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martes, 26 de junio de 2018

LA PRIMAVERA RENIEGA DEL CAMBIO CLIMÁTICO


Lluvias y temperies primaverales de récord acallan las voces de los creyentes del cambio climático



Aunque difundiéndose con la boca pequeña se van conociendo los detalles y datos sobre la extraordinaria primavera meteorológica (marzo, abril y mayo) que acabó. Además de ser la más lluviosa desde que se compone una media general para España (1965), basta una simple mirada al mapa elaborado por AEMET del porcentaje de precipitación sobre lo normal (el treintenio 1981-2010) para ser consciente de su excepcionalidad. Se ha llegado a acumular hasta más de tres veces la precipitación media de esta estación que, salvo en zonas del Mediterráneo y Canarias, ha sido muy generosa. Además el mapa nos informa sobre el camino preferido por las borrascas: el suroeste. 




La precipitación media de España se elabora con una serie de estaciones que abarcan razonablemente el territorio, con datos desde 1965. Debido a lagunas en la observación es dudoso componerlo para años anteriores aunque hay datos centenarios de estaciones puntuales como veremos luego. 

A la vista del histograma general cabe destacar, entre una gran variabilidad, las lluvias abundantes de los años sesenta, la disminución en los ochenta y noventa, y la recuperación en este siglo con cinco años de los ocho más lluviosos de la serie de 54 años, aunque con gran variabilidad. Para recordar lo débil que es la memoria climatológica, nuestra percepción de primaveras más secas recientes está matizada por el hecho de que de las últimas 6, 3 han sido muy lluviosas (Una la primera y otra la tercera de la serie) y otras tres muy secas. 




En cuanto a los récords batidos la lista es muy larga. En cuanto a la precipitación primaveral destaca el récord pulverizado de Madrid/Retiro, observatorio con datos más que centenarios, de casi 300 l/m2 (falta el año 1939). Como se ve en la serie, además de la reseñada alta variabilidad, la tendencia (no significativa estadísticamente) es ascendente. Otros récords batidos de series, no tan largas, de observatorios principales son: Soria (datos desde 1944) y Rota (desde 1958).




No obstante, ha sido la precipitación en marzo la que ha llevado el peso de toda la primavera en lo que a precipitación se refiere. En el Retiro en concreto la precipitación de marzo fue excepcional dentro de los 119 años de observación. La he representado en la gráfica de abajo junto a la media móvil de 11 años. 

En ella, lo más notable desde el punto de vista meteorológico es el descenso pronunciado de la precipitación en los años ochenta y noventa del pasado siglo y la posterior recuperación. No obstante la tendencia es, aunque no significativa estadísticamente, a descender. En conclusión las tendencias de la precipitación en primavera históricamente están marcadas por las de marzo, compensándose con las de abril y mayo: sin tendencia significativa aunque con matices locales.



En cuanto a efémerides de precipitación en marzo, días de lluvia en primavera y días de lluvia en marzo e incluso de días de nieve en primavera (Guadalajara, Segovia y Soria) son innúmeras por lo que necesitaría otro artículo para explicarlas todas.

Como adelanté antes, la explicación sinóptica del comportamiento primaveral es la de mayor frecuencia de paso de borrascas al sur, con el anticiclón de Azores más potente pero más retirado hacia el este, y la baja del Atlántico norte acercándose más a la península.



Y ¿Qué nos dicen los modelos climáticos acerca de la primavera en la península? La tendencia de estos últimos 100 años debería haber sido hacia un descenso de precipitaciones en coherencia con la teoría del calentamiento global que implica un ascenso en latitud de las perturbaciones primaverales. En conclusión: la realidad contradice a los modelos climáticos, uno de cuyos pesimistas productos pongo aquí abajo.



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