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domingo, 1 de junio de 2025

OBSERVATORIOS CHAPUCEROS (4): CÁDIZ Y ROTA

 

Dos protagonistas de récords con observatorios rodeados de cemento y superficies artificiales


Otros dos nuevos récords de máxima y mínima de mayo para más observatorios, como muestra el cuadro de abajo. Analizaré el de la mínima de Cádiz, batido por una décima, y el de la base de Rota, por nada menos que 3ºC, en este caso máxima. 

Hay que aclarar que dada la penuria de observaciones climatológicas en España se usan como tales la de observatorios aeronáuticos, cuya función principal es servir a los intereses de la aviación. Y se suele desconocer que la temperatura en las inmediaciones de la pista se usa para calcular la carga de los aviones: el aire cálido sustenta peor a los aviones que el frío, por lo que es una variable crítica fundamental y no se puede ignorar. Pero el perdedor es el dato climatológico que carece de sentido científico. 

Hay datos de temperatura en Rota desde 1988 y en Cádiz desde 1955, aunque en este último caso sospecho que antes estaría instalado en otra zona de la ciudad. 




Hay muchos casos espectaculares de chapuza observacional pero este es bastante pintoresco. Resulta que el observatorio que representa a la ciudad de Cádiz está situado en un embarcadero, sin ninguna superficie verde cercana. Literalmente es un aparcamiento asfaltado o cementado de yates y pequeños barcos. Incluso no parece evidente que la propia superficie del jardín meteorológico no sea una superficie artificial. Como la mayoría, contraviene las directrices de observación de la Organización Meteorológica Mundial. 






El caso de Rota es también evidente, aunque como ya he dicho cumplirá su objetivo aeronáutico perfectamente. El jardín (por llamarlo de alguna forma) es mínimo y está rodeado de inmensas zonas asfaltadas y cementadas, incluidos aparcamientos de coches y aviones. Absolutamente contaminado por superficies recalentadas.






DOCUMENTACIÓN EXTRA

sábado, 31 de mayo de 2025

OBSERVATORIOS METEOROLÓGICOS CHAPUCEROS (3): O(U)RENSE

 El de Orense sirve como buen recopilatorio de todos los problemas asociados a las vicisitudes de los observatorios provinciales



Comienza la temporada de récords de AEMET, inevitablemente con los primeros calores de la temporada, lo que ya da que pensar sobre los problemas de las observaciones meteorológicas. Aunque para el público debiera ser evidente que los métodos de observación de una variable tan elemental como la temperatura fueran perfectamente científicos, la realidad, vista en profundidad, dicta otras cosas bien distintas, como ya he desarrollado prolijamente en este blog. 




La instalación de los primero observatorios provinciales, ya establecidos como una red unida por telégrafo, se remonta a la mitad del siglo XIX, aunque con una continuidad difícil de las series e instrumentos, muy distintos a los actuales e, incluso, a los de hace un siglo. En los datos de la web de AEMET constan las observaciones de la primera instalación, desde 1920 hasta 1969, que estaría situada en el centro de la ciudad, afectadas con toda seguridad por los problemas de crecimiento de la ciudad en esas décadas. El actual observatorio, ya en las afueras, tiene datos desde 1972 hasta la actualidad.

Parece que el día 29 se ha batido por una décima el récord anterior (2017), llegándose a los 37,7ºC. La situación del Observatorio:


En una visión más cercana, gracias a Google Earth, se puede empezar a atisbar la naturaleza del problema de las altas temperaturas observadas. El Observatorio (obviar el puntero rojo) está situado encima de la flecha roja que he trazado. A unos pocos metros hay una aparcamiento asfaltado, y a unos pocos metros más todo tipo de edificios y carreteras. Es decir, para un efecto de isla térmica urbana no hace falta solo contemplar la influencia de todo el casco de la ciudad, que evidentemente existe y está estudiado, sino también las posibles influencias materiales cercanas, que son fuertes concentradores de calor y emisores de radiación infrarroja. 


FUENTES


Otros dos elementos que influyen en la magnitud de la temperatura observada residen,  tanto en las características del termómetro utilizado como en la garita que protege los instrumentos. Los antiguos termómetros de cristal, con bastante inercia, han sido sustituidos por resistencias eléctricas que reaccionan casi instantáneamente a los cambios de temperatura, por lo que la máxima tiene un sesgo hacia arriba en los días calurosos. Además la media se calcula con la máxima y mínima, por lo que también estará afectada. También las nuevas garitas, bastante más pequeñas que la antiguas robustas de Stevenson, también tienen un efecto, como ya se sabe. 


