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lunes, 6 de abril de 2026

POCOS CAMBIOS EN EL CO2 EN LOS ÚLTIMOS 3 MILLONES DE AÑOS

 Un nuevo estudio descarta la importancia de los gases invernadero en los cambios climáticos de los últimos millones de años



Como indica Antón Uriarte en su Historia del Clima de la Tierra: 

“el Plioceno fue en su mayor parte mucho más cálido que el clima actual. Así lo indican tanto los estudios de pólenes y de fósiles de animales terrestres, como el análisis de los conjuntos de foraminíferos marinos. Al inicio del Plioceno, entre hace 5 millones y 4 millones de años, se frenó el enfriamiento que había venido ocurriendo en la segunda parte del Mioceno. Se invirtió la tendencia térmica y ya en el Plioceno Medio, durante el intervalo comprendido entre hace 4 millones y 3 millones de años, la temperatura global media era posiblemente unos 3ºC superior a la actual (Dowsett, 1999). Se ha denominado "Optimo Climático del Plioceno Medio" al intervalo específico de 300.000 años que va desde hace 3,3 millones hasta hace 3 millones de años. El estudio de atolones coralinos y de terrazas costeras indica que el nivel de los mares se elevaba entonces unos treinta metros por encima de la cota actual, debido al menor volumen de hielo acumulado en la Antártida y en Groenlandia. Todos los veranos, la banquisa del Océano Glacial Artico se descongelaba por completo”

https://drive.google.com/file/d/0B9O5jqdMbeZ0aGZCbFRuaXlzUU0/view?resourcekey=0-HNZN0OfRnJYlZG7aStG95Q

De acuerdo con el sexto informe del IPCC, la evolución de la temperaturas mundial durante los pasados 60 millones de años transcurrió como se ve en la siguiente gráfica y según distintos autores. Todos coinciden en que antes de entrar en la presente era glaciar (Pleistoceno), durante el llamado Plioceno, que evolucionaba hacia la anterior, las temperaturas eran claramente superiores a las actuales. No obstante evolucionaron en ese momento hacia temperaturas bastante más frías. La creencia era que una disminución de gases invernadero empujaron drásticamente el clima de la Tierra a la glaciación, acelerando el glaciarismo de la Antártida y comenzando el del Hemisferio Norte. 


Marks-Peterson, J., Shackleton, S., Higgins, J. 
et al. Broadly stable atmospheric CO2 and CH4 levels over the past 3 million years. Nature 651, 647–652 (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-025-10032-y

Con el significativo título de “Estables niveles en general de CO2 y  CH4 atmosféricos en los pasados 3 millones de años” , rompen o ponen en duda los autores el mito de la relación entre gases invernaderos y período cálido de finales del plioceno, hasta pretender ser el paradigma de clima hacia el que nos dirigiríamos por el calentamiento global.

Se conocen las andanzas del CO2 en los últimos 800.000 años con cierto detalle gracias al análisis de los testigos de hielo polares. Pero es muy interesante saber que ocurrió desde que empezó la era de los glaciares, el Pleistoceno, hace 2,6 millones de años, y aún antes en los años previos a ese período, y que están comprendidos en lo que se denomina Plioceno.

Aunque el problema de los testigos de hielo más viejos es que la mezcla de los estratos y su estrechamiento por compresión hace difícil un análisis continuo de los gases integrados, sí que es posible estudiarlos por partes independientes y reconstruir las medias a largo plazo. Han podido hacer el correspondiente de hasta 3,1 millones de años de los núcleos de hielo extraídos en el área Antártida de Allan Hills. Los datos indican que los niveles de CO2 y CH4 en el comienzo del Pleistoceno están dentro del rango de variabilidad observada para los últimos 0,8 millones de años. No se ven cambios significativos del CH4 y sí una pequeña caída del CO2 de 25 ppm desde 2.9 a 1.2 millones de años, seguido por una media estable a lo largo de la transición del Pleistoceno medio

Lo más novedoso es que detectan que en las muestras del final del Plioceno (2.8-3.1 Ma) el aire atrapado está contaminado por la adición de CO2 de la materia orgánica respirada. Usaron una corrección por medio de los isótopos estables del carbono, que les indican que las muestras  del final del Plioceno está dentro del rango medio en el Pleistoceno temprano, unas 300 ppm, claramente por debajo de la concentración que se suponía, que era comparable a las actuales y que nos avocaría a un clima similar.

