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viernes, 16 de septiembre de 2016

DE COMO LAS INCERTIDUMBRES CLIMÁTICAS REMUEVEN LOS MERCADOS DE FUTUROS

 
Las dudas sobre si se desarrollará o no el fenómeno de La Niña es un buen ejemplo de nuestra ignorancia sobre el comportamiento del sistema climático
 
 
 
   Parece que en el mundo de la Economía se está produciendo un cierto revuelo de intereses nacionales con respecto a la incertidumbre de si el posible desarrollo del fenómeno La Niña afectará al mercado de materias primas.
 
   Las distintas agencias meteorológicas divergen en cuanto a si habrá o no un fenómeno de La Niña en los meses próximos. La agencia norteamericana NOAA apuesta porque no habrá un La Niña importante, Australia permanece vigilante mientras que el Japón ha decidido que La Niña ya está presente. El desacuerdo proviene de las diferentes  formas en que se miden las variables del fenómenos y la manera más o menos arbitraria en señalar sus límites.
   El enfriamiento del Pacífico Central, una vastísima extensión de mar, provoca grandes oscilaciones en los mercados de materias primas. La pregunta del profano evidente es ¿Qué tienen que ver cosas tan diferentes? La explicación es que el distinto comportamiento de la Meteorología y el Clima pueden causar cambios drásticos en la demanda de ciertos bienes y en su suministro. 
   Ejemplos evidentes son la demanda de energía para calefacción del hemisferio norte o el efecto de la meteorología en las producciones agrícolas. Si se es capaz de hacer predicciones estacionales (a meses vista) entonces los mercados pueden adelantarse a las consecuencias de la meteorología prevista, pudiéndose apostar por la bajada o subida de precios  con antelación. Se mueven miles de millones de euros en estas apuestas, por lo que una mejor o peor predicción tiene una repercusión que excede por mucho al coste de la observación y la predicción meteorológicas.
   La influencia de La Niña en los inviernos de Estados Unidos es bien conocida (otra cosa es en Europa donde no hay nada concluyente): suelen ser bastante más fríos de lo normal con lo que la demanda de combustibles para la calefacción se dispara,  al contrario que cuando se produce El Niño.  Se produce una tendencia a la generación de bloqueos anticiclónicos en el Pacífico norte que empujan la masa fría invernal de Canadá en ese país.
   El último invierno frío allí fue el famoso del "vórtice polar", el de 2014, que disparó los precios del gas natural. En Australia el precio del carbón está aumentando por primera vez en seis años, debido en parte a la especulación por el posible La Niña y en parte porque durante el anterior episodio las minas de carbón de Indonesia y Australia se inundaron, afectando a la exportación.
    Durante el pasado año vivimos un episodio fuerte de la fase cálida ENSO (El Niño Southern Oscillation), llamada El Niño. Aunque es un fenómeno que se ha medido desde hace sólo unos sesenta años, parece que a los episodios importantes de El Niño suelen sucederle episodios importantes de la fase fría de La Niña, generando inviernos fríos en los Estados Unidos. Por supuesto entre ambas hay una fase neutra poco significativa que es la más usual.
 

 

 


 

   Como se ve en la figura animada de la NOAA, el afloramiento de agua más fría de lo normal amaga pero no acaba de asentarse, siendo difícil la interpretación y la predicción para los próximos meses. Los expertos difieren, al contrario de lo que ocurrió previamente a El Niño fuerte anterior.
 
   Es fácil detectar lo precario que es nuestro conocimiento del comportamiento del Sistema Climático especialmente en este caso. Esta dificultad proviene de la enorme cantidad de variables que se deben manejar y de las sutiles relaciones entre las mismas. Por ejemplo, la temperatura del océano afecta a las corrientes atmosféricas, y estas a su veces actúan sobre las variables oceánicas.
   Los modelos muestran una gran variedad de resultados, incluyendo su no desarrollo en absoluto, ni siquiera en su fase débil. No obstante, su ocurrencia no se descarta en cualquier caso.

   Los servicios meteorológicos de USA, Japón y Australia tienen distintos procedimientos para evaluar ENSO. Por ejemplo los Estados Unidos lo definen para anomalías superiores o inferiores a 0,5ºC, como se ve en la tabla de seguimiento trimestral de abajo, mientras que Australia usa 0,8.

   Por todo esto, la agencia meteorológica japonesa declaró la pasada semana que un La Niña estaba en curso, mientras que a la vez el centro de predicción climática de los Estados Unidos afirmaba que ese fenómeno era improbable. La oficina de meteorología australiana por otra parte mantenía la vigilancia porque se pensaba que podría desarrollarse.
   Estas diferencias interpretaciones son un buen ejemplo de las dificultades de las predicciones climáticas estacionales y lo mucho que queda por aprender del comportamiento del Sistema Climático

 FUENTES

5 comentarios:

  1. Disfrutad del video, aviso... es para principiantes en manipulación climática versus GEOINGENIERIA adrede.
    Caronte.
    https://www.youtube.com/watch?v=OVIyNqdAsIE

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. El comercio o negocios de lo único que entienden es de beneficios al servicio del clima o de lo que se preste, lo demás importa un pimiento; no queda muy lejos el bun de las renovables de las políticas zapateristas, especulación y negocio para contrarrestar el calentamiento global.

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  4. El comercio o negocios de lo único que entienden es de beneficios al servicio del clima o de lo que se preste, lo demás importa un pimiento; no queda muy lejos el bun de las renovables de las políticas zapateristas, especulación y negocio para contrarrestar el calentamiento global.

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  5. En Europa y gran parte de EEUU están encantados con el asunto del CC. Un país como Inglaterra, donde la temperatura es baja durante todo el año, con 5 grados más de media estarían encantados desbancando a las Canarias en Turismo. Así que no creo que los europeos y americanos pierdan el sueño por lo del calentamiento, por no hablar de Rusia y China, en el que solo ven ventajas.

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