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viernes, 22 de mayo de 2026

A PROPÓSITO DEL SUPER EL NIÑO 2026 (1)

 

La inmediata gran ilusión de los emergencionistas se ampara en un fenomenal El Niño que influya decisivamente en el transcurso meteorológico de este verano


Según la NOAA, siempre ponderada, los modelos apuntan a una formación de El Niño el próximo mes, persistiendo durante el invierno de 2026-27 en el Hemisferio Norte. El evento, como tal, es casi seguro, pero hay mucha incertidumbre en su pico de mayor intensidad. Los El Niño mas fuertes del registro histórico se caracterizan por significativos acoplamientos océano-atmósfera durante el verano, y está por ver si esto ocurre este año. Los El Niño más fuertes no aseguran impactos fuertes, solo los hace mas probables.  Una vez formado continuará durante el próximo invierno muy probablemente.

https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc.shtml

Los eventos ENSO (El Niño Southern Oscillation) en su fase cálida ocurren, con diferentes intensidades, cada varios años en el Pacífico Ecuatorial. Suponen un cambio en las condiciones de temperatura del mar en sus capas más cercanas a la superficie, que sufren un claro calentamiento en la parte central y oriental de dicho mar. El acoplamiento con la atmósfera acaba perturbando la naturaleza de la circulación, sobre todo en las zonas cercanas al Pacífico, pero de una u otra forma también lo hacen a mayores distancias, por ejemplo, distorsionando las circulaciones monzónicas del planeta.

https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/precip/CWlink/MJO/enso.shtml





Las predicciones de los modelos se pueden seguir en:




El último El Niño ocurrió en 2023-24, aunque fue de intensidad moderada y rodeada antes y después de fases frías, también moderadas (La Niña). El de 2015-16 si fue de intensidad fuerte, alcanzando las anomalías calculadas por la NOAA casi 2,5ºC. Es conocida la eventual influencia en la ascendente temperatura general de la atmósfera planetaria. Lo más probable es que se produzca un repunte en ésta en los próximos meses. 




En sucesivos artículos iré haciendo un seguimiento tanto de la propia evolución de el fenómenos como de sus efectos meteorológicos y climáticos. En principio, he usado los datos brutos de temperatura de la zona 3,4 de ENSO para observar su evolución desde que hay datos. Dado que el fenómeno y sus efectos se describieron en los años sesenta del pasado siglo, la observación meteorológica de esta alejada zona marítima previa a esa fecha puede no haber sido muy precisa.
Bjerknes, J. (1969). Atmospheric teleconnections from the equatorial Pacific. Monthly Weather Review, 97(3), 163172. https://doi.org/10.1175/1520-0493(1969)097%3C0163:ATFTEP%3E2.3.CO;2

De esta forma he dispuesto la media anual de temperatura de esa zona con los datos oficiales. En tres cuarto de siglo sólo se percibe una subida de temperatura de medio grado aproximadamente, lo que no cuadra demasiado con las propias proyecciones del IPCC.




Más aún, desde 1976 hasta el presente, medio siglo, no se aprecia ninguna tendencia en la temperatura de esa zona. Esta ausencia de "reacción" de la zona al supuestamente catastrófico calentamiento global desconcierta a los expertos en el tema.



En cualquier caso, y a la espera de la manifestación del suceso, he representado la evolución mensual de la temperatura de los episodios El Niño más importantes desde 1950. Hasta ahora, como vemos, la de este año se sumerge en los valores propios de uno fuerte, pero no excepcional. Veremos.




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