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martes, 2 de mayo de 2017

EL GLACIARISMO EN ESPAÑA OSCILA AL RITMO DE LA VARIABILIDAD NATURAL


El estudio del hielo permanente de los Picos de Europa demuestra que en 12.000 años sólo hubo glaciares durante la Pequeña Edad de Hielo



































Foto de portada del libro "Cuevas heladas en el Parque Nacional Picos
de Europa fronteras subterráneas del hielo en el Macizo Central" de 
Manuel Gómez Lende


     En el libro, "La Pequeña Edad de Hielo en los Picos de Europa" (González Trueba, JJ 2007c), se estudian los fenómenos glaciares asociados a ese período, entre el siglo XIV y el XIX, de clima frío que ya he comentado profusamente en otros artículos. El trabajo parte del análisis de las huellas morfológicas glaciares y los restos de hielo relicto conservado, así como de las fuentes históricas.

    Esas huellas se han podido localizar con su base entre los 2.250 y los 2.350 metros. Ese glaciarismo fue de carácter marginal y condicionado por factores de localización. El proceso de deshielo sufrido desde el final de la Pequeña Edad de hielo, a mediados del siglo XIX ha provocado la desaparición total de algunos glaciares y la transformación en heleros y neveros del resto.

    Las primeras noticias de la existencia de glaciarismo en los Picos de Europa provienen de los viajeros y geógrafos del siglo XIX que comenzaron a explorar los macizos reseñados, como Casiano del Prado en 1860, y Saint Saud y Penck a caballo del cambio de siglo, culminado con un estudio clásico de glaciarismo cuaternario de Obermaier. En la segunda mitad del siglo XX y principio del XXI ha habido aportaciones nuevas, enlazando además con el máximo glaciar.
  
    La constatación de la existencia de heleros y neveros permanentes por encima de los 2.300 metros han corroborado el hecho de que esas montañas se encuentran en un punto cercano al límite de la glaciación, como parece ser que ocurrió durante la Pequeña Edad de Hielo. Justo en la transición entre esa fase fría climática y el presente período cálido, en 1856, Casiano del Prado observó en una de sus ascensiones veraniega una masa de hielo al norte de la Torre de Llambrión, al que consideró un glaciar. 

     A finales del XIX, el conde de Saint Saud y Penck reconocen el macizo y encuentra pequeños glaciares en los macizos central y occidental, apreciando la existencia de grietas. Pero casi dos décadas después del trabajo de Penck (1897), en 1914, Hugo Obermaier de la Universidad de Viena realiza el primer estudio sobre el glaciarismo cuaternario de los Picos de Europa. Curiosamente, pese a ser alumno del primero, niega el testimonio histórico de Casiano de Prado y Saint Saud de que existan glaciares en el macizo. Es muy probable que en esos 20 años los pequeños glaciares hubieran sufrido un brusco retroceso por el calentamiento que tuvo lugar durante esos años, una vez finalizada propiamente la Pequeña Edad de Hielo.

    También Pidal y Zabala en 1918 hablan de amplios neveros y ventisqueros bajo la pared norte de las Torres de Cerredo y del Llambrión. Entre 2001 y 2003  reconocimientos de campo han permitido constatar la existencia de restos de hielo y huellas morfológicas de origen glaciar de acumulación y de erosión asociadas a un período de avance muy reciente, atribuible al enfriamiento de la Pequeña Edad de Hielo. En 6 sectores se han encontrado esas huellas. Tanto en este caso como el de los Pirineos y otras zonas marginales europeas existen evidencias morfológicas de que esos glaciares corresponden a la Pequeña Edad de Hielo y no a un período anterior "de forma que tras el último avance Tardiglaciar, durante buena parte del Holoceno dichos sectores permanecieron deglaciados". La comprobación de que son recientes se afirma por la escasa erosión de las formas.






"La presencia de clastos y bloques afacetados evidencian el transporte subglaciar asociado a esa removilización de los conos de derrubios. Esto nos lleva a considerar que entre el Tardiglaciar y la Pequeña Edad de Hielo, a lo largo del Holoceno, hubo un período de tiempo durante el cual los circos permanecieron deglaciados, lo suficientemente largo como para permitir la construcción de dichos conos de derrubios"


     El máximo enfriamiento de ese período se alcanza en la primera mitad del siglo XIX, comenzando en ese momento el presente período cálido. Así, el testimonio de Casiano de Prado en 1856 sobre unos glaciares con sus frentes morrénicos coincide prácticamente con el momento de máximo expansión glaciar, seguramente desde el fin de la anterior Edad de Hielo, unos 12.000 años. Los testimonios de Saud y Penck, de finales del siglo XIX, se referían a unos glaciares ya en franco retroceso, y los posteriores de principio del XX ya su actividad se puede considerar desaparecida. En la actualidad sólo quedan heleros residuales carentes de dinámica.



      Otra manifestación de clima frío en los Picos de Europa son las llamadas cuevas de hielo, cavidades propias de la naturaleza kárstica alojadas en zonas de altitud de los mismos donde se mantiene de forma permanente importantes volúmenes de agua congelada. Registros isotópicos y polínicos en sus estratos se utilizan para reconstruir su paleoambiente reciente, ocasión difícil de igualar por las raras circunstancias que confluyen en este caso. Las edades datadas también en este caso hacen remontar la existencia de sus hielos subterráneos hasta los inicios de la Pequeña Edad de Hielo y en algún caso a un período inmediatamente previo a la misma.




     Las muestras que se han podido datar con el método del carbono 14 han dado resultados que se remontan su formación más antigua al comienzo de la Pequeña Edad de Hielo en el siglo XIV, mientras que en otros casos se ha podido constatar desde el siglo XVII. Esta datación está en pefecta consonancia con la evolución de los hielos glaciares de esa zona. En conclusión, como ocurre en otros casos, la paleoclimatología no parece alumbrar que, por comparación, el período cálido actual sea especialmente anómalo. En realidad todo apunta a que éste comenzó a mediados del siglo XIX cuando aún no se podía acusar a la contaminación humana de esa transición.


FUENTES

"Cuevas heladas en el Parque Nacional Picos de Europa fronteras subterráneas del hielo en el Macizo Central" de Manuel Gómez Lende
"La Pequeña Edad de Hielo en los Picos de Europa" (González Trueba, JJ 2007c)








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