Desde 1982 continúa la observaciones de Toledo capital y habilitado como un empedrado "jardín japonés" desde 2016
El observatorio de Toledo ciudad fue un clásico, con datos desde 1920 a 1982, y con su presencia en el centro de la ciudad. Es evidente que sufrió los típicos problemas de influencia de la isla térmica urbana que inhabilitan la precisión de los datos de temperatura. Decía Camilo José Cela en uno de sus libros que en Toledo, en agosto, se podían freír huevos sobre las piedras. Eso en casi toda España no ha cambiado, evidentemente.
Aprovechando las instalaciones del IGN, con buen criterio, se situó el nuevo observatorio en las afueras de la ciudad de Toledo el nuevo observatorio. Como se ve en la foto, bien fuera de las influencia de la isla térmica.
Y sólo la presencia de una carretera:
En un acercamiento se empieza a apreciar que el jardín meteorológico es de un extraño color blanco. Ninguna presencia de césped o algo parecido que entre dentro de las normas de la Organización Meteorológica Mundial.
En realidad el jardín meteorológico consiste en un sembrado de piedras blancas. Eso es un perfecto concentrador del calor en los meses cálidos, induciendo temperaturas a metro y medio del suelo mucho mayores que si fuera un suelo de césped.
¿Cuándo se produjo el sembrado de piedras? Parece ser que eso ocurrió entre 2016 y 2017. En la bonita presentación de AEMET de los datos de mes de julio, día a día, desde 1982 se aprecia con exactitud la influencia de dicho sembrado a partir de esa fecha, seguramente mezclado con otras circunstancias como el cambio de sensores a resistencia de platino o de garitas, de grandes a pequeñas.







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