En el gráfico de abajo los resultados del estudio están marcados con un cuadrado en blanco, extraídos de la técnica aplicada: los valores a largo plazo desde hace 3 millones de años se mantiene en torno a las 300 partes por millón. A fecha de 2026 estamos en mas de 420 ppm.

 En la versión preprint (diciembre de 2024) se añade un comentario que desaparece del resumen original: “Los cambios observados en gases de invernadero son pequeños relativamente comparados tanto a los enfriamientos locales como a los globales observados en los mismos núcleos (Shackleton et al., 2024a, b) y los registros independientes de sedimentos marinos, sugiriendo que otros componentes del sistema climático contribuyeron al enfriamiento global de los últimos 3 millones de años”

CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

A pesar de que un clima más cálido en el Plioceno final y comienzo del Pleistoceno, nuestro nuevo registro de gases invernadero indica que la media de los niveles atmosféricos de CO2 y  CH4 están por debajo de los valores preindustriales. Un valor medio atmosférico de CO2 de 250 ppm en el final del Plioceno es difícil de reconciliar con valores interglaciares que exceden los 400 ppm. Nuestro registro sugiere que otros procesos (cambios en la circulación oceánica, albedo) juegan un importante papel  en explicarlo.


sábado, 28 de marzo de 2026

SIN TENDENCIA EN LA TORRENCIALIDAD EN CANARIAS (NI EN NINGUNA PARTE)

 Lo que explica la variabilidad climática no necesita explicarse por otras razones


Parece que la borrasca Therese ha dejado abundantes acumulados en Canarias, con valores superiores a los 200 mm en muchos puntos. Como destaca la noticia de “Canariasahora” parece que se quiere utilizar la palabra “histórica” para hacer hincapié en su persistencia. El Consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobernín de Canarias, Mariano Zapata ha aprovechado para resaltar “la creciente intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos”. Pertenece al Partido Popular, cuya visión del asunto es exactamente la misma que la de la izquierda, por cierto. Además resulta que no se ha tomado la molestia de comprobarlo siquiera.

https://www.eldiario.es/canariasahora/ciencia_y_medio_ambiente/engano-therese-mitos-realidades-clima-canarias-paso-borrasca-historica_1_13100910.html


De la Universidad de Las Palmas (ULPGC) ha surgido el correspondiente estudio, por parte del  geógrafo físico Pablo Máyer. Lo primero que destacan, objetivamente que la red de pluviómetros es mucho menor que hace años por lo que se ha perdido capacidad de análisis. Es curioso que, mientras se habla con preocupación de temas climatológicos, las observaciones, base fundamental de cualquier conocimiento, se han deteriorado enormemente, y no solo las de AEMET, parece ser. Por otro lado no parece haber ningún tipo de tendencia al alza (o disminución) de la lluvia torrencial.

Han estudiado 88 episodios en Canarias con acumulados de 200 mm o más en al menos un día. En 7 décadas se registraron por lo general entre 13 y 15 sucesos de ese tipo, con excepción de los años 60 que solo hubo 8 y la de los 2010 con solo 5.

En enero de 1979 una situación similar generó grandes lluvias y nevadas en las Canarias. Un artículo recogido en el repositorio de AEMET la recuerda, con consecuencias muy parecidas a las de Therese:

 https://repositorio.aemet.es/bitstream/20.500.11765/13881/1/TyC_2021_73%286%29.pdf.pdf

https://www.aemet.es/documentos_d/conocermas/recursos_en_linea/calendarios/cm-1980.pdf


Las advertencias tanto de la Organización Meteorológica Mundial como las de AEMET sobre que el ciclo del agua se está volviendo extremo o de la tendencia a disminución de las precipitaciones no tiene base científica, en realidad deberían ser proyecciones para el futuro, aunque contradictorios. Hasta ahora no se han cumplido, en un contexto declarativo de que ya estamos en “emergencia climática”. El propio informe CLIVAR del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico apunta a que las precipitaciones intensas (superiores a 20 mm diarios) se reducirán un 60% en Canarias. 

viernes, 13 de febrero de 2026

OBSERVATORIOS CHAPUCEROS (6): ZARAGOZA AEROPUERTO Y CASTELLÓN-ALMASSORA

 Ambos observatorios son un buen ejemplo de "contaminación" térmica y cambios de instrumentación


Ante el desconcierto de las pertinaces precipitaciones que, como hemos visto en un artículo anterior, contradicen el "relato" del calentamiento global, la Idea se ha dado un respiro con nuevos récords de temperaturas, en este caso de las mínimas, buscando contrarrestar las equívocas paradojas. Destacan la del observatorio de Castellón/Almassora con más de 2ºC a la anterior y la del Aeropuerto de Zaragoza.



