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sábado, 11 de enero de 2014

CAMBIOS DE CLIMA EN LA EDAD DE HIELO


Las edades de hielo estaban caracterizadas por abundantes y drásticos cambios de condiciones



    El paisaje más habitual en el hemisferio norte, durante el último millón de años, fue el de una vastísima extensión de su superficie cubierta por enormes capas de hielo móviles (como en la actual Antártida), una buena parte del océano helado y en la Europa no cubierta por los hielos una enorme estepa en las que en los meses más cálidos pastaban los grandes rebaños de mamíferos adaptados a ese clima, algunos de los cuales ya se han extinguido. Ese medio ambiente era compartido en Europa por el Neandertal y el Cromagnon, cazadores-recolectores nómadas que se movían al ritmo de los rebaños que a su vez se movían al ritmo de los cambios estacionales o climáticos.





 
   Dado que las ciencias atmosféricas comienzan en el siglo XIX, el conocimiento del clima del pasado se ha de basar en una serie de métodos basados en fuentes indirectas, como el análisis de los anillos de los árboles, de los registros de polen y los sedimentos de los océanos y en los núcleos de hielo extraídos de los glaciares. Son conocidos como datos "Proxy".
 
   A través de ese conocimiento hoy sabemos que, en el último medio millón de años, hemos vivido en una edad de hielo punteada por breves períodos interglaciares cada 100.000 años aproximadamente. Dentro de está visión de lápiz grueso se pueden observar (figura de abajo) los importantes y rápidos cambios durante los períodos más fríos y, cosa muy importante, la relativa estabilidad del período interglaciar del que disfrutamos.  
 

 
 
 

   En los archivos paleoclimáticos se documentan cambios que ocurrieron a un ritmo que excede lo que se presuponía hace muchos años como lentos cambios climáticos. Observemos para empezar abajo el progresivo enfriamiento que se ha producido en los últimos millones de años, que se ha agudizado durante el último millón, haciéndose además el clima muy inestable:



Tendencia al enfriamiento en los últimos 15 millones de años

 Y que se observa aún más claramente en el trazo más fino: cuanto más se enfría el clima, mas inestable y variable parece presentarse.
 


Tendencia hacia el enfriamiento y a mayor variabilidad durante los últimos 5 millones de años

       Si observamos detenidamente el último período glaciar: Tras un breve periodo interglaciar hace unos 125.000 años (llamado eemiense) en el que el clima de nuestro planeta era más cálido que el actual, se produjo una era glaciar que duró unos 100.000 años. Esta edad de hielo no es más que una más entre la sucesión de glaciaciones que han ocurrido desde hace 1.000.000 años, separadas por cortos períodos interglaciares, como en el que vivimos ahora. Por otro lado se sucedieron a lo largo de todo ese período oscilaciones hacia temperaturas más altas o más bajas.






   Una gran variedad de mecanismos se han sugerido para explicar la ocurrencia de estos cambios. La mayor parte invocan la existencia del comportamiento no lineal del clima, es decir que existen umbrales en las variables que lo dominan que marcan la frontera entre dos funcionamientos de la “máquina atmosférica” muy distintos.
 
Estos umbrales y los forzamientos externos, como por ejemplo las erupciones volcánicas, son capaces conjuntamente de generar cambios drásticos en el estado del clima.
 
Como ejemplo paradigmático cabe reseñar que en el final de la última edad de hielo, hace 14.700 años, se produjo un súbito ascenso de 12ºC en tan solo 50 años como el que recogen los testigos de hielo de Groenlandia. Después se volvió a condiciones glaciares antes de otro abrupto calentamiento hace 11,700 años. La conclusión meteorológica es que se produjo una reorganización  de la circulación atmosférica en tan solo uno o dos años (Steffensen et al., 2008; Thomas et al.,2009).

   Según se van analizando con más detalle los testigos de hielo y se resuelve su estructura, se descubren sorprendentes detalles que han acabado de derrumbar las viejas creencias del gradualismo climático que se apoya en la suposición de lentos cambios en las distintas variables del sistema climático. Se han descubierto cambios en la escala de tiempo de entre 10 y 100 años y que se han denominado acontecimientos Dansgaard-Oeschger y Heinrich.
 
     Se han descrito 25 eventos DO y otros muchos de escala secular durante la última edad de hielo. En Groenlandia estuvieron marcados por la abrupta transición a unas fases cálidas llamadas interestadiales. Después un enfriamiento gradual precedía a un rápido salto a otro interestadial que duraba de siglos a milenios.

   En algunos casos esos saltos bruscos suponían incrementos de hasta 16ºC repartidos en varias décadas.  También se han detectado cambios en la temperatura del agua del mar en el Atlántico y en el Mediterráneo de hasta 5ºC. En cualquier caso esos cambios se encontrado en todos los registros paleoclimáticos del planeta, aunque los efectos sobre los climas locales en cada caso no fueran tan radicales.
 
   Aunque los mecanismos causales no se conocen, se han planteado teorías que incluyen mecanismos subyacentes al sistema climático o variabilidad en la actividad solar. Los períodos de deshielo estaban asociados con fusión de hielos, con gran cantidad de icebergs y con subidas del nivel del mar de varias decenas de metros.  
 
   La conclusión es que, aunque la teoría de Milankovitch intente explicar a grandes rasgos la sucesión de eras glaciales, somos incapaces por el momento de conocer con exactitud los mecanismos que rigen la mayor parte de la variabilidad climática. Esa ignorancia nos incapacita en gran manera para predecir con exactitud el clima futuro.

FUENTES
http://www.ncdc.noaa.gov/paleo/icecore/greenland/greenland.htmlhttp://www.ipcc.ch/http://www.gisp2.sr.unh.edu/




 

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