemiense, hace unos 125000 años, el clima terrestre era significativamente más cálido que el actual, atribuído de forma catastrófica al calentamiento global antropogénico, los fundamentos de las demenciales políticas europeas se caen del guindo.




Los detalles en la extensión de la capa de hielo tierra adentro de Groenlandia durante el holoceno medio (hace entre 8 y 4 mil años antes de ahora), no son muy conocidos porque los registros geológicos de fases con menos hielo que las modernas permanecen escondidas bajo el hielo moderno. Los investigadores perforaron 509 metros en el domo Prudhoe, en el noroeste de Groenlandia, para obtener material que evidencie la respuesta de la capa de hielo al calentamiento del Holoceno. Presentan pruebas, con la técnica de medidas de luminiscencia infrarroja estimulada de los sedimentos bajo el hielo, que indican que el suelo, actualmente bajo el hielo, estuvo expuesto a la luz del Sol hace 7.1 mil años, más/menos 1.1. 

En cualquier caso, se sabe que la capa de hielo de Groenlandia alcanzó el mínimo del Holoceno entre hace 5 y 3 mil años antes del presente, y luego avanzó hasta alcanzar su máximo en 1850 aproximadamente. Otros estudios realizados en la capa de hielo al sur de este domo, en Deltaso, revelan que era más pequeña que en el presente o ausente desde hace 10.1 mil años y 1850. En gran parte del Ártico las capas de hielo crecieron a partir de hace 4000 años tras su alcanzar su mínimo.

Esta completa desglaciación del domo de hielo, de 2500 km2 de extensión, situado en el extremo norte de la isla, va de la mano de una extensión reducida de otras capas de hielo en dicha zona, y es coherente con valores del isótopo O18, válido para analizar las temperaturas,  y utilizado también para modelar la profundidad de la capa de hielo. Los resultados apuntan una importante respuesta de la capa de hielo del noroeste de Groenlandia al calentamiento de principios del Holoceno, que se estima entre 3 y 5ºC superiores a las actuales. La desglaciación estuvo favorecida por las temperaturas de verano, que alcanzaron su máximo en el noroeste de Groenlandia entre hace 10 y 7 mil años, con valores entre 3 a 7ºC superiores a las actuales. 


miércoles, 31 de diciembre de 2025

POCOS CAMBIOS EN EL HIELO POLAR

 La Agencia Espacial Europea no detecta cambios significativos en el volumen de hielo Ártico


Se ha aireado últimamente que el volumen de hielo ártico para el mes de noviembre ha alcanzado un récord mínimo, en realidad casi a la par que el dato de 2016. Hay dos fuentes principales de datos de hielo Ártico: PIOMAS y CryoSat-AWI. La fuente de los datos que utilizan tienen orígenes bastante diferentes; el primero es básicamente un modelo y el segundo observa las zonas polares con altímetros desde satélite. 

PIOMAS: Pan-Arctic Ice Ocean Modeling and Assimilation System (Zhang and Rothrock, 2003). Las anomalías para cada año se calculan con respecto al período 1979-2023 para cada día del año. Es propiamente un reanálisis, no utiliza datos generados por ellos, y que usa un modelo acoplado de hielo y océano para proveer datos diarios y mensuales de estimaciones del espesor del hielo Ártio. El modelo ha sido desarrollado y mantenido por el PSC (Polar Science Center) en el Laboratorio de Física Aplicada (APL), un departamento de la Universidad de Washington. Asimila datos observados y utiliza como campos atmosféricos de superficie los reanálisis del NCEP-NCAR. Schweiger, A., R. Lindsay, J. Zhang, M. Steele, H. Stern, Uncertainty in modeled arctic sea ice volume, J. Geophys. Res., doi:10.1029/2011JC007084, 2011