En conclusión, todas estas circunstancias referidas pueden tener un gran efecto durante las jornadas calurosas especialmente en las temperaturas máximas. Esto explica la incidencia de los récords de temperatura de las máximas del verano.

jueves, 24 de agosto de 2023

OLAS DE CALOR O TERMÓMETROS DESAFORADOS (4)

La sustitución de los termómetros tradicionales de cristal por los sensores de resistencia justifica sobradamente los récords de temperatura


He comentado abundantemente en este blog las distintas circunstancias que han afectado a las series de observación de la temperatura en superficie en España, cambios que además pude vivir durante mi vida profesional. Dejo aquí los distintos nexos. Hoy tampoco se han alcanzado los 40ºC en Burgos; paciencia:




Es evidente que tanto la localización en islas térmicas urbanas, el uso de garitas o "abrigos" que "calientan" las temperaturas y los cambios de sensores han ayudado a generar la histeria meteoclimática que todos sufrimos cada día, con la influencia en las políticas (económicas) que nos pueden llevar a la ruina.

Partiendo de esta circunstancia, es interesante comprobar si esto ha ocurrido en países de buena tradición científica, y en especial en los Estados Unidos. Dado que los cambios de entornos, métodos e instrumentación ha ido en paralelo en casi todo el mundo (hay muchas zonas sin datos) es evidente que los científicos norteamericanos de la especialidad no han eludido el tema.

X. Lin y K.G. Hubbard publicaron en 2008 un estudio haciéndose preguntas sobre los efectos de los cambios de sensores en los sistemas de observación de Estados Unidos:


Partamos del hecho de que las series climatológicas en todo el mundo se construyen a partir de la media de las temperaturas máxima y mínimas diarias. Hoy sería perfectamente factible, con los medios técnicos actuales, calcular la media diaria calculando la "integral térmica", es decir una media que tuviera en cuenta la evolución durante las 24 horas, estando bastante libre de efectos espúrios, o tal vez por esto mismo. La OMM define temperatura como la temperatura indicada por un termómetros expuesto al aire en un lugar protegido de la radiación directa del sol.

 Durante muchos años, desde finales del siglo XIX y allí donde hubiera observatorios, se ha medido la temperatura con termómetros de cristal, conocidos por todos. Son bastante sencillos y precisos y tenían la ventaja de que las medidas son comparables durante muchas décadas. Lo bueno de los datos a largo plazo reside más en que sean homogéneos, es decir que los métodos de medida no cambie a lo largo de los años.

El cambio, iniciado en USA en los años ochenta, de estos termómetros por sensores de resistencia eléctrica, tienen además la ventaja de ser susceptibles de que los datos sean  tratados digitalmente. En España se fueron implantando entre finales del anterior siglo y principios del corriente. En la práctica no hubo un antes y un después en extraer el dato de máxima y mínima con unos termómetros u otros. 

También tiene la ventaja de reaccionar muy rápido a los cambios de temperaturas. Lo que ocurre es que esta ventaja se convierte en desventaja ya que en el interior de los abrigos meteorológicos estos sensores detectan los grandes cambios que se producen en pequeñas escalas de tiempo, inhabilitando la comparación de los extremos con las series de los termómetros de cristal.

 En este caso los requerimientos de la Organización Meteorológica Mundial suponen una constante de tiempo de 20 segundos y realizar una media de todas las medidas que se hacen en un minuto como mínimo. Pero está demostrado en la práctica que la media de 1 minuto no es suficiente. De hecho en Estados Unidos se usa la media de 5 minutos.

En conclusión la recomendación de la OMM es muy variable, pudiendo oscilar la medida como la media de la variable en un período que puede oscilar entre 1 minuto a 10 minutos. ¿Esta diferencia puede tener importancia en cuanto a la precisión de las medidas en el continuo registro de temperaturas climatológicas? Y de darse ¿Cuál es su magnitud? ¿Cuál es el algoritmo de promedio más adecuado?

El experimento se llevó a cabo en la Universidad de Nebraska. Se utilizaron medidas “instántaneas” de termómetros de cristal y medidas de medias de 5 minutos de sensores de resistencia. En la gráfica correspondiente a las máximas durante el período de 1 año se observan grandes diferencias entre las temperaturas instantáneas y las medias de 5 minutos, con anomalías cercanas a 1ºC.

