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martes, 17 de enero de 2023

Sobre el agujero de ozono que nunca existió

 El asunto del ozono se ha diseñado como ejemplarizante en relación al calentamiento global


De forma natural el ozono se forma en la estratosfera tropical y emigra hacia el resto de esa capa atmosférica planetaria. La teoría es que en las primaveras del hemisferio sur, en el aislado vórtice estratosférico polar antártico, una serie de reacciones catalizadas por el Cloro, extraído de sustancias contaminantes liquidan buena parte del ozono. En 1987, apoyándose en estas teorías, se prohibió el uso de determinados refrigerantes. La similitud con las actuales políticas "descarbonizadoras" es evidente, y tiene mucho que ver con los recientes informes de la Organización Meteorológica Mundial.

Según el más reciente informe del IPCC, la evolución de la concentración de las sustancias (parte de arriba de la figura) es la que se puede ver. La concentración fue aumentando en los años 50, 60 y 70 del pasado siglo hasta alcanzar sus máximos en torno al año 2000. Es decir, el efecto sobre la disminución de ozono debería haber estado subiendo durante la última mitad del siglo XX. 

En cuanto a la evaluación del ozono estratosférico, dado que hay pocos datos, se suele referenciar con respecto al período 1964-1980, años en los que, especialmente por los datos de Arosa en Suiza, parece que se mantuvo constante, aunque ya las concentraciones de clorofluorocarbonados habían ascendido grandemente. A partir de los ochenta, y a nivel mundial, no solo polar, se produce una leve disminución de unos pocos por ciento de la concentración. El registro más largo del mundo del total de ozono proviene de Arosa en Suiza, iniciado en 1926, y no muestra un sustancial cambio de largo plazo antes de 1980 (Staehelin et al., 2018), lo que pone en un brete toda la teoría.



En cualquier caso, hoy en día y gracias a la intensa monitorización de las mediciones de gases atmosféricos en la Antártida y otros lugares conocemos desde los años ochenta con bastante precisión su evolución. Tanto la extensión en kilómetros del "agujero de ozono" (otro eufemismo manipulador, en realidad una disminución relativa), como el déficit de ozono en las fechas clave de primavera, tras alcanzar un máximo en torno al año 2000 están en constante recuperación desde hace unos años. La propia Organización Meteorológica Mundial reconoce en ciertos años la importancia de la variabilidad climática natural en las variaciones, que puede ser la auténtica causa detrás de las mismas. 

En conclusión, desde un punto de vista científico no se prueba una relación cronológica entre el eventual período de disminución de la concentración de ozono con la propia variación de los componente que influyen teóricamente en su destrucción. 

El protocolo de Montreal, por el cual se ataca el supuesto problema de los gases que destruyen la famosa capa de ozono atmosférica, se pretenden usar como ejemplo de como, partiendo de un cerrado conocimiento sobre un problema científico, se pueden tomar medidas coordinadas a nivel mundial para su solución. Evidentemente este ejemplo, según ellos,  debería servir como ejemplo guía de lo que hacer para resolver la “emergencia climática” del cambio climático.

Esto es lo que expone el Grupo de Evaluación Científica del Protocolo de Montreal, respaldado por las Naciones Unidas (léase mundialismo), aunque para ello debe dejar claro que el conocimiento científico acerca del citado supuesto problema del ozono está perfectamente falsado en los círculos de la ciencia. Aunque para los legos en la materia, el asunto en realidad es bastante abstruso, las divagaciones para convencernos de que la acción positiva de reducir la concentración de gases ozonicidas (que en realidad prácticamente no ha comenzado) está ya en marcha, no parecen corresponderse con la cronología de los datos. Y mucho menos con los propios efectos en las concentraciones que puede ejercer la variabilidad climática, como se reconoce.

 FUENTES: https://report.ipcc.ch/ar6/wg1/IPCC_AR6_WGI_FullReport.pdf 

https://csl.noaa.gov/assessments/ozone/2018/downloads/2018OzoneAssessment.pdf

https://ozonewatch.gsfc.nasa.gov/

sábado, 2 de noviembre de 2019

¿EL FIN DEL NEGOCIO DEL AGUJERO DE OZONO?