Cryosat-AWI: la misión de la Agencia Espacial Europea, Earth Explorer CryoSat, es medir el espesor del hielo marino polar y monitorear los cambios en el hielo que cubre Groenlandia y la Antártida. Lleva a bordo un altímetro de interferometría de radar diseñado para medir los cambios del hielo en los márgenes de las vastas extensiones de hielo continental y del flotante en los océanos polares. El objetivo principal de Cryosat, cuya órbita pasa por los polos terrestres, es medir el grosor del hielo marino polar y monitorizar sus cambios en Groenlandia y la Antártida. 

https://www.esa.int/Applications/Observing_the_Earth/FutureEO/CryoSat

Pues bien, las medidas de la Agencia Espacial Europea para noviembre no indican ningún cambio significativo desde que hay datos (2011), mientras que la tendencia de PIOMAS es negativa. Si PIOMAS ingesta datos, como los que produce aquella, es sorprendente el resultado cuando menos.

También hay fuertes discrepancias en la anomalía del espesor de hielo para ese mes.  La observación por satélite sitúa con bastante mas resolución esa variable en el caso del cryosat, mientras que el modelo PIOMAS es mucho más burdo:


En conclusión parece bastante claro que al verosimilitud de los datos extraídos por la misión europea es bastante mayor que la del PIOMAS.


martes, 16 de diciembre de 2025

¿Acabará 2025 como un año normal en precipitaciones?

 Con las precipitaciones observadas y previstas este diciembre, 2025 puede acabar como un año pluviométrico normal en España


Tras los años secos de 2022 y 2023 se temía la reproducción de una típica sequía española, como la de el principio de los años 90 del pasado siglo. Luego, 2024 fue un año algo más húmedo de lo normal y 2025 parece que, tras superar un otoño relativamente seco, acabará como un año muy cerca de la media de 637 mm (1990-2020).

De enero a noviembre se han registrado 516 mm, por lo que la media de diciembre debería superar los 100 mm para acercarse a la anual normal. La media de diciembre es de 72 mm y considerando que este diciembre apunta a un mes húmedo, es bastante probable que se aproxime a esos 100 mm. Abajo, la precipitación media peninsular desde 1961. Se aprecian los años húmedos (los 60 y finales de los 70) y la sequía de principio de los años 90. Desde esta última sucesión de 6 años secos, los últimos 30 años no hemos sufrido graves aprietos de falta de lluvias. 



Esto se hace muy visible en el agua embalsada, con datos desde finales de los años 80, de forma que comienza con datos bajos relacionados con la dicha sequía:

https://www.embalses.net/

Con los datos de los calendarios meteorológicos de AEMET he reconstruido las series de volúmenes de precipitación deducidas de los caudales de las confederaciones hidrográficas. Hay datos desde 1947. Se observan algunos años secos al principio, la singularidad de los años sesenta, años con predominio de sequía en los 80 y 90, y la normalización de este siglo:


Como he comentado en algún artículo anterior, las reconstrucciones que se han hecho con las series largas de precipitación, desde 1900, no apuntan a ninguna tendencia, aunque con singularidades secas y húmedas:

https://www.aemet.es/es/idi/clima/registros_climaticos

Voviendo al principio y como conclusión, esta última quincena del año se esperan precipitaciones que, sumadas a las de la primera quincena, podrán alcanzar valores cercanos a esos 100 mm necesarios para acercarse mucho a la media normal anual. Qué sean en forma de lluvia o de nieve ya se comentará. En principio se esperan para las dos semanas navideñas temperaturas por debajo de lo normal.









viernes, 14 de noviembre de 2025

¿Cambio de patrones meteorológicos para este invierno 2025-2026?

 Las previsiones apuntan a un comienzo de invierno meteorológico con un vórtice polar debilitado


A mediados de noviembre, el enfriamiento por radiación en el Hemisferio Norte suele alcanzar valores que causan finalmente el establecimiento de las condiciones sinópticas propias de la estación invernal. De esta forma comienza las posibilidades de que se produzcan entradas frías por descolgamiento de masas de aire polares o cercanas a los polos. Como es sabido estas disrupciones están favorecidas por los calentamientos de los vórtices polares estratosféricos. 

