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miércoles, 25 de marzo de 2020

LO QUE DICEN LAS CIFRAS DEL CORONAVIRUS Y TE OCULTAN

Una visión cercana de los datos de la incidencia de la enfermedad nos permiten un análisis directo y evidente que se nos hurta

De entre la abrumadora cantidad de información que se vuelca cada día sobre el tema hoy me ha llamado la atención la declaración voluntaria de ignorancia del CSIC, digna de pasar a la historia mundial de la mediocridad, que salva la cara del gobierno pero no explica para que existe ese organismo o, más propiamente hablando, cuáles son las cualificaciones de quién lo dirige. 






Entre la ignorancia y la manipulación, ignoro que pesa más en cada caso, también se presentan los datos en todos los medios de comunicación españoles en valores absolutos o en valores relativos pero nunca se someten al análisis de valores relativos a la población total. De esta forma se hace ignorar a la pobre masa ovina española a la aliviadora sensación de que en otros países están peor. Las cifras actuales nos dicen que puestas en relación a la población total las cifras españolas son peores o incluso bastante peores que las de Italia y China (de ser estas últimas ciertas cosa harto dudosa). 

En la página de internet de Whattsupwithat he encontrado una plasmación gráfica de los datos mundiales con respecto a la población total. Esta forma es en realidad la única forma de comenzar a empezar a hacer un análisis de la situación real. El sitio web es:
https://wattsupwiththat.com/

Con esa perspectiva las cifras españolas junto a las italianas son apabullantes pero también nos hablan, profundizando en ellas, de la naturaleza del problema. Willis Schenbach en esa web y analizando los datos de Italia da bastante en el clavo, desde mi punto de vista, y ofrece unas conclusiones que enervaría a mucha gente en España.








Un dato que es bien conocido en España es que el virus afecta, muchas veces gravemente, al grupo por encima de los 70 años, sobre esto no cabe duda. Pero no se aclara suficientemente que, dentro de la afectación de ese grupo, la enfermedad ataca a la población con enfermedades previas. Tanto Italia como España pueden presumir con razón de una población longeva, pero esta circunstancia hace que sean los países del mundo con más proporción de gente de edad con enfermedades crónicas, hecho que es estadísticamente inevitable. Schenbach observa estas circunstancias en los datos de Italia, en los que se ve, por ejemplo, las defunciones de pacientes con nada menos que tres o más enfermedades está en torno al 50%, cifra reveladora.



Y un interesante gráfico en el que se describe la casuística las enfermedades que acompañaban al virus:






Las conclusiones para España son muy parecidas pero con los siguientes matices que se observan fácilmente:
  • El aspecto positivo es que la gran esperanza de vida en España e Italia es un índice de buena cultura sanitaria y razonable sistema de salud.         
  • Las medidas de cierre de lugares públicos y de muchos lugares de trabajo con fuerte contacto humano es evidentemente acertado para controlar la expansión, pero se han tomado muy tarde.  
  • También sería imprescindible el trazado del contagio con generalizados análisis del virus: ni está ni se le espera. Segregar a los infectados eficientemente sería imprescindible pero la impotencia de los gestores parece indicar que eso es imposible a estas alturas.
  • Los contagios con resultados de muerte están siendo en lugares confinados (aunque no controlados por una lamentable falta de previsión) como son las residencias de mayores y los hospitales. 
  • Otros lugares confinados pero donde se producen infinitos contagios son las casas. En las grandes ciudades del mundo cada persona tiene muy poco metros cuadrados disponibles. En Madrid, las difíciles condiciones de vida de mucha gente hace que esa circunstancia sea aún más drástica. En muchos barrios populares, o no tan populares, cada persona puede disponer a veces de solo 10 o 15 metros cuadrados. Las casas son auténticamente criadores de virus y de esto no hablan los presentadores multimillonarios de la televisión con su chalets con jardín.
  • La confinación absoluta, por la que las personas (solas) no pueden salir a la calle bajo condiciones es absurda. Se pueden habilitar procedimientos razonables para que sea factible y también fácilmente controlable por la policía. Los gobernantes han fracasado hasta ahora y pretenden apuntarse un punto con la propaganda (televisiva) y la represión policial.
En cuanto a lo que dicen las cifras de defunciones es interesante compararlas en su contexto circunstancial y estacional. Como ya conté en otro artículo en 2018, es evidente la influencia de las temperaturas en la mortalidad. Se producen bastantes mas defunciones en España en los meses invernales que en los veraniegos. Y además los años con olas de frío se produce un pico de defunciones en conexión, con toda probabilidad, con enfermedades que afectan al aparato respiratorio.  


