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sábado, 16 de enero de 2016

AL HIELO MARINO LE AFECTA EL VIENTO

El brusco descenso del hielo antártico en los últimos meses sólo se puede atribuir al efecto del viento
























 Según la composición del área en kilómetros cuadrados del mar congelado en torno a la Antártida y que recrea la Universidad de Illinois en la página web
http://arctic.atmos.uiuc.edu/cryosphere/
y que reproduzco arriba, estos últimos meses se ha producido un brusco descenso de los valores de dicho área que suponen un descenso en la anomalía de más de un millón de kilómetros cuadrados. Como se puede apreciar esto se produce tras un continuo ascenso que ha durado varios años y que suponían exactamente la contraréplica al descenso sufrido en el Ártico.

  Precisamente en enero se encamina la banquisa antártica hacia sus valores estacionales mínimos que los alcanzará en marzo (en el Ártico son en setiembre). Dado que hay una polémica sostenida sobre la influencia del famoso calentamiento global en la extensión global de hielo creo que es interesante hacer algunas consideraciones sobre las posibles influencias de la propia variabilidad natural pueden tener en esta variable.






   Veamos como el área de mar helado se presenta a estas alturas con aspecto "deshilachado", especialmente en el mar de Ross. Los colores significan distintas concentraciones:








   Lo más singular es compararlo con la mediana de esta época. Se ven también asimetrías que denotan influencias seguramente de la Circulación atmosférica del entorno que empuja el hielo hacia zonas fuera de las habituales:



FUENTE: http://nsidc.org/data/seaice_index/


   Analícemos la posible influencia del viento en estas circunstancia, ya que no se puede achacar a ningún cambio en la temperatura. Integrando las anomalías de dirección y fuerza del viento entre los meses de setiembre a diciembre del año pasado, se puede ver efectivamente que esas anomalías positivas (más fuerza del viento) han sido significativas, y se puede ver sobre todo claramente en el mar de Ross.



    En cuanto a la banquisa ártica se mantiene (según los datos de la NOAA) en valores parecidos a los de años anteriores, con anomalías de -1 millón de kilómetros con respecto a la media desde 1979:






   Y el área global de hielo considerando ambos hemisferios, ligeramente por debajo de la media:







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