Por cierto, los tres anteriores inviernos (2022 a 2024) se han caracterizado por temperaturas muy suaves en nuestro país coincidente, como veremos, con un vórtice polar estratosférico con ninguna o débiles rupturas. La variabilidad climática al final está determinada por múltiples factores, de forma que se producen intentos de interpretación y correlación adecuados para dilucidar los fenómenos, y que tengan funciones predictivas. 

Los vórtices polares estratosféricos se general en los respectivos inviernos de ambas zonas polares, en niveles (de 7 a 45 km de altitud) por encima de los fenómenos meteorológicos de superficie, pero influyen en los mismos. No todos los inviernos, sino unas 6 veces por década, se produce un evento de calentamiento que produce una drástica disminución del viento que fluye de oeste a este o, incluso, un cambio en su dirección. Esto tiene una potente influencia en el tiempo meteorológico de buena parte de las latitudes medias y altas. Para empezar debilita las corrientes en chorro de forma que el contenido air frio dentro de el tiende a expandirse invadiendo las latitudes medias de forma un tanto aleatoria.

Las ondas largas atmosféricas solo pueden viajar en vientos que soplen de oeste a este. Esa es la dirección en la que vuelan los vientos estratosféricos en la mayor parte de los polos y las medias latitudes en invierno. Pero más al sur entra en juego la Oscilación Quasi-bienal (QBO).

La QBO tiene un ciclo de aproximadamente 2 años. El ciclo alterna la dirección del viento del este al oeste de la estratosfera tropical. Si sopla del oeste, permite ondas en la estratosfera en las regiones subtropicales o si es del este los fuerza a romper cerca del polo. Esto explica porqué hay vientos del vórtice polar más débiles y mayores probabilidades de repentinos calentamientos estratrosféricos durante la fase este que en la oeste. En este momento estamos en una fase de la QBO del este, lo que favorece esa debilidad. No obstante la fase de La Niña en la que estamos es menos favorecedora  que la fase de El Niño.




A propósito del calentamiento global, no se ha encontrado un patrón que relacione este fenómenos con el mismo, como pasa con todos los relacionados con la variabilidad climática. Además los modelos climáticos no son capaces de predecir una tendencia. En cualquier caso los modelos meteorológicos para la segunda quincena de noviembre insisten en predecir una situación de debilitamiento del vórtice. Abajo en el gráfico de la NASA se observa rodeado en rojo la evolución prevista en los próximos día. Además se ve que el invierno pasado se caracterizó por un un vórtice con vientos del oeste muy por encima de la media, salvo el mes de marzo. 



Algo parecido ocurrió en los anteriores noviembres, con vientos zonales (del oeste) medios por encima de lo normal al nivel de los 10 hPa. Sospechosamente tras la explosión del Hunga Tonga (enero 2022) que emitió grandes cantidades de vapor de agua a la estratosfera. 


De forma que los noviembres de 2022, 2023 y 2024 fueron muy suaves con predominio de flujo de componente oeste o suroeste sobre España:



En la evolución 1961-2024 de la temperatura de noviembre en la Península se observan tres períodos: de 1961 a 1980, 1981-2021, y los tres últimos, claramente anómalos:


En cualquier caso la previsión para los próximos días es que se decelere hasta casi a cero el viento zonal medio de la corriente estratosférica del vórtice. Las consecuencias la sufrirán determinadas zonas del Hemisferio Norte, con descuelgue de masas de aire polares. Parece que en principio Europa Occidental, incluído el norte de España puede ser una de esas zonas.


En conclusión y viendo la predicción de la evolución del vórtice estratosférico polar para lo que queda de año, parece que el comienzo del invierno meteorológico tendrá unos patrones distintos a los anteriores, con situaciones de norte que no se han visto en los tres años anteriores.