 


También compararon, durante 2 años, las medias de hasta 60 minutos con las medias realizadas en 1 minuto. Los extremos como se ve son muy llamativos y justifican la existencia de sistemáticos records de temperatura que son el resultado del método, porque los termómetros usados durante casi todo el período anterior nunca los darían.



En conclusión, los observatorios de Estados Unidos sufrieron cambios en la instrumentación de observación de la temperatura muy similar a la que hemos tenido en España. La gran diferencia es que la integración de la salida de los sensores se extiende a 5 minutos haciendo más homogéneas y comparables esas mediciones a las realizadas antes de los años ochenta con termómetros de cristal. Aún así son muy probales que estos sistemas registren récords de temperatura de gran magnitud. En España (y otros países) no nos debe sorprender la abundancia y potencia de los récords de temperatura máxima ya que la media de 1 minuto es mucho más susceptible a producir récords. Además deben sumarse a los efectos que narro en otros artículos del blog. De hecho los autores de la investigación aconsejan que las integraciones en Estados Unidos (y en todo el mundo) se hagan con la media de al menos 7 minutos. De otra forma las medidas sufrirán sesgos.

martes, 13 de julio de 2021

CAMINO DE LOS RÉCORDS DE TEMPERATURA

 Los climatistas no deben de perder la esperanza: los sistemas de observación generarán nuevos récords de temperatura, aunque no tengan nada que ver con el calentamiento global

En 3 entradas del blog (Olas de calor y termómetros desaforados 1, 2 y 3) ya he comentado prolijamente algunos de los importantes matices que hay que sopesar para valorar la medida científica de las temperaturas ambientes de uso climático. Aunque parece otra cosa, la medición precisa de la temperatura del aire no es algo obvio y pequeños cambios en las condiciones de observación suponen importantes diferencias.

El ambiente climatista afirmacionista se vio muy animado hace días por los valores desmesurados de la temperatura alcanzado en un área relativamente limitada de Canadá y Estados Unidos. Incluso se acuñó el ominoso término "domo de calor" para una situación natural de compresión del aire por el descenso de masas de aire unido a un efecto catatabático de montaña. El observatorio de Lytton, rodeado de montañas como se ve en la foto, se convirtió en una referencia esos días. Obsérvese el uso de una pequeña garita para acoger el sensor de temperatura.




Hasta hace unos 10 años las medidas se efectuaban en todo el mundo en condiciones parecidas a las de la imagen de abajo. Una gran garita (llamada de Stevenson) de madera acogía a diversos instrumentos, entre ellos termómetros de columna seco, húmedo, máxima y mínima. Stevenson, su diseñador, fue el padre del novelista. Antes hubo otros diseños pero este se impuso al principio del siglo XX por lo que en su tamaño grande tuvo mucho recorrido.


Este diseño necesitaba mucha atención de personal, el trabajo propio del Observador de no hace tantos años. Pero comenzando en los años ochenta hubo una serie de transformaciones técnicas que favorecieron el uso de otros sensores, instrumentos y garitas, pudiendo automatizarse y digitalizarse casi todas las observaciones. También se podía disminuir el tamaño de las garitas. También existen otros diseños aún más recogidos. Durante años se ha ido sustituyendo la medida de las temperaturas con el sensor moderno. En España eso fue ocurriendo básicamente desde los años noventa.

En cuanto a la medida de temperatura ambiente el cambio de un sistema a otro, con la ventaja evidente de dimensiones, se puede ver en la comparativa siguiente:



La diferencia básica entre los termómetros antiguos de columna y los sensores modernos (de resistencia) consiste en una mayor inercia de los primeros en los cambios de temperatura por lo que, aunque la precisión instrumental de la medida de ambos es aceptable, tiende a favorecer que el sensor moderno estime mayores los extremos, tanto los de máxima como los de mínima. La media no sufre mucho por eso pero en condiciones tan cálidas como las del verano de buena parte de España las diferencias entre un sensor y otro en los extremos puede ser de varias décimas. 

En el trabajo presentado en el International Journal of Climatology de 2015 Impact of two different size Stevenson screens on air temperature measured de Buisan et al. se pudo comprobar de forma precisa la naturaleza del sesgo de las actuales garitas. Calamocha desde luego no es el observatorio más cálido de España por lo que cabe sospechar que en los climas mas calurosos del sur de España, especialmente en verano, los sesgos pueden ser espectaculares. En este caso se llegó a detectar un sesgo en la máxima de verano (julio) de hasta 1,7ºC. Hay que tener en cuenta que Calamocha tiene unas temperaturas media de las máximas de julio de 31ºC. ¿Qué pasaría si se hiciera en observatorios con valores 3,4 o 5 grados más?