He hecho algo parecido con los datos de defunciones en marzo desde 2000, añadiendo la caracterización climática del mes según AEMET. MF: muy frío. F: frío. N: normal. C: cálido. También he añadido la anotación de años con incidencia de gripe que hicieron aumentar el número, no coincidiendo con su naturaleza climática. Es el caso de los años 2012 y 2015. En general, hay una coincidencia salvo en esos casos. Este año 2020 también será evidentemente una excepción. 




En fín, en marzo del año pasado, 2019, fallecieron 36764 personas, es decir casi 1200 cada día. La mejor forma de ver la incidencia de esta pandemia será restar las cifras de este marzo con respecto a la del año anterior. 

2 comentarios:

  1. Buenas tardes Alejandro.
    Excelente artículo. Otro asunto interesante a tratar sería la ineficacia de los test, que según varias fuentes oficiales como los CDC, coinciden en expresar la inquietante circunstancia que lo que están identificando no es el famoso coronavirus de Wuhan, sino que detectan todos los coronavirus asiáticos con los que estamos conviviendo siempre.

    Me temo que casi todas o todas las muertes por neumonía y otras afecciones que son achacadas al Covid-19 en realidad tienen causas más directas y evidentes (a mayor número de ancianos, población más enferma, recortes brutales en Sanidad, sin medios y miles de camas eliminadas, el sistema sanitario ya estaba colapsado, incremento de enfermedades respiratorias, terrorismo mediático que está causando pánico, angustia entre personas mayores enfermas que acuden en avalancha, que para colmo son mal diagnosticadas por estos test siendo tratadas con medicación altamente tóxica, equivocada, que les hace empeorar y morir con la etiqueta Covid-19.

    Otra cuestión que no se está divulgando, parece que el objetivo es matar de miedo a todo el mundo, porque Sí existen tratamientos exitosos frente a las neumonías (chinas o no) que ya se utilizan como la terapia intravenosa de Vitamima C (corriente principal ya recomendada por la Asociación Médica de Shanghai), o la cloroquina, vieja conocida frente a la malaria cuyo último estudio francés muestra una tasa de 100% de éxito (que parece que Trump piensa autorizar una masiva adquisición de este medicamento eficaz, asequible y más seguro).

    Por otra parte, es muy curioso, algo jamás visto, que los medios de comunicación estén 24 horas, los 7 días a la semana aterrorizando a la población, que se haya declarado una alarma mundial, cuando cada año siempre hay unos 1.6 millones de muertos por enfermedades respiratorias infecciosas letales como la tuberculosis, o las neumonías (antes de la neumonía de Wuhan, que nadie distingue), que causa 200 millones de casos al año (la mitad niños) y mata aún más que la tuberculosis, a varios millones anuales, ¿Y nunca se ha dado alarma alguna?

    En la propia China hay estudios que hablan de muertes anuales de neumonía de entre 2 y 16 millones de fallecidos, repito sólo en China, ¿y de nuevo, nunca se dio alarma alguna?

    Todo apunta a que el Covid-19 no son más que las neumonías y afecciones de las que siempre han estado matando a millones de personas durante décadas y siglos, sólo que este año nos las empiezan a vender por un marketing agresivo llamado coronavirus.

    Por último, me atrevo a afirmar que esta mortalidad covidiana es más iatrogénica que vírica, por el uso de antivirales, de amplio manejo en Italia y España, (y me queda por investigar otros países), sólo hay que ver los prospectos y comprobar que paradójicamente causan ¡¡más síntomas de gripe, neumonía!!, entre sus efectos secundarios muy frecuentes (1 de cada 10) encontramos síntomas de la gripe, fiebre, dolor de cabeza, vómito, ¡dificultad respiratoria!, ¡infección del tracto respiratorio! ¡propensión a infección por virus!, disminución de linfocitos, estos fármacos son bien conocidos por matar glóbulos rojos. Así que, aplicados a pacientes con patologías graves preexistentes, crónicas, o cualquier persona con cuadro de gripe, los van a empeorar. En otras palabras, los antivirales deberían llamarse medicación para la eutanasia.

    Pronto publicaré un artículo en mi blog sobre estas cuestiones con abundante documentación, en la que también incluiré esta rica aportación aquí presente.

    Un saludo

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  2. Gracias Alejandro por dilucidar científicamente este caso que es más mediático que clínico, generando una neurosis en la población española que está colapsando hospitales, la inutilidad del gobierno por no haber tomado medidas a tiempo, o desgobierno bicéfalo, son peores que el virus.

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