Los observatorios de aeropuertos siempre han estado enfocados a registrar las variables meteorológicas en las cercanías de las pistas, como es lógico, al servicio de la aviación. Lo normal es que estén cerca de las cabeceras de pista. Una primera aproximación al observatorio de Zaragoza la sitúa en una zona llena de aparcamiento de aviones, carreteras y edificios. 



Una aproximación al lugar nos da una idea más clara de la influencia de la susperficies construídas y, además, los sensores instalados en una garita pequeña:



La sustitución de garitas "Stevenson" grandes a otras pequeñas reducidas a menos de la mitad no solo ha ocurrido en España durante los últimos 25 años sino también en otros países como Australia, añadiendo más de medio grado a las temperaturas medias, y sin contar la influencia en los récords:

https://wattsupwiththat.com/2026/02/08/another-temperature-bias-the-shrinking-stevenson-screen-warming/




Todos los récords que se han producido han sido en régimen de viento, Foehn, viento descendente que sufre calentamiento por compresión, que se une a la propia naturaleza del terreno, acumulador de calor en situaciones de temperaturas por encima de lo normal. En el caso de Castellón, la situación del observatorio no puede ser más lamentable, en un polígono industrial, rodeado de carreteras, edificios y placas fotovoltaicas:









viernes, 6 de febrero de 2026

LLUVIAS PERSISTENTES INESPERADAS EN EL SUR DE ESPAÑA

 


La persistencia de las lluvias invernales en nuestras latitudes desmienten las proyecciones de cambio climático


La continuada pertinacia de los sistemas de presiones bajas que atraviesan nuestra Península, como ya comenté en el artículo anterior, no deja de ser una circunstancia poco frecuente, aunque relativamente normal dentro de la esperada variabilidad sinóptica en nuestras latitudes. En invierno, el contraste baroclino entre altas y bajas latitudes favorecen la formación y circulación rápida de los sistemas de tiempo de latitudes medias, como el chorro y sus borrascas asociadas. Las acumulaciones de lluvia, espectacular en casos, ha llevado como no puede ser de otra forma a especular sobre su anormalidad, intentando relacionarlo como el calentamiento global, dando palos de ciego.


https://ec.europa.eu/regional_policy/sources/studies/regions2020/regions2020_climat.pdf

También he comentado recurrentemente que en nuestro país no hay ninguna tendencia de precipitación de las series largas (más de 100 años), lo cual induce la sospecha de que los patrones meteorológicos no han sido perturbados como se nos pretende hacer creer. Aunque los datos históricos de la precipitación no sean de una calidad perfecta, son algo más manejables que los dudosos datos de temperatura. Ésta última es una variable bastante más difícil de medir de lo que se supone, haciendo sus series difícilmente creíbles. 

Pero ¿Cuál es el pronóstico que hace el IPCC para la precipitación en nuestro país? En función del grado de desarrollo del cambio climático se establece tres umbrales: 1,5º, 2º y 4ºC. Las proyecciones destacan que según se fuera incrementando la temperatura media del planeta, las repercusiones en cuanto a precipitación serían muy diferentes. 

Estiman los modelos que los anticiclones subtropicales ascenderían en latitud, "secando" las zonas cercanas a ello. En la figura de abajo se ve perfectamente que las zonas afectadas por aquellas deberían sufrir los efectos del calentamiento global. La Península Ibérica y, sobre todo, el sur de la misma debería estar abocadas a la carencia de precipitaciones. 

IPCC_AR6_WGI_FullReport.pdf

Otro tanto ocurriría con la humedad residente en el subsuelo:


También establece una predicción para los cambios en la intensidad de la precipitación. Curiosamente, salvo en el peor de los escenarios y no demasiado, no se esperan cambios a mayor intensidad de precipitación en la Península:



Ya  expuse en el artículo anterior la relación que hay entre la precipitación invernal en la Península con la Oscilación Ártica, que es, muy en general, la diferencia de presión en superficie entre el Ártico con el norte de los Océanos Atlántico y Pacífico. Situándonos en la precipitación invernal según AEMET:

Este período de lluvias abundantes correlaciona con un índice AO muy negativo:


Los inviernos muy lluviosos tienen en común que el índice AO está en fase negativa. Los lluviosos años 60 del pasado siglo se caracterizaron por ser muy húmedos:

Además la AO correlaciona con la fortaleza del vórtice estratosférico polar, es decir con velocidad del flujo de oeste en la estratosfera. A menor velocidad, más bajo es el índice AO (mayores presiones en superficie en el casquete polar). La correlación es de 0,44.




