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lunes, 31 de octubre de 2016

MARES MÁS FRÍOS QUE HACE UN AÑO


La introducción del artificio de usar temperaturas marinas en pleno El Niño para batir presuntos records "históricos" puede ser de  ida y vuelta


    El seguimiento de las temperaturas de la atmósfera, para certificar el presunto calentamiento global antropogénico, se pretende mejorar utilizando predominantemente datos oceánicos. Aparentemente es razonable porque los oceános abarcan el 70% de la superficie.
 
    No obstante es evidente las carencias inevitables de este sistema dada la ausencia, como pasa en muchas zonas emergidas, de cobertura suficiente para justificar un buen registro. El problema se resuelve de una forma muy peculiar.

   La agencia norteamericana NOAA usa datos de estaciones de tierra como los de la red llamada GHCN (Global Historical Climate Network).  Durante años se criticaron las carencias de ese seguimiento de temperaturas mundiales por la escasa cobertura de las mismas. Por esta razón, añadido a la argucia de hacerlo coincidir con un período de incremento de temperaturas marinas (por El Niño), el año 2015 se amplió con los datos de la temperatura de la superficie del mar, ERSST (Extended Reconstructed Sea Surface Temperature).
 
    En realidad es una síntesis entre el uso de datos dispersos y escasos y el de métodos estadísticos para conseguir un resultado un tanto artificial. Todo sea por la causa. Los datos utilizados se remontan hasta 1880 nada menos.
 
   Como se puede hacer la comparación entre los relativamente abundantes datos de ahora y las evidentes lagunas enormes y falta de fiabilidad de datos más antiguos, la chapuza se acaba arreglando con "improved methods of identifying and using persistent statistical relationships between neighboring regions to help validate observations and address missing data" , es decir métodos mejorados de identificación y uso de relaciones estadísticas entre regiones vecinas.

    El resultado es la versíon 4 del ERSST, con un ejemplo, el de abajo, correspondiente al pasado setiembre. El año pasado fue objeto de una polémica por considerarse el año más cálido de la "historia", en realidad desde 1880. La principal razón que empujó hacia esa consideración fue la coincidencia de altas temperaturas marinas por el fenómeno de El Niño, el llamado "blob" del Pacífico Norte, una surgencia de agua cálida en esa zona, y otras temperaturas también relativamente altas de la superficie del mar de otras zonas. Precisamente coincide con la consideración del cambio de variables utilizando en gran medida esa temperatura. El resultado final es ese supuesto record "histórico", con minúsculas más bien.




     Hagamos un repaso de las diferencias entre los datos más recientes y los de hace exactamente un año.
    La primera muy clara es en el Pacífico ecuatorial, entre El Niño de hace un año y La Niña (débil) de este año. La diferencia es evidente.




La zona del "blob" también ha experimentado un cambio muy significativo hacia temperaturas más bajas.

 
   La zona del Atlántico norte correspondiente al índice AMO (Atlantic Multidecadal Oscillation) se mantiene en valores cercanos al cambio de ciclo, aunque sin pasarlo. Aún así, aguas más frías que hace un año.
 
 
 
     El Indico también muestra una evolución a temperaturas más bajas.

 
 
   La contraparte de El Niño, es el agua cercan al sureste asiático. Ahí lógicamente se produce un aumento de la temperatura.
 
 
     En el atlántico sur se observa un débil calentamiento.
 
 
     Y por fin, las aguas ultimamente más frías de lo normal cercanas al Antártico, hay temperaturas ligeramente superiores a las del año pasado. No hay que dejarse engañar por la proyección del gráfico: las mayores superficies corresponden a las zonas cercanas al Ecuador.
 

 
    En conclusión, el procedimiento de valorar sobre todo la temperatura de la superficie del mar, a costa de las clásicas estaciones de tierra ha sido pan de hoy y hambre de mañana, y ha redundado en una separación en la medición de las diferencias de temperatura observadas por los satélites y las estaciones de tierra, como se ve abajo. El resultado es el  desprestigio del método científico.
(UAH y RSS son las instituciones encargadas de valorar la evolución de la temperatura de la atmósfera por medio de los satélites). 
 
 

 
FUENTES
http://www.ospo.noaa.gov/Products/ocean/sst/anomaly/
 
 
Bob Tisdale
 

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