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martes, 11 de octubre de 2016

HURACANES ATLÁNTICOS: CALENTAMIENTO GLOBAL O CICLOS NATURALES

Las recientemente poco activas estaciones de huracanes implican explicaciones más complejas que el recurrente calentamiento global



     Parece que las previsiones al alza, en la última actualización de agosto, de un año de huracanes atlánticos cerca o ligeramente por encima de lo normal poco a poco se va cumpliendo después del paso del potente Mathew y del más modesto Nicole. Como vemos en la tabla de abajo, y a falta de más y medio del fin de la temporada, al menos se han sobrepasado los límites inferiores del pronóstico.


 
Número de tempestades tropicales previstas y observadas en el Atlántico durante 2016 a fecha de 11 de octubre
 
 
Tempestades
totales
 
Total de huracanes
Huracanes intensos
Previstas
          12-17
 
            5-8
            2-4
Observadas
            13
 
              5
             2


    Un tanto crípticamente el National Hurricane Center, dependiente de NOAA, explica como se llevan a cabo esas predicciones, que están basadas en dos líneas de acción. Una es la de los modelos climáticos que predicen directamente la actividad de la estación de huracanes. La otra es la de usar predicciones de factores climáticos de gran escala que se sabe influyen en dicha actividad. Es una forma de sopesar un tanto empíricamente los factores que pueden realzarla.
 
    Todo esto es bastante discutible y hay cierto desconcierto entre el mundo de la predicción tras unos años decepcionantes que siguieron a algún año espectacular que parecía preludiar un efecto catastrófico del calentamiento global, y que dió lugar a muchas polémicas.
 
    Los factores principales que pueden conducir a una estación mas activa son: la desaparición de la influencia de El Niño, una cizalladura vertical del viento más débil, vientos alisios más débiles en la zona usual de formación y un monzón más fuerte en África occidental.   

Las fuentes de incertidumbre son:
  1. El posible cambio de fase de la Atlantic Multidecadal Oscillation (AMO). Se ignora que relación existe entre ambos fenómenos pero como luego veremos van en fase.
  2. Las dudas sobre la evolución de los fenómenos El Niño o La Niña que también parecen ejercer bastante influencia.
  3. Con las mismas condiciones climáticas puede haber bastante variabilidad fenomenológica.
  4. Los modelos tienen muchas limitaciones para predecir los factores que favorecen a los huracanes.

    Yendo a la pregunta importante de si el número o la intensidad de las tempestades tropicales está siendo afectada o no por los cambios en el sistema climático debidos al calentamiento global, empecemos observando un discutible gráfico del NHC que refleja el recuento histórico de los huracanes atlánticos. En el sitio donde lo he obtenido no explica como se han conseguido los datos referidos a épocas muy anteriores a los satélites http://www.nhc.noaa.gov/climo/  
 
    En amarillo, la suma de todos los tipos de tempestades, en rojo todos los huracanes y en morado los huracanes de categoría superior a 3 en la escala Safir/Simpson. Vuelvo a insistir que tanto el número como la categoría de esos sistemas no es obvio conseguirlos en fechas anteriores a los años cincuenta del siglo XX, cuando empezaron a "bautizarse" con nombres.



    Con una simple ojeada se puede llegar a la conclusión de un aumento lineal tanto del número como de la intensidad de los sistemas, aunque la imposibilidad de disponer en épocas tan alejadas de la tecnología de observación moderna hacen muy endeble la homogeneidad de los datos. Superpuesta a esa primera impresión también se puede intuir, aunque apenas es discernible, un comportamiento cíclico.  También es fácil de ver el gran número de sistemas durante algunos años de principio de este siglo, con el espectacular año 2005.
 
    Utilizando estos datos he representado por separado los datos de los sistemas más fáciles de detectar por su intensidad, los huracanes. La visión del comportamiento cíclico es fácil de detectar, con fases de más o menos huracanes de unos 30 años, y en períodos muy parecidos a los del Atlantic Multidecadal Oscillation. Al final de la gráfica vemos las muy activas estaciones de los últimos 20 años correspondientes a la presente fase positiva del AMO y los "decepcionantes" últimos 3 años.
 


    La correlación entre AMO y número de huracanes está demostrada y es usada como fuente predictiva por el National Hurricane Center. La coincidencia que represento abajo es muy llamativa, aunque los últimos 3 años parecen salirse un tanto de la norma. ¿Estamos en camino a un cambio de fase de AMO? 


 

FUENTE: National Hurricane Center

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