Desde el comienzo del invierno meteorológico, a finales de noviembre, la media del viento zonal en esa zona de la estratosfera ha estado por debajo de la media. Ahora, tras un período positivo tiende a valores negativos:


El Centro Europeo predice hasta mediados de marzo valores que tiende a estar por debajo de la media, pero, de momento, sin calentamiento súbitos. Veremos lo que dará de si esta situación. En cualquier caso, los que quieran relacionar la pertinaz lluvia al calentamiento global tendrá que explicar el cambio de los patrones sinópticos, no las cantidades brutas de lluvia.





jueves, 15 de enero de 2026

A PROPÓSITO DEL DESHIELO DE GROENLANDIA

 Hace sólo unos pocos miles de años era bastante más cálida y con menos hielo


https://www.researchgate.net/publication/399479694_Deglaciation_of_the_Prudhoe_Dome_in_northwestern_Greenland_in_response_to_Holocene_warming

DEGLATIATION OF TH PRUDHOE DOME IN NORTHWESTERN GREENLAND IN RESPONSE TO HOLOCENE WARMING.  Walcott-George et al., 2026


Tras el rápido final de la última edad de hielo, hace unos 12000 años, se produjo un rápido calentamiento que condujo a unas temperaturas en general superiores a las actuales y especialmente en las zonas árticas. Esto ocurrió hace entre 8 y 4 mil años. Aunque los último informes del IPCC pretenden minimizar o negar la realidad de los números retorciendo los análisis paleoclimáticos, los estudios sobre el tema suelen ser contundentes. Todo esto es muy importante porque si durante el presente período interglaciar y el anterior, el eemiense, hace unos 125000 años, el clima terrestre era significativamente más cálido que el actual, atribuído de forma catastrófica al calentamiento global antropogénico, los fundamentos de las demenciales políticas europeas se caen del guindo.




Los detalles en la extensión de la capa de hielo tierra adentro de Groenlandia durante el holoceno medio (hace entre 8 y 4 mil años antes de ahora), no son muy conocidos porque los registros geológicos de fases con menos hielo que las modernas permanecen escondidas bajo el hielo moderno. Los investigadores perforaron 509 metros en el domo Prudhoe, en el noroeste de Groenlandia, para obtener material que evidencie la respuesta de la capa de hielo al calentamiento del Holoceno. Presentan pruebas, con la técnica de medidas de luminiscencia infrarroja estimulada de los sedimentos bajo el hielo, que indican que el suelo, actualmente bajo el hielo, estuvo expuesto a la luz del Sol hace 7.1 mil años, más/menos 1.1. 

En cualquier caso, se sabe que la capa de hielo de Groenlandia alcanzó el mínimo del Holoceno entre hace 5 y 3 mil años antes del presente, y luego avanzó hasta alcanzar su máximo en 1850 aproximadamente. Otros estudios realizados en la capa de hielo al sur de este domo, en Deltaso, revelan que era más pequeña que en el presente o ausente desde hace 10.1 mil años y 1850. En gran parte del Ártico las capas de hielo crecieron a partir de hace 4000 años tras su alcanzar su mínimo.

Esta completa desglaciación del domo de hielo, de 2500 km2 de extensión, situado en el extremo norte de la isla, va de la mano de una extensión reducida de otras capas de hielo en dicha zona, y es coherente con valores del isótopo O18, válido para analizar las temperaturas,  y utilizado también para modelar la profundidad de la capa de hielo. Los resultados apuntan una importante respuesta de la capa de hielo del noroeste de Groenlandia al calentamiento de principios del Holoceno, que se estima entre 3 y 5ºC superiores a las actuales. La desglaciación estuvo favorecida por las temperaturas de verano, que alcanzaron su máximo en el noroeste de Groenlandia entre hace 10 y 7 mil años, con valores entre 3 a 7ºC superiores a las actuales. 


miércoles, 31 de diciembre de 2025

POCOS CAMBIOS EN EL HIELO POLAR

 La Agencia Espacial Europea no detecta cambios significativos en el volumen de hielo Ártico


Se ha aireado últimamente que el volumen de hielo ártico para el mes de noviembre ha alcanzado un récord mínimo, en realidad casi a la par que el dato de 2016. Hay dos fuentes principales de datos de hielo Ártico: PIOMAS y CryoSat-AWI. La fuente de los datos que utilizan tienen orígenes bastante diferentes; el primero es básicamente un modelo y el segundo observa las zonas polares con altímetros desde satélite. 

PIOMAS: Pan-Arctic Ice Ocean Modeling and Assimilation System (Zhang and Rothrock, 2003). Las anomalías para cada año se calculan con respecto al período 1979-2023 para cada día del año. Es propiamente un reanálisis, no utiliza datos generados por ellos, y que usa un modelo acoplado de hielo y océano para proveer datos diarios y mensuales de estimaciones del espesor del hielo Ártio. El modelo ha sido desarrollado y mantenido por el PSC (Polar Science Center) en el Laboratorio de Física Aplicada (APL), un departamento de la Universidad de Washington. Asimila datos observados y utiliza como campos atmosféricos de superficie los reanálisis del NCEP-NCAR. Schweiger, A., R. Lindsay, J. Zhang, M. Steele, H. Stern, Uncertainty in modeled arctic sea ice volume, J. Geophys. Res., doi:10.1029/2011JC007084, 2011

Cryosat-AWI: la misión de la Agencia Espacial Europea, Earth Explorer CryoSat, es medir el espesor del hielo marino polar y monitorear los cambios en el hielo que cubre Groenlandia y la Antártida. Lleva a bordo un altímetro de interferometría de radar diseñado para medir los cambios del hielo en los márgenes de las vastas extensiones de hielo continental y del flotante en los océanos polares. El objetivo principal de Cryosat, cuya órbita pasa por los polos terrestres, es medir el grosor del hielo marino polar y monitorizar sus cambios en Groenlandia y la Antártida. 

https://www.esa.int/Applications/Observing_the_Earth/FutureEO/CryoSat

Pues bien, las medidas de la Agencia Espacial Europea para noviembre no indican ningún cambio significativo desde que hay datos (2011), mientras que la tendencia de PIOMAS es negativa. Si PIOMAS ingesta datos, como los que produce aquella, es sorprendente el resultado cuando menos.

También hay fuertes discrepancias en la anomalía del espesor de hielo para ese mes.  La observación por satélite sitúa con bastante mas resolución esa variable en el caso del cryosat, mientras que el modelo PIOMAS es mucho más burdo:


En conclusión parece bastante claro que al verosimilitud de los datos extraídos por la misión europea es bastante mayor que la del PIOMAS.


martes, 16 de diciembre de 2025

¿Acabará 2025 como un año normal en precipitaciones?

 Con las precipitaciones observadas y previstas este diciembre, 2025 puede acabar como un año pluviométrico normal en España


Tras los años secos de 2022 y 2023 se temía la reproducción de una típica sequía española, como la de el principio de los años 90 del pasado siglo. Luego, 2024 fue un año algo más húmedo de lo normal y 2025 parece que, tras superar un otoño relativamente seco, acabará como un año muy cerca de la media de 637 mm (1990-2020).

De enero a noviembre se han registrado 516 mm, por lo que la media de diciembre debería superar los 100 mm para acercarse a la anual normal. La media de diciembre es de 72 mm y considerando que este diciembre apunta a un mes húmedo, es bastante probable que se aproxime a esos 100 mm. Abajo, la precipitación media peninsular desde 1961. Se aprecian los años húmedos (los 60 y finales de los 70) y la sequía de principio de los años 90. Desde esta última sucesión de 6 años secos, los últimos 30 años no hemos sufrido graves aprietos de falta de lluvias. 



Esto se hace muy visible en el agua embalsada, con datos desde finales de los años 80, de forma que comienza con datos bajos relacionados con la dicha sequía:

https://www.embalses.net/

Con los datos de los calendarios meteorológicos de AEMET he reconstruido las series de volúmenes de precipitación deducidas de los caudales de las confederaciones hidrográficas. Hay datos desde 1947. Se observan algunos años secos al principio, la singularidad de los años sesenta, años con predominio de sequía en los 80 y 90, y la normalización de este siglo:


Como he comentado en algún artículo anterior, las reconstrucciones que se han hecho con las series largas de precipitación, desde 1900, no apuntan a ninguna tendencia, aunque con singularidades secas y húmedas:

https://www.aemet.es/es/idi/clima/registros_climaticos

Voviendo al principio y como conclusión, esta última quincena del año se esperan precipitaciones que, sumadas a las de la primera quincena, podrán alcanzar valores cercanos a esos 100 mm necesarios para acercarse mucho a la media normal anual. Qué sean en forma de lluvia o de nieve ya se comentará. En principio se esperan para las dos semanas navideñas temperaturas por debajo de lo normal.