En España se han ido sustituyendo las antiguas y potentes garitas grandes por otras pequeñas desde hace unos 10 o 15 años. Con estos cambios de método de observación es fácil que bajo estas condiciones en muchos observatorios donde no haya habido ya máximas de récord recientemente se alcancen valores de unos 2,5ºC superiores a los registrados antiguamente. 

En Montoro hoy, 13 de julio, hace 4 años se batió el récord de temperatura con 47,3ºC. En este caso, como en todos,  además de la combinación de garita pequeña y sensor moderno hay que tener en cuenta la naturaleza del entorno y el estado de conservación de la garita. Una garita ennegrecida, como es el caso, y rodeada de materiales y terrenos que actúan como acumuladores de calor (asfalto y edificios) seguro que contribuyó al resultado. Capítulo aparte merece en muchos casos el hecho de que los observatorios de mas larga trayectoria hayan quedado contaminados por los efectos de isla térmica urbana.



lunes, 3 de agosto de 2020

BURGOS ALCANZARÁ ALGÚN VERANO LOS 40º PERO NO SERÁ POR EL CAMBIO CLIMÁTICO



Verano tras verano se irán sucediendo los récords de temperatura en España pero se pueden atribuir en gran medida a los cambios de ubicación y en los métodos de observación



Hace unos días el observatorio oficial del aeropuerto de Burgos/Villafría alcanzó los 38ºC que es la máxima registrada en un mes de julio desde que observaciones allí (1943). Igualmente se suceden todos los veranos la retahíla de récords en estaciones, sobre todo las secundarias, que se atribuyen sin ninguna duda al calentamiento global antropogénico. Ya he comentado en dos anteriores artículos la problemática, nada obvia, de hacer una medida realmente científica de la temperatura del aire con precisión de una décima de grado. Queda claro en esos artículos cual es la naturaleza del problema.


Como es un observatorio que conozco muy bien, he seguido sus vicisitudes a lo largo de muchos años y me parece de interés analizar su caso y abstraer conclusiones con respecto a otras muchas estaciones de la red. Observando las temperaturas por encima de los 37,5º que se han registrado desde 1943, lo primero que llama la atención es la sucesión de períodos cálidos, años 40, fríos, 50 a 70, y el reciente período de veranos cálidos que comienza en los ochenta. Hasta el año 2003 la temperatura máxima de Villafría no pasó de 38ºC (1987), siendo en años del siglo XXI cuando parece que se alcanza valores que comienzan a acercarse a los 40ºC (38,8ºC), aún no siendo aún espectacular.


En estos casi 80 años el Observatorio (base aérea y ahora aeropuerto) ha sufrido cambios en su ubicación, aunque esta razón tal vez se la que menos peso tenga en los cambios de las observaciones. Hasta el comienzo del siglo XXI estuvo situado a 1 kilómetro de la actual ubicación tal como se muestra en la imagen de Googleearth. Es posible que hoy por hoy esté rodeado de superficies más proclives a sufrir un calentamiento mayor que la antigua, que estaba en las cercanías de un bosquecillo.




Pero los problemas habituales para medir con coherencia la temperatura del aire no son sólo los de la isla térmica urbana o los cambios de localización que, desde luego, pueden introducir un sesgo importante, sino en los cambios de instrumentación y abrigo meteorológicos.  Las primeras fotos corresponden a las actuales garitas (de tipo Stevenson) que han ido sustituyendo a las anteriores de mayor tamaño que eran utilizadas oficialmente, y en concreto a la izquierda los alrededores y a la derecha un detalle de las instaladas en Burgos.



En un experimento realizado en Calamocha con garitas de ambos tamaños se estudió cual podía ser las diferencias medidas por ambas garitas. También hay que tener en cuenta que los antiguos termómetros de vidrio de máxima y mínima se han sustituido por sensores de resistencia. Estos sensores son de rápida respuesta en comparación con los de vidrio por lo que tienden a marcar máximas más altas (sobre todo en los meses cálidos) en unas cuantas décimas y mínimas más bajas. Las medias anuales se compensan pero los récords tienden a ser más habituales. Abajo se ve un detalle del experimento.