El supuesto origen antropogénico del agujero de ozono se tambalea y parece más probable la influencia de los cambios de circulación atmosférica






De acuerdo a las medidas de los satélites de la NASA y NOAA, ell agujero annual de ozono ha alcanzó su máxima extensión de 16,4 millones de km cuadrados el 8 de setiembre y luego se encogió hasta los 10 el resto de setiembre y octubre. Durante años, con condiciones meteorológicas “normales”, el agujero de ozono crecía a una área máxima de unos 20,7 millones de km2 al final de setiembre y principios de octubre.

Los científicos de la NASA justifican esta drástica disminución por las temperturas más cálidas que se han registrado este año en la estratosfera, especialmente en la capa entre los 11 a 40 kilómetros donde se sitúa el ozono. El agujero de ozono se forma durante el final del invierno del Hemisferio Sur. Se supone, según la enrevesada teoría, que la química de los contaminantes de cloro y bromo carbonados actuantes sobre nubes formadas en esos altos niveles, y a bajísimas temperaturas, destruyen el ozono. A temperaturas más cálidas de lo normal, como ha pasado este año, se forman menos nubes estratosféricas limitando el proceso de destrucción.

Pues resulta que los científicos de la NASA con la boca pequeña tienen que reconocer que simplemente un cambio en la circulación atmosférica ha sido capaz de producir  el agujero de ozono mas pequeño de los 40 años de los que hay registro. Por cierto un período de observación realmente corto para ser esclarecedor. Susan Strahan, que trabaja en NASA Goddard, afirma  que realmente es un raro episodio que intentan aún comprender pero no se intenta relacionar en cualquier caso con cambios climáticos.

Los sistemas meteorológicos que han perturbado al vórtice polar que sostiene el fenómeno han sido este años inusualmente fuertes, permitiendo mezclar el aire de distintas latitudes cambiando las circulaciones más frecuentes Oeste/Este por otras con más componente Norte/Sur. A la par el vórtice polar se debilitó haciendo lo mismo con el chorro polar que rodea la Antártida, que viajaba a velocidades muy inferiores a lo habitual. Esto permitía a su vez al aire a hundirse en la baja estratosfera donde se produce la destrucción de ozono. Esto causó dos efectos:
1 Calentaba la baja estratosfera por compresión
2. Los Fuertes movimientos meridianos de los sistemas de tiempo traían aire rico en ozono de latitudes más altas. Normalmente, y como un medio de desinformar acerca de este asunto, se suele hurtar a la opinión pública que el ozono estratosférico se forma en las regiones cálidas del planeta viajando luego hacia latitudes más altas al norte o al sur.

Utilizando datos de la NASA:
https://ozonewatch.gsfc.nasa.gov/statistics/annual_data.html

He reconstruido los datos de la extensión máxima anual del agujero de ozono en la Antártida. Como se ve en la gráfica se está produciendo un descenso sistemático desde los máximos de principio de siglo.




Lo mismo ocurre con las concentraciones de ozono en la atmósfera polar del Hemisferio sur. ¿Se debe atribuir a la disminución de los compuestos contaminantes?



El quinto informe del IPCC nos lo aclara. La concentración de los presuntamente mayores causantes del agujero de ozono (figura arriba), especialmente el CFC-12 aumentó hasta el año 2000 y manteníéndose luego prácticamente estable su concentración con un ligerísimo descenso. Lo único que quiere decir esto, y a la espera de una serie de observaciones mucho más largas, es que las variaciones de las concentraciones de ozono están más influenciadas por los cambios de circulación atmosférica que por otras teorías.


El ejemplo del ozono antártico y todo el activismo político que ha  arrastrado puede ser paradigmático de como se pretende movilizar ahora a la opinión pública con respecto al calentamiento global. Con observaciones de tan solo 1979 se improvisó una teoría que intentaba relacionar el descenso del ozono antártico en una determinada época del año con contamintantes humanos. Actuando durante los años 80 en los protocolos industriales para eliminar los compuestos halocarbonados de uso humano se acabaría el problema al cabo de muchas décadas, en torno a 2070. El protocolo de Montreal de 1987 prohibió a nivel mundial su uso. Ahora, sin conocer a fondo el funcionamiento del Sistema Climático, se pretende dar un salto cualitativo y cuantitativo en la intervención totalitaria mundialista en las libertades políticas y económicas.