Translate

lunes, 30 de mayo de 2016

INCERTIDUMBRE EN LA TEMPORADA DE HURACANES EN EL ATLÁNTICO

Contradicción entre las variables usadas para seguir los huracanes y la evolución del cambio climático
















     Ya a punto de empezar la estación oficial de huracanes en el Atlántico (1 de Junio), el Climate Prediction Center de la NOAA predice una estación muy probablemente cerca de lo normal, pero con gran incertidumbre debido a la dificultad de interpretación de las distintas señales climáticas con las que se intenta predecir la formación de tempestades tropicales en dicho Océano. 

     NOAA predice con un 70% de probabilidad la formación de 10 a 16 tempestades con nombre (se pone nombre a las que el viento supera la velocidad de 63 km/hr), de las cuales de 4 a 8 serían huracanes (vientos de más de 119 km/hr), incluyendo de 1 a 4 huracanes con categoría superior a 3 (más de 178 km/hr). Aunque la mayor probabilidad (45%) es de que sea normal, y dado que los últimos 3 años han sido muy poco activos, se concluye que este puede ser relativamente más activo. Recordemos que ya se agotó en enero la letra A con el huracán Alex que se formó en el este del Atlántico en enero.
 
     Lo más interesante de estas disquisiciones del predictor principal de huracanes, Gerry Bell, acerca de la incertidumbre sobre la mayor o menor actividad de huracanes de este año, es el reconocimiento de que la fase de alta actividad en cuanto a formación de tempestades tropicales en el Atlántico, que empezó en 1995, ha terminado.

     Esta alta actividad esta asociada con un patrón de temperatura del océano, del que ya se ha hablado en este blog, denominado fase cálida del Atlantic Multi-decadal Oscillation o AMO, marcado por temperaturas del Océano Atlántico altas y un monzón en Africa occidental más fuerte.
 
    Durante estos últimos tres años una estación de huracanes más débil ha sido acompañada por un cambio a una fase fría de la AMO. Si se confirma la tendencia, esto supondría que los próximos 25 a 40 años (duranción típica de esas fases) habría estaciones de huracán más débiles.


 
Temperatura del agua de mar en la zona del Atlántico 35-60ºN a 10-60ºW (1948-2015)
 
 
     Por otro lado El Niño se disipa con rapidez esperando (70%) que se transforme con rapidez en un La Niña durante los meses culmen de la estación (agosto a octubre), situación más favorable para la formación de huracanes y añadiendo incertidumbre a toda la ecuación.
 
     Es evidente el gran interés de los Estados Unidos y de sus servicios meteorológicos para que sus predicciones y seguimiento de la actividad de las tempestades tropicales esté acompañado del más preciso conocimiento de todas las variables meteorológicas que influyen en su formación y desarrollo. Un ejemplo paradigmático es el de la temperatura (o su diferencia con la normal) del agua del océano Atlántico, variable clave para el desarrollo de esas tempestades. Para elllo han desarrollado el producto "Reynolds Daily Sea Surface Temperature Anomaly": la anomalía de la temperatura del agua en la superficie del mar tomada básicamente por barcos y boyas, y completada con datos de satélite.
 
     En la correspondiente al 26 de mayo predominan claramente los colores azules, y que comentamos anteriormente: predominan temperaturas por debajo de la media. Pero la media ¿con respecto a qué?. Según la letra pequeña, con respecto al período 1971-2000, período que comprende casi completamente (1960-1995) una fase fría de la AMO, de lo que se deduce que es realmente un valor bajo. 



    Por otro lado se usan otros productos para el seguimiento climático. Lo que llama NOAA pomposamente Operational SST Anomaly Charts for 2016  tiene un origen sorprendentemente muy distinto. Si observamos el mapa correspondiente al mismo día 26 de mayo vemos claras diferencias y una sobreabundacia de colores cálidos amarillos y sepias que indican aparentemente un agua recalentada, muy diferente al anterior. ¿Cual es su fuente de datos?.
 
     Buceando en la letra pequeña nos remite a una página de vigilancia del pobre coral que parece que corre peligro por el cambio climático.
http://coralreefwatch.noaa.gov/satellite/methodology/methodology.php#clim




     Para empezar los datos con el que se hace ese mapa desde 1996 (precisamente el comienzo de la fase cálida de el AMO) se realiza exclusivamente desde satélite, una gran diferencia. ¿con que referencia se compara la anomalía). Pues exclusivamente con un período de 7 años 1985-1993, pero quitando los de 1991 y 1992 debido a la influencia de los aerosoles del volcán Pinatubo. Además esos 7 años se corresponden con la fase fría del AMO por lo que cabe esperar un sesgo hacia valores más altos.
 

     En conclusión la NOAA utiliza los datos mas precisos y ajustados para predecir algo tan sensible y cercano en el tiempo como es la estación de huracanes, pero aplica datos de dudosa calidad, por no llamarlo de otra forma, para hacer el seguimiento de la evolución del clima.

FUENTES
http://www.noaa.gov/near-normal-atlantic-hurricane-season-most-likely-year
http://www.nhc.noaa.gov/sst/rsst_atl_anom_loop.php
http://www.ospo.noaa.gov/Products/ocean/sst/anomaly/


4 comentarios:

  1. Muy bien esplicado! Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Estaría bien una entrada sobre Geoingeniería encubierta o modificación climática.
    ¿te atreves?.
    saludos
    Caronte.

    ResponderEliminar