En el trabajo presentado en el International Journal of Climatology de 2015 Impact of two different size Stevenson screens on air temperature measured de Buisan et al. se pudo comprobar de forma precisa la naturaleza del sesgo de las actuales garitas. Calamocha desde luego no es el observatorio más cálido de España por lo que cabe sospechar que en los climas mas calurosos del sur de España, especialmente en verano, los sesgos pueden ser espectaculares. En este caso se llegó a detectar un sesgo en la máxima de verano (julio) de hasta 1,7ºC

Sin entrar hoy en la incidencia que tiene este asunto en la medición de las temperaturas medias, queda claro que sumando los efectos de garita de medio tamaño y de sensores de resistencia, que se utilizan desde los años 90, el récord de temperatura del Observatorio de Burgos/Villafría podría alcanzar los 40ºC sin necesidad de la ayuda del calentamiento global. Resultados parecidos o incluso más llamativos se pueden extrapolar a casi toda la red de observación.


miércoles, 27 de marzo de 2019

RECORDS DE CALOR Y TERMÓMETROS DESAFORADOS (II)



Cambios en los instrumentos y garitas meteorológicas pueden explicar todo o gran parte de la subida de la temperatura de las series históricas


Son frecuentes las noticias e informaciones alarmistas sobre continuos aumentos y récords de temperatura, acompañadas de calenturientos mapas en colores subidos para impactar a los lectores y televidentes, pero nunca se habla del origen y calidad de las observaciones en las que se apoyan. En este blog he comentado frecuentemente la "contaminación" de las series especialmente porque los observatorios históricos han quedado cercados por el cemento y asfalto urbanos. Pero estos no son los únicos elementos que afectan significativamente a las mediciones de la temperatura.





































Por ejemplo la sustitución de los típicos termómetros de columna para medir las máximas y mínimas (sobre las que se basa la temperatura media) por medidores de resistencia, aunque cambian poco la temperatura media, pueden afectar a los valores extremos amplificándolos con diferencias ocasionalmente de hasta +/-1ºC. Simplemente estas circunstancias son suficientes para explicar buena parte de los récords de temperatura.

Pero es en el "abrigo" de los sensores de la temperatura donde se pueden producir las mayores diferencias y afectar además a las temperaturas medias. Un buen ejemplo de lo anterior se refleja en un estudio hecho en España y publicado en el International Journal de Climatology (Samuel Buisán et al, 2015) con el título 
"Impact of two different sized Stevenson screens on air temperature measurements" 





En ese estudio se evalúa el impacto del tamaño de dos garitas de madera Stevenson, ventiladas naturalmente, en las medidas de la temperature del aire en la estación meteorológica de primer orden de Calamocha. El experimento se llevó a cabo durante un año y consistió en comparar las temperaturas del aire medidas en dos de los más comunes tamaños de garita usados por la Agencia estatal de Meteorología (AEMET) durante el último siglo;  la garita de Stevenson de tamaño medio empleada en las estaciones meteorológicas contra las de tamaño grande usadas mayoritariamente en las estaciones de primer orden.

Los resultados muestran que las garitas de tamaño medio dan valores bastante más altos de las temperaturas máximas (0,54ºC en media anual) mientras que el de las mínimas daba una desviación despreciable (-0,11ºC). Ese sobre calentamiento se producía en condiciones anticiclónicas de cielos despejados, viento débil y alta radiación solar por lo que las desviaciones se producen sobre todo en los meses más cálidos del año, entre mayo y octubre. Los tres cuadros de abajo reflejan las diferencias en las máximas, las mínimas y la media.






Evidentemente si las condiciones son de estabilidad, como es típica de la estación veraniega, los vientos en calma y la radiación estimularán aún más la diferencia:


En estas circunstancias el record de temperatura de la estación de Montoro en Jaén carece de credibilidad no sólo por la naturaleza de su entorno sino también por ser una garita medianaa y estar oscurecido su color blanco reflectante por efecto del tiempo. Los fuertes calores veraniegos estimulan las diferencias de medida sobre todo en zonas más cálidas que las de Calamocha como son las del Valle del Guadalquivir.




En resumidas cuentas los recurrentes titulares espectaculares de récords de temperatura, ya sea en sus extremos o en sus medias, deberían ser revisados cuidadosamente si hubiera alguna intención de salirse del alarmismo climático tan de moda y pretender volver a lo meramente científico. La propaganda política no es la mejor compañera de viaje del rigor de la medida.