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viernes, 6 de febrero de 2026

LLUVIAS PERSISTENTES INESPERADAS EN EL SUR DE ESPAÑA

 


La persistencia de las lluvias invernales en nuestras latitudes desmienten las proyecciones de cambio climático


La continuada pertinacia de los sistemas de presiones bajas que atraviesan nuestra Península, como ya comenté en el artículo anterior, no deja de ser una circunstancia poco frecuente, aunque relativamente normal dentro de la esperada variabilidad sinóptica en nuestras latitudes. En invierno, el contraste baroclino entre altas y bajas latitudes favorecen la formación y circulación rápida de los sistemas de tiempo de latitudes medias, como el chorro y sus borrascas asociadas. Las acumulaciones de lluvia, espectacular en casos, ha llevado como no puede ser de otra forma a especular sobre su anormalidad, intentando relacionarlo como el calentamiento global, dando palos de ciego.


https://ec.europa.eu/regional_policy/sources/studies/regions2020/regions2020_climat.pdf

También he comentado recurrentemente que en nuestro país no hay ninguna tendencia de precipitación de las series largas (más de 100 años), lo cual induce la sospecha de que los patrones meteorológicos no han sido perturbados como se nos pretende hacer creer. Aunque los datos históricos de la precipitación no sean de una calidad perfecta, son algo más manejables que los dudosos datos de temperatura. Ésta última es una variable bastante más difícil de medir de lo que se supone, haciendo sus series difícilmente creíbles. 

Pero ¿Cuál es el pronóstico que hace el IPCC para la precipitación en nuestro país? En función del grado de desarrollo del cambio climático se establece tres umbrales: 1,5º, 2º y 4ºC. Las proyecciones destacan que según se fuera incrementando la temperatura media del planeta, las repercusiones en cuanto a precipitación serían muy diferentes. 

Estiman los modelos que los anticiclones subtropicales ascenderían en latitud, "secando" las zonas cercanas a ello. En la figura de abajo se ve perfectamente que las zonas afectadas por aquellas deberían sufrir los efectos del calentamiento global. La Península Ibérica y, sobre todo, el sur de la misma debería estar abocadas a la carencia de precipitaciones. 

IPCC_AR6_WGI_FullReport.pdf

Otro tanto ocurriría con la humedad residente en el subsuelo:


También establece una predicción para los cambios en la intensidad de la precipitación. Curiosamente, salvo en el peor de los escenarios y no demasiado, no se esperan cambios a mayor intensidad de precipitación en la Península:



Ya  expuse en el artículo anterior la relación que hay entre la precipitación invernal en la Península con la Oscilación Ártica, que es, muy en general, la diferencia de presión en superficie entre el Ártico con el norte de los Océanos Atlántico y Pacífico. Situándonos en la precipitación invernal según AEMET:

Este período de lluvias abundantes correlaciona con un índice AO muy negativo:


Los inviernos muy lluviosos tienen en común que el índice AO está en fase negativa. Los lluviosos años 60 del pasado siglo se caracterizaron por ser muy húmedos:

Además la AO correlaciona con la fortaleza del vórtice estratosférico polar, es decir con velocidad del flujo de oeste en la estratosfera. A menor velocidad, más bajo es el índice AO (mayores presiones en superficie en el casquete polar). La correlación es de 0,44.




Desde el comienzo del invierno meteorológico, a finales de noviembre, la media del viento zonal en esa zona de la estratosfera ha estado por debajo de la media. Ahora, tras un período positivo tiende a valores negativos:


El Centro Europeo predice hasta mediados de marzo valores que tiende a estar por debajo de la media, pero, de momento, sin calentamiento súbitos. Veremos lo que dará de si esta situación. En cualquier caso, los que quieran relacionar la pertinaz lluvia al calentamiento global tendrá que explicar el cambio de los patrones sinópticos, no las cantidades brutas de lluvia.





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