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domingo, 16 de abril de 2017

LA DIFICULTAD DE LOS PRONÓSTICOS CLIMÁTICOS: EL NIÑO COMO EJEMPLO

El comportamiento extravagante de la Oscilación del Sur nos informa de la dificultad de los pronósticos climáticos


     Tras el en realidad no muy sorprendente El Niño costero invernal que ha producido inundaciones inesperadas en Perú, las temperaturas en la costa de ese país vuelven a su ser y hay cierta estupefacción entre los expertos. La causa de todo esto es que tras tres décadas de monitorización y estudio, y tras pensar que algo se sabía sobre el fenómeno, éste no deja de dar lugar a nuevos patrones novedosos.


El Niño costero en marzo y su comparación con la climatología


     De todos los episodios de El Niño que se han monitorizado desde los años 50 (aunque ha sido más exhaustiva desde los 80), tras uno intenso, como ha sido el caso de hace un año, se produce por lo general otro La Niña que además suele ser también intenso. Convencionalmente y por sus efectos en el clima global la variable medida es la temperatura del océano Pacífico ecuatorial central, no la costera del Perú. Pues bien, tras unos meses del año pasado caracterizado por La Niña débil, se ha pasado a un episodio neutral.





     Otra situación chocante es que normalmente los episodios El Niño estaban asociados a persistentes precipitaciones en California mientra ocurría lo contrario en los La Niña. Precisamente la situación esta vez ha sido inversa: persistente y drástica sequía con El Niño y record de precipitaciones en el corto intervalo de La Niña. Desmoralizante para los predictores estacionales.






     Y ahora viene el mayor dilema. ¿Cuál será la evolución de la presente situación neutral?. Muchos de los modelos que se usa para predecir el desarrollo de ese fenómeno predicen un El Niño dentro de unos meses pero los predictores desconfían porque las presentes condiciones en el Pacífico tropical no muestran todos los elementos que se suponen llevan a uno. Además pesa el hecho de que sólo una vez desde los años cincuenta ha habido una secuencia en tres años El Niño-La Niña-El Niño en 1963/1966.





    El reparto de probabilidades de los modelos entre los distintos escenarios en el tiempo es como sigue (figura de abajo). 
Hay dos tipos de modelos, los basados en la dinámica y los estadísticos. Los dinámicos pueden estar influidos por el ya agonizante episodio de El Niño costero por lo que los predictores han de descontar ese hecho que los propios modelos son incapaces de sopesar. Los estadísticos, que se basan en la experiencia de monitorización acumulada, ofrecen valores más bajos. Sólo la mitad de estos predicen un El Niño.


 
 






     De forma que la predicción final para el fenómeno y elaborada por profesionales expertos es que aunque la mayor probabilidad sea la de un El Niño, las probabilidades de que prosiga un neutral son también importantes. Lejos queda la posibilidad de un La Niña, algo más de un 10%, pero desde luego no se puede descartar. 





    Curándose en salud, los expertos advierten que el período primaveral es en el que menos habilidad tienen los modelos para predecir el ENSO. Teniendo en cuenta además las paradójicas condiciones entre las relativamente frías temperaturas del Pacífico occidental ecuatorial y las más cálidas orientales el pronóstico se presenta incierto.

1 comentario:

  1. Me parece que el fenómeno ENSO está mal enfocado, y que no es una consecuencia sino una causa de cambios climáticos, especialmente notables en la región del Pacífico y sus costas.
    El caso es, sin embargo, que nadie tiene una hipótesis clara sobre las causas de ENSO, por más que existan algunas conjeturas. De entre ellas, las más probables incluyen la actividad